asústame despacio, que tengo prisa
¿Sabes lo que es el miedo? No, solo crees saberlo, pero yo sí lo sé, lo sufro cada vez que cierro los ojos.
Lo sabrás cuando sumergida en la oscuridad del sueño de un banco de madera, el frío se pose a tu lado envolviéndote entre sus invisibles y helados brazos, produciéndote escalofríos y haciéndote sentir un vacío en tu interior. El miedo te obliga a correr para alejarte y adentrarte cada vez más profundamente en la oscuridad, esa que te atrapa entre sus tentáculos y ciega tus ojos de todo rastro de luz.
Huyes de él, pero de nada te servirá, sus lazos son infinitos y te perseguirán allá donde vayas, atrapa a todo el que quiere, no existen barreras mentales que lo detengan, y si las hay, las atraviesa como si nada. No corras, no huyas, te agarrará para no volverte a dejar libre, estrujándote hasta que no quede rastro de la persona que fuiste, convirtiéndote en un ser oscuro, en su marioneta. No tendrás alma y el brillo que tienen tus ojos dorados desaparecerá, volviéndose como el césped en otoño, sin vida, presa de la incertidumbre y la torpeza, tendrás que obedecer su autoridad.
Puedes elegir, protégete del miedo para conservar tu esencia, tu alma intacta y tu propia luz, esa que hace que brilles como si fueras un farol de carnaval; o deja que te absorba, dejando solo un cuerpo que camina entre la legalidad y el suicidio, no estando en ningún lugar, siendo un espectro casi fantasmal. Te animaría a luchar, pero pienso que sería inútil, no eres lo suficientemente fuerte para vencer, no sabes luchar por ti misma, ¿cómo puedes si quiera pensar que ganarás esta batalla? ¿puedes salvarte a ti misma pensando que así tus seres queridos no sufrirán?
Yo sé la respuesta. No puedes vencer pensando en eso, porque verdaderamente no luchas por ti, sino por los demás y eso no puede ser, porque si tú no luchas por ti, ¿quién lo hará? Tienes que ganar tu propia batalla con las sombras de tu pasado, igual que los demás luchan contra sus propios demonios, así podrás salir del pozo oscuro en el que las garras de la oscuridad te tienen atrapada y no te quieren dejar escapar. Por ahora no eres lo suficientemente valiente para luchar contra tus miedos, por eso te pedí que te protegieses.
Protégete, no te rindas, no caigas presa del pánico, porque si lo haces todo el mundo que te quiere sufrirá, naciste por una razón o para cumplir un objetivo, así que hazlo o todo será en vano. Te preguntaras que quien soy yo para decirte que hacer y te lo diré. Soy tu yo futuro, la que intenta existir antes de tiempo para ayudarte y para que no te pierdas definitivamente a ti misma, y por lo tanto, a mí. Protégete.