onírica química
(Adaptación Neidos)
Vuelvo en tren soñando demasiado,
pasando las páginas
de un diario que no me interesa,
mis textos ya no informan, se quejan.
Y la gente de mi edad está desesperada
y solo quiere hablar de su empresa.
El despertar del mundo
es zombi, feo y mudo
pero yo noto sus caricias
mucho antes que mis párpados,
ácaros son mis dedos por mi pelo seco,
no sé cómo se conocen.
Ellas nacen en un sótano
desordenado como el mío,
como cuando me tiro al vacío remoto
o grito al azar pervertido y barroco
buscando una nueva idea y, qué tontería.
De verdad cada día podría
volver a empezar con su juego loco.
Tan lento como el viento
por la gran tormenta que aguarda
en la entrada de mi boca,
que se pierde entre las lenguas
que se pierden por mi fría figura,
debo ser escultura. Es porno.
Curioseas en mi cerebro
y lo celebro en mi locura,
eres mi amor, eres mía y sin cobertura.
Todo lo que me decís
es envidia y moraleja,
las piedras de David
ya tiré encima de mis tejas de cartón.
La casa por el tejado, con ambición,
desde donde escuchar mejor
el color del calor.
Atardecer de lujo,
tabaco y orujo,
gritarle a todo el mundo
verdades sin tapujos.
No maduro, después de esto,
me estropeo y gozo
de las vueltas y mareos
de mi sistema nervioso,
empiezo por mis pies a quemar el estrés,
somos tres invitados:
ella y yo y el vino vibramos.
Vibramos por un sutil contacto
con mi piel de pluma,
y por las míseras ganas
de salir de la fama, con ella en la cama,
me atenúa la vista, reinventa la química,
me hace niña ladrona alquimista.
Posándose en mis brazos
la bola de luna está incandescente.
Fuguémonos, a tomar por culo,
en tu nave espero y pierdo mi presente,
me pones inconsciente,
¿el poder de estar vivo está en la mente?
pues no dejes que pare.
Si habrá restos de memoria
en esta almohada aunque algún día se acabe.
Ácido y suave,
sus espinas por mi mente se expanden
y se llevan el pensar de un ensayo,
el saber de un examen...
Y yo quedo dormida
en el confort de mi huida
y antes me he mirado con los ojos
de cómo soy por dentro
y en cada micro punto de este reflejo
me analizo y flipo. El infinito
hasta hoy mismo había sido solo un concepto.
Ni un ruido en la casa, la ciudad respira
es de día, un montón de pájaros
me saludan desde el cielo.
Después de un colocón de puta madre
soy escoria
pero si me cambiara los ojos
ya no me reconocerías.