País Poema - Autores

a. sanh

inmortalizadora

Creo que nunca en la vida voy a dejar de hacer arte, por muy poco arte que sea, no me importa. Me siento persona cuando escribo o cuando enseño la realidad a través de mis ojos, se me sube un cosquilleo de orgullo por la cabeza cuando puedo inmortalizar un momento con palabras, tinta o fotos, me siento un átomo cuántico capaz de estar aquí y también dentro de mis creaciones. Me siento inmortal, o más bien, capaz de inmortalizar: sé que solo soy una más en este baile de mortales, pero los momentos no se mueren; las palabras no mueren; el trazo de un atardecer sobre un lienzo representa un atardecer eterno. Inmortal. Por eso escribo, para que me recuerdes, y para recordarme yo misma, y para que inmortalices ese momento en el que escribí sobre ti y te unas a este viaje de tornados y tarados, para que seas inmortal en esta pantalla. Aquí siempre te voy a querer, cuando peor te sientas, vuelve aquí y léeme: este instante está grabado en la existencia, no muchos llegarán hasta aquí, no soy nadie importante y nadie me estudiará en el futuro en el colegio, ¿y qué importa? Hasta el detalle más ínfimo está grabado en la existencia. Me iré, te irás, este libro desaparecerá, pero ni siquiera el tiempo podrá borrar la vida de estas palabras. A ti que estás leyendo esto: te quiero. Puede que ayer no, y mañana tampoco, pero ahora sí, aquí dentro sí. Cuantifícate conmigo dentro de mis pensamientos, te quiero, déjame inmortalizarte.