País Poema - Autores

a. sanh

humo y purpurina

No puedo decir que te odie pero ojalá nunca te hubiera conocido, ojalá nunca me hubiera fijado en tu forma de explicar con las manos lo que se te pasa por la cabeza, y ojalá nunca me hubieras quitado la armadura para acariciar rincones de mí mente que ni yo conocía. No sé qué estoy haciendo con mi vida porque estoy absurdamente enamorada de ti y no me lo quito de la cabeza, desearía no haberte tenido jamás para no saber lo que es perderte y quedarme sola.
Por mucho que intente pasar página y rehacer mi vida siempre llega la maldita noche lluviosa en la que alguno de nuestros recuerdos me florece por dentro y me derrumba con su triste definición, su realidad de nostalgia y su niebla de guerra (porque los recuerdos tienen mucha niebla de guerra, las partes no deseadas suelen olvidarse con el tiempo). No desisto y lucho contra esta manía de querer verte a diario pero me pregunto que sentido tiene vivir una vida que es un parche para tapar la anterior. Lo que pasa con los parches es que se pueden coser y descoser fácilmente.
Yo nunca en la vida he querido a nadie como te quiero a ti, siento que mi razonamiento amoroso es ingobernable y terco porque no puede, ni quiere, despedirte, y tú, que me conoces obstinada y transparente, me arrugas como a una hoja de papel de seda. Tú, que me viste frágil y liviana, me soplas como un viento frío del norte y yo revoloteo entre cenizas del pasado y ruinas del presente. Eres innegociable cuando surges en las conversaciones, te represento con pasión y grandeza si me piden opinión. Y no es normal. No creo que nada de esto haya sido enfermizo, tal vez yo lo soy, me deduces desobediente e impulsiva y por eso no me escuchas. Te empeñas en que soy mala para ti, y tal vez lo sea, pero nadie en el mundo podría quererte como yo te quiero. Es completamente imposible. Nunca has querido creerte mis palabras ni mis promesas y yo he hecho volteretas para seguir contigo y mejorar. Me he desgastado de tanto hacerlo por las malas y no me di cuenta hasta que te fuiste silencioso y decidido. He sido una estúpida.
Sí, he sido muy estúpida por no demostrarte cuánto te he querido durante estos años, pero tú... tú no me quisiste del mismo modo, y no te odio pero ojalá me hubieras dejado en nuestro primer mes. Tú me has golpeado con palabras que son martillos centerares de veces, consciente de mi flaqueza; tú me has desarmado como a un puzzle y me has dejado rota e intermitente. No has tenido piedad conmigo y ninguna de tus oportunidades ha sido realmente una posibilidad de estar bien porque siempre has sabido que tú y yo no terminaríamos juntos. Yo puedo ser muy mala, muy estúpida, muy fría... pero tú no eres mejor que yo. Nunca fuiste sincero, nunca cumpliste nada de lo que dijiste, nunca me contaste lo que yo significaba para ti; me llenaste la cabeza de humo y de purpurina. ¿Para qué me querías a tu lado? ¿para qué marearme tantos años? Tú no sabes que es muy difícil rehacer tu vida sin tener a tu lado a la persona que amas de corazón, no sabes que algunas noches parecen años de lo lentas que pasan, no sabes el dolor que causa una canción que evoca recuerdos, no conoces el precio de la insensatez. De verdad que no te odio pero ojalá te pase esto algún día y sientas lo mismo que yo.