País Poema - Autores

yolanda bedregal

al hombre sin nombre la mujer eterna
Me llegaré al altar del hombre / en ofrenda de huída y rebeldía. / Hombre de ahora y de siempre, / abre tu mano a recibirme / y levántame al cielo como una hostia / a
alegato inútil
Cada día tenemos más salobre la saliva. / La migaja se crispa / ante la entornada puerta del perdón. / Cada día se saltan a las uñas / los dos niños morenos de los
amanece en el bosque
Me acerco hasta la puerta. / El aire es frío / como el gélido lienzo de una cama vacía / y, aún conmocionado, lo acojo quedamente. / Hay pájaros cantando que, invis
belleza
Córdoba inconsciente como estatua de mármol / diosa de la belleza humana entre la cal de la calle / paraíso de la mirada. / ¿Cómo nace la hermosura de ti? / ¿Cómo s
canción de la esperanza
Canción de la esperanza / en el camino inútil / de mi vida, tus manos / cruzan como dos alas / cargadas de ternura
crepúsculo
¡Oh! / Cuando el sol cae como una inmensa / piedra que cierra el horizonte cada día, / cuando la luz se extingue lenta y la sombra / sale de los valles profundos, / v
el invierno de nuevo
La hierba del solar ha crecido con fuerza. / No ha habido un solo día de este otoño / en que los elementos / le hayan dado la espalda. / Desde aquí puedo verla. / Es
elegía humilde
Un auto ha arrollado a la vieja sirvienta / ¡La pisó como una hoja! / Era una flor del campo, toronjil, yerbabuena. / En la casa hubo duelo / por su muerte de plata
final fragmento
Ansiosa, ansiosa, ansiosa / como los cuerpos jóvenes, / allí donde quiebra la inquietud de los hombres, / allí donde diluyen su anhelo las mujeres, / en ese mismo l
frente a mí retrato
Enmarcada en rectángulo de sombras / -como de una ventana en el vacío- / mi cara adolescente me contempla. / Viene de lejos la mirada limpia / bajo el ala extendida
holocausto
Oh Cristo, yo quisiera de tu augusta cabeza / desclavar los espinos; endulzar tu martirio; / darte mi adolescencia como incienso en delirio; / alabándose en salmo
in limine
He escrito estos poemas para ti / con palabras que usamos a diario. / Late en ellos la calma de las horas / que en la hierba tendidos malgastamos. / No busque quien
inutilidad
En cada nueva luna / mi alma inventa / una canción de cuna / inútilmente. / Veintisiete palabras de ansiedad / tiene mi canto. / Y cuando se apaga la luna, / cada palabra
juan bernier¡vaya poeta
Juan Bernier.¡Vaya poeta! / Lo mismo en prosa que en verso / nos da una lección completa / de la voz del universo. / Lo mismo entiende de tierra / que del espacio est
juan gert
Mi sueño se hizo dulcemente cal. / La bóveda perfecta de tu cráneo / enclavada en la mariposa de mis huesos / es frágil tulipán / coronando las alas abiertas de la
langueur
Dulce y agudo dolor de estarse vivo. / Siento latir mi corazón / y a veces siento que, / de pronto, se detenga. / Dulce y agudo dolor: brizna amarilla.
madurez
Ya no tiene mi sangre la sustancia / de miel cobarde y tentador aroma. / El látigo del tiempo cristaliza / secos rubíes de irisado fuego. / Cuando era flama de hoja
nacimiento
Ultimo día del invierno y primero de la primavera. / Ultimo día de la tibia tiniebla de la entraña / para entrar en la fría luz del mundo. / Yo estaría madura de
nocturno de lágrimas
En las noches de lágrimas / maduran nuestras almas; / bajo la luz del llanto / nos es dado palpar las intangibles / paredes de distancia entre las vidas. / Sólo en no
nueva formulación de la distancia
Para ti las corté por la mañana. / Las rosas que descansan en el vaso / quisiera que en tu cama reposaran. / Las rosas que corté, puede que en vano.
ojos para el llanto ajeno
Déjame llorar el llanto de todas tus soledades / y de todos tus cansancios. / Siempre he llorado abandonos y pena de los demás, / mi amor nunca fue mi amor. / Siemp
presencia
El muchacho era tan bello, que no era de este mundo / Era otro mundo él solo, de flor y un manojo de venas. / Lo mirabas y era aparte, lejos de ti, como un bell
rebelión
Miraba yo la pampa inmensa soñando con el mar. / Miraba yo la pampa tensa, tan alta, tan serena, / tocando con el cielo su frente de cristal; / un acorde de grise
resaca
Cuando ya la resaca deje mi alma en la playa, / y del arco agobiado de mi espalda se vaya / el ala cercenada, cual vela desafiante, / en cicatriz y estela prolong
salada savia
Padre mío, el invierno -espada de tu muerte- / sus varillas de hielo sobre mi pecho inclina. / Crujen las hojas secas en desolada sombra / al filo del minuto que
soneto a córdoba
Amarillo perfil de arquitectura / de cúpulas y torres coronado, / torso de duro mármol cincelado, / estatua de ciudad. / Córdoba pura. / Abres al valle virginal figur
tus manos
Canción de la esperanza / en el camino inútil / de mi vida, tus manos / cruzan como dos alas / cargadas de ternura.
viaje inútil
Para qué el mar? / Para qué el sol? / Para qué el cielo? / Estoy de viaje hoy día / en viaje de retorno / hacia aquella palabra sin orillas / que es el mar de mi misma /