positivamente diferente o amor endogámico de hospital
Cuando me he despertado esta mañana después del turno he visto el café preparado, mi uniforme planchado y una nota de amor pegada en mi taquilla, la he leído y he pensado: "Qué afortunada soy". Has aparecido en el momento más difícil y te has quedado a llenar de detalles mis mañanas perezosas. A veces me despierto y estás aún en la sala de descansos conmigo, me gusta mirarte y estudiar cada centímetro de tu anatomía y las coordenadas de cada lunar que te adorna. No me gusta mucho abrazarte cuando duermes, para no despertarte y arruinar las pocas horas de sueño que nos deja esta profesión, pero a veces necesito hacerlo para saber que eres real y no un sueño optimista de mi trastornada mente. Te abrazo y tú, dormido, me acaricias el pelo y sonríes.
En ocasiones puedo perder la calma pensando que daría lo que fuera para que cada mañana fuera así de cálida, reconfortante y agradable y después me sorprendo pensando que no hay ningún motivo que indique que esto pueda acabarse. Esta soy yo teniendo pensamientos positivos y esperanzadores, y eso te lo debo a ti. Tú me has dado lo poco que pedía este insolente corazón y has convertido este proyecto de navidad a oscuras en un cuadro de luces, nieve y paseos de la mano; llueven cerezas en diciembre. Ahora siento que es navidad porque veo la ilusión en tus ojos y la esperanza en los míos, siempre dicen que lo mágico de esta fecha es que todo lo bueno puede ocurrir, y que tú me hayas ocurrido es un regalo más que suficiente. Llevas casi cuatro meses endulzándome los desayunos mientras comentamos las noticias, y hoy, cuando te he visto girarte para ofrecerme tus guantes por si tenía frío he pensado que no puede haber algo más navideño que esto.
Y no voy a ser oportunista, tampoco pecaré de hipócrita, ni me haré la bipolar. Aún no estoy enamorada, pero ya te necesito; aún escribo sobre otros cuentos, pero ya disfruto este; a veces pienso que no merece la pena, pero solo cuando los problemas me abruman. No sé si debo enamorarme de ti, porque cuanto más perfecto te contemple, más me dolerá perderte cuando pase; no creo que pueda aguantar más golpes de la vida estando sobria. Perdona este miedo y esta debilidad, no es indecisión, es sobreprotección. Estoy aterrorizada ante la posibilidad de que puedas ser una alternativa notable a largo plazo, me paraliza escuchar mi propio corazón latir de nervios cuando espero tu llamada. Puede que esto sea el resultado de los frutos de mi esfuerzo, o puede que esto sea una ayuda celestial para sacarme del pozo, para mí eres como una parte de mi destino que tarde o temprano iba a pasarme, a lo mejor no con tu cara, a lo mejor no con tu voz, pero esta buena influencia en mí estaba destinada a existir. Me gusta que sea de tu parte.