yanira soundy
a ese hombrePienso en ese hombre que besa como si el mar fuera a / desbordarse, que siembra su sonrisa en mi piel con la altivez de / la espiga, que dibuja mi soledad sobre
abrilHa crecido el abril en mi abandono. / Ha venido a llenarlo todo con su llanto, para humedecer las / lunas del cristal, los tallos verdes, la gracia que toca el /
amor de pampa y mar adentroTe toco en la memoria y una luz cae mar abierto, eres fuerza irresistible que me atrae y voluntad que precipita cada uno de mis pasos. Impulso que mezcla el
amor eternoFallezco en el intento de tocarte, amor de tierra, espacio y piel, porque este viento sólo habla de tormentas y sombras que se rompen en pedazos. / Soy el bes
amor inaccesibleEn esta cárcel de mi alma giro sin huellas. / Soy la rosa ya palidecida, la hoja temerosa que tiembla entre tus alas, un nido vacío. / Detrás de mí, están el su
chele ladillaSe ha quedado quieto, conversando con el polvo y las hormigas, tiritan sus labios en un charco del parqueo que se traga su risa. / Se ha quedado quieto, sembr
con el velo en la nocheCuando cubres mi espalda con el velo de la noche / y cruzas en silencio el húmedo paisaje de mi / cuerpo, el ala errante del viento / se quiebra en nuestro sueño.
esa mujerSoy esa mujer, la que no amas. El seno desnudo de tu / agónica luz, el enjambre prendido de tus ramas, el cristal / que sueña tu mirada. / Soy esa mujer, la que n
hundido a mi silencioMe vestiré sin prisa, / mientras tu luz anida / en el gemido de mi pecho, / encadenada a tus surcos, / tus barrancos y tus selvas. / Me vestiré sin prisa con la piel
llamas húmedas (i-iii)I / Bésame hondo y agudo, con un amor de viva llama; con sed, / intensa, fuerte. / Bésame en la rasgada noche, mientras tiemblan las aves del / cielo. Cíñeme a la r
llamas húmedas (i-iix)I / Bésame hondo y agudo, con un amor de viva llama; con sed, intensa, fuerte. / Bésame en la rasgada noche, mientras tiemblan las aves del cielo. Cíñeme a la r
madreTe encuentro lejanamente ausente, húmeda en silencios. Abriendo la memoria al viejo sillón desocupado de mi padre, con el alma perdida, amando lo que no est
maríaLa muerte llega con un gesto de burla, a quebrar su nombre entre las fábulas. / María, más pequeña que un dedal, detiene el paso. / Al verla, los árboles se emp
moza¡Qué osadía el querer abrir los velos de la muerte!… / En las hojas pálidas, y en las aves de los nidos. Idolatrando dioses de hojalata y placeres prometidos.
niña durmienteA esa pequeña que murió en el vientre de María… / ¿Para qué despertar, Niña Durmiente? / Entre un charco de sangre y periódicos rotos, con una madre huelepega y
niño de vientoVolví a estremecer mis entrañas. Era la hora de la / estrella, la hora en que llegarías a mi vida, desde un / barco peregrino cargado de deseos. / Era la hora y a
niño lanza fuegoA ese pequeño dragón que habita las calles del boulevard Los Próceres… / ¿Quién deshizo tu vida con el fuego? / El secreto de la piedra o el hambre… / Niño moribu
niños de escarchaCarta a Pulguita / PULGUITA: / ¿Que haces sentado dejando escapar tu vida entre pedazos de vidrio? / Descubre tu rostro en el agua oscura y mira tu sonrisa por pr
otra vezLa luz cae como una hoja seca para iluminarte todo…estás / largamente desnudo. / Otra vez tus dedos ansiosos traspasan mi pecho y el amor sube / en sílabas de hum
para llegar a amarmeEste día en el ascensor, la inquietud ha vedado nuestro beso. A pesar de vernos llegar sin el usual cargamento de miedos y quimeras, con los ojos de ópalo y
rincón de sueñosPrefiere verse rubia de polen que llenarse de perfume. / Lleva en la mirada la luz de las luciérnagas / y bajo sus alas blancas, una canción de niña que arrulla
sin tiTe vas y vuelan resignadas las gaviotas. Ya no llenaré tus oídos con mis rosas ni mojaré mi ayer con desventuras. Caminaré sin ti bajo este cielo; será como
tu recuerdoEl viento es monótono y seco. Pasan los días como los sueños y las voces, el ayer lánguido y triste. / ¿Cómo escuchar tu voz en los labios del silencio? / Míram
verdadPor ti he sembrado la esperanza en los rincones, temblorosa de miedo y / cubierta de tu inmensidad. / He vuelto a escribir con las pupilas húmedas tu luz sobre