País Poema - Autores

a. sanh

la paradoja para dejarte, para alejarme

Dejarte es un paradigma irrisorio, lo repetitivo son las ganas de hacerlo y la problemática es la cadena de adversidades que se plantean al despejar el Yo intruso en este cuento. Es un teorema matemático sin solución, la pequeña probabilidad de que te alcance un rayo mientras duermes, la paradoja de la habitación sin puertas. ¿La explico? Fue planteada por Turing. Hay una habitación sin puertas, solo hay una pequeña rendija por la que se pueden pasar objetos, una persona de nacionalidad Europea está encerrada. Dentro hay manuales de chino e instrucciones claras de cómo comunicarse con símbolos chinos, o chino escrito, o en ambas. Sin embargo, en ninguna parte se explica el modo de pedir socorro o reclamar libertad, nada sobre cómo salir de allí. Todos los días, un chino entrega un mensaje diferente en por la rendija, comunicándose con quien hay en el interior. Más tarde, recibe una respuesta con otra nota escrita en lenguaje chino, siempre con cualquier cosa escrita menos una petición de ayuda. La paradoja es: ¿dónde está el conocimiento? La persona que hay fuera no sabe si la que está dentro es china o no, pero piensa que sí. La persona de dentro no sabe hablar chino, pero siguiendo unas claras instrucciones, es capaz de comunicarse. ¿Se considera a esa persona inteligente? ¿Podría hacerse pasar por chino el resto de su existencia? ¿Aprendería algo sin embargo? El teorema expone la incapacidad de distinguir un comportamiento humano natural de un comportamiento inteligente, similar y guiado.
Dejarte es esa metafísica que carece de ciencia, esa ciencia que carece de dogmas, ese dogma sin espiritualidad. Me encuentro dentro de esa habitación siguiendo el manual de la rehabilitación física y mental de un drogadicto, cada día, los extraños y los conocidos me hablan, interaccionan con mi máscara y me entregan mensajes en clave de duda. Yo respondo en clave de manual. ¿Dónde está la sanación? ¿Sabe la persona de fuera que yo no estoy curada? ¿Dónde está el aprendizaje? ¿Notarían si me drogo, sin embargo? El dogma del adicto es: no hay droga que sea beneficiosa, no hay momento adecuado para drogarse, no hay problema tan grave para consumir, no hay libertad tan amplia para traficar.
Es una verdad universal, innegable, irrefutable, tienes que aceptarla. Dejarte es despedirte de tus principios morales y recibir un nuevo estilo de vida, aprender un nuevo idioma, reacondicionar la espontaneidad de la rutina. Dejarte no tiene ciencia, es cuestión de fe, es cuestión de creer, es cuestión de aceptar. Dejarte es intangible, incoloro, insípido, no hay fórmula capaz de explicar el proceso, no hay variable que marque el camino. Es un pensamiento etéreo y abstracto, que se va transformando dependiendo de la situación, un camaleón desubicado que a veces se vuelve daltónico.
Dejarte es una religión, un abrazo intracorpóreo entre tú y tu interior, un conjunto de valores pragmáticos alejados de una teoría deductiva. Una creencia carente de conceptos, la idea platónica de una utopía sensata y un carnaval meciéndose en un mundo paralelo, inalcanzable pero representable. Es la cuarta dimensión, o tal vez la quinta, o tal vez aquella que solo se puede alcanzar cuando mueres, como el paraíso en la religión. Dejarte es ciencia ficción, el epílogo de una novela, un manual de ortografía que no te enseña a redactar bien, saber palabras no es lo mismo que saber unirlas, saber conceptos no es lo mismo que saber plasmarlos en tu comportamiento. Dejarte es una obra de teatro de un solo acto y sin acotaciones, un verso de Shakespeare perdido en una canción de Metallica, una aspiración a actor de doblaje, una formación profesional a la interpretación mediante gestos.
A veces hay que actuar porque nadie entiende que estás mal todo el día, prueba a vivir del sol durante doce años y de repente, múdate a la luna: dime, ¿qué sientes?
Dejarte es una constante espacial que mantiene las cosas en su sitio, el rechazo a la fuerza de gravedad que atrae lo peligroso o a lo vulnerable, dejarte es dejar de volar y perder el equilibrio, es una supernova que explotó hace billones de años y que sin embargo, es ahora cuando se deja ver. Dejarte es el big bang, es la formación eterna de polvo estelar y el soplo de viento que formó la raza humana. Es la teoría de la evolución, el permanente pensamiento primitivo que queda extinto ante el progreso, necesitas progresar, necesitas confluir. Dejarte es concluir un análisis con un emoticono sin emociones, la cara de póker al responder el teléfono, el café con sal. Un libro de recetas para un soltero sin utensilios, la vela apagada de una cena romántica entre la silueta de tu espíritu y la respiración de tu vida pasada. Es filosofía, el conjunto de todos los conocimientos existentes, el replanteamiento continuo de tu propia naturaleza, la duda existencial, el prejuicio travieso de tratar de loco a un pensador.
Dejarte es arquitectura, diseño de interiores, renovación de infraestructuras. Es complicado de explicar, si se pudiera explicar sería una ciencia, pero dejarte es una superstición es cuestión de voluntad, es voluntad para no cuestionar la mala suerte. Dejarte es haber pasado por los peores momentos que un ser humano puede pasar y haber sobrevivido, es un tango desacompasado con un desconocido en un volcán, es el vals del cascanueces que tienes que olvidar porque esos eran otros tiempos, tenerte es una sinfonía del Orfeo de Viena condenada al olvido, tenerte es un privilegio, pero dejarte es un arte, es una obra maestra si consigues acabarla. La gente nunca ve al pintor detrás del cuadro, no se preocupa de quién compuso la canción que canta su banda de pop favorita, dejarte es asumir que para los demás nunca será suficiente.
Es incomprensión, un viaje que tienes que emprender en solitario, una peregrinación sagrada, dejarte es descubrir américa por primera vez en la vida, una expedición errática en tu propia casa. Dejarte es alejarse, es solo eso, es complejo y a la vez, no lo es, eres la persona de la habitación, condenada a comunicarte en otro idioma, eres el desconcierto de tus futuros conocidos al saber la verdad. Dejarte es para siempre, o puedes seguir el manual solo para fingir, pero dejarte no es auto engañarse, eso nunca funcionará. Dejarte es una enfermedad crónica incurable, la perpetua indecisión de mostrar tu verdadero ser, es aprender a hablar chino sin más ayuda que la de unos manuales, dejarte es algo que puede ser y que no puede ser y por eso es una paradoja. Y también es un jeroglífico. Y una parábola paralela a otra parábola paralela a otra parábola y así hasta cansarse, si entiendes la ironía de que una parábola jamás podría ser paralela a otra puesto que no son líneas rectas, entenderás que dejarte es irresoluble e impredecible. Debería ser una lírica épica, como la guerra de Troya, pero dejarte no es un talón de Aquiles, no es un punto débil, el punto débil es tenerte.
Alejarse es pura física, un movimiento continuo en el tiempo y el espacio, importa la velocidad, no aceleres, no frenes, no retrocedas; importa el equilibrio: alejarse es un paso de ballet, un toe-loop sobre una pista de hielo. Importa la altitud: alejarse no es un hundirse, y tampoco es elevarse, alejarse no es rendirse. Importa la puntería: alejarse es precisión, es frialdad, un buzzer beater. Importa la localización: alejarse no es marcharse, alejarse es quedarse a un lado, observando el tráfico de la ciudad y las luces de los semáforos. Alejarse es promover un culto abierto al calendario, enmarcar cada sábado en fotografía, exhibir tus imprudencias ante mentes más sagaces, informar a tu otro yo de la nueva política de empresa.
Ser normal es alejarse, es aceptarse, es vivir en una ecuación decadente y difícil... Dejarte es un poco de todo eso y más, es una ingeniería, un doctorado, un Iron Man, un home-run, un soufflé, un proverbio chino, una fase REM duradera, un experimento incompleto, una maratón de Nueva York, una contrarreloj, una toma de rehenes, un trasplante de hemisferios, la polaridad en el ecuador, geometría en un cuaderno, aritmética avanzada, un suicidio pospuesto, una uva más en nochevieja...
Dejarte es una metáfora...