william shakespeare
a un día de verano compararte¿A un día de verano compararte? / Más hermosura y suavidad posees. / Tiembla el brote de mayo bajo el viento / y el estío no dura casi nada. / A veces demasiado brilla el ojo solar / y otras su tez de oro s
amor verdaderoNo, no aparta a dos almas amadoras / adverso caso ni crüel porfía: / nunca mengua el amor ni se desvía, / y es uno y sin mudanza a todas horas. / Es fanal que borrascas bramadoras / con inmóviles rayos
como actor vacilante en el proscenioComo actor vacilante en el proscenio / que temeroso su papel confunde, / o como el poseído por la ira / que desfallece por su propio exceso, / así yo, desconfiando de mí mismo, / callo en la ceremonia enamo
como un padre decrépito disfrutaComo un padre decrépito disfruta / al ver de su hijo las empresas jóvenes, / así yo, mutilado por la suerte, / en tu lealtad y mérito me afirmo. / Pues sea la hermosura o el linaje, / el poder o el ingenio,
cuando asedien tu faz cuarenta inviernosCuando asedien tu faz cuarenta inviernos / y ahonden surcos en tu prado hermoso, / tu juventud, altiva vestidura, / será un andrajo que no mira nadie. / Y si por tu belleza preguntaran, / tesoro de tu tiemp
cuando hombres y fortuna me abandonanCuando hombres y Fortuna me abandonan, / lloro en la soledad de mi destierro, / y al cielo sordo con mis quejas canso / y maldigo al mirar mi desventura, / soñando ser más rico de esperanza, / bello como és
cuando pienso que todo cuanto creceCuando pienso que todo cuanto crece / dura en su perfección un breve instante, / como de la mañana el sol radiante / que, al avanzar la tarde, se oscurece; / cuando miro que todo se envejece / como flor mañ
cuando, infeliz, postrado por el hombre y la suerteCuando, infeliz, postrado por el hombre y la suerte, / en mi triste destierro lloro a solas conmigo, / y agito al sordo cielo mi grito vano y fuerte, / y, volviendo a mirarme, mi destino maldigo, / y sueñ
de los hermosos el retoño ansiamosDe los hermosos el retoño ansiamos / para que su rosal no muera nunca, / pues cuando el tiempo su esplendor marchite / guardará su memoria su heredero. / Pero tú, que tus propios ojos amas, / para nutrir la
déjame confesar que somos dosDéjame confesar que somos dos / aunque es indivisible el amor nuestro, / así las manchas que conmigo quedan / he de llevar yo solo sin tu ayuda. / No hay más que un sentimiento en nuestro amor / si bien un
derroche del espíritu en vergüenzaDerroche del espíritu en vergüenza / la lujuria es en acto, y hasta el acto / perjura, sanguinaria, traidora, / salvaje, extrema, cruel y ruda: / despreciada no bien se la disfruta, / sin mesura anhela
el pecado de amarte se apoderaEl pecado de amarte se apodera / De mis ojos, de mi alma y de mí todo; / Y para este pecado no hay remedio / Pues en mi corazón echó raíces. / Pienso que es el más bello mi semblante, / Mi forma, entre las
el soliloquio de hamlet¡Ser, o no ser, es la cuestión! -¿Qué debe / más dignamente optar el alma noble / entre sufrir de la fortuna impía / el porfiador rigor, o rebelarse / contra un mar de desdichas, y afrontándolo / desaparece
en verdad quieres que tu imagen abra¿En verdad quieres que tu imagen abra / Mis párpados al tedio de la noche, / Mientras las sombras que se te parecen / De mí se burlan y a mi sueño quiebran? / ¿Mandas así fuera de ti tu espíritu, / Lejos, p
las horas que gentiles compusieronLas horas que gentiles compusieron / tal visión para encanto de los ojos, / sus tiranos serán cuando destruyan / una belleza de suprema gracia: / porque el tiempo incansable, en torvo invierno, / muda al ve
mas cuán pesante se me hace este viajeMas cuán pesante se me hace este viaje / Al ver que su final, que tanto ansío, / Me hará exclamar cuando pare y descanse: / ¡Ya tan atrás has dejado a tu amigo! / La bestia que me lleva, ya sin fuerzas / Po
mejor ser vil que tal consideradoMejor ser vil que tal considerado / Cuando, sin serlo, esta culpa te achacan, / Y un lícito placer pierdes, que tanto / Los demás condenan, pero no tu alma. / Pues ¿por qué los ojos espurios de otros / Han
mi amor es una fiebre que incesanteMi amor es una fiebre que incesante / ansía lo que su virus alimenta, / porque en mi mal mi gusto se apacienta / y es por sí enfermo el apetito amante. / Ya, viendo mi doctor (la vigilante / razón) que no h
no dejes, pues, sin destilar tu saviaNo dejes, pues, sin destilar tu savia, / que la mano invernal tu estío borre: / aroma un frasco y antes que se esfume / enriquece un lugar con tu belleza. / No ha de ser una usura prohibida / la que alegra
no llores por mí cuando esté muertoNo llores por mí cuando haya muerto / y escuches las lúgubres campanas / anunciar que he partido del pérfido mundo / a la morada del gusano envilecido. / Si lees esta línea no recuerdes / la mano que la esc
o viviré para escribir tu losaO viviré para escribir tu losa, / o vives y en la tierra me he podrido. / Qué importa que yo caiga en el olvido / si en mi canto inmortal tu honor reposa. / No morirá por mí tu fama hermosa / aunque yo al m
pintado por natura el rostro tienesPintado por Natura el rostro tienes / de mujer, dueño y dueña de mi amor; / y de mujer el corazón sensible / mas no mudable como el femenino; / tus ojos brillan más, son más leales / y doran los objetos que
que no le ponga inconvenientes yoQue no le ponga inconvenientes yo / A la alianza de espíritus constantes. / Amor que cede ante otro no es amor, / Ni el que cambie cuando cambios halle; / Oh, no, es un faro eternalmente fijo / Entre tormen
quién creerá en el futuro a mis poemas¿Quién creerá en el futuro a mis poemas / si los colman tus méritos altísimos? / Tu vida, empero, esconden en su tumba / y apenas la mitad de tus bondades. / Si pudiera exaltar tus bellos ojos / y en fresco
señor del amor mío, cuyo méritoSeñor del amor mío, cuyo mérito / obliga mi homenaje de vasallo, / te envío esta embajada manuscrita, / mi devoción probando y no mi ingenio. / Grande es mi devoción: mi pobre espíritu / la muestra sin ropa
si a mis días colmados sobrevivesSi a mis días colmados sobrevives, / y cuando esté en el polvo de la Muerte / una vez más relees por ventura / los inhábiles versos de tu amigo, / con lo mejor de tu época compáralos, / y aunque todas las p
soneto de amor 4Derrochador de encanto, ¿por qué gastas / en ti mismo tu herencia de hermosura? / Naturaleza presta y no regala, / y, generosa, presta al generoso. / Luego, bello egoísta, ¿por qué abusas / de lo que se te
soneto de amor cviCuando en las crónicas de tiempos idos / veo que a los hermosos se describe / y a la Belleza embellecer la rima / que elogia a damas y señores muertos, / observo que al pintar de sus dechados / la mano, el
soneto de amor cxlviPobre alma, centro de culpable limo / a la que burla, indócil, quien la ciñe, / ¿por qué adentro sufrir afán y hambre / si pintas lo exterior de alegre lujo? / Si el contrato es tan breve, ¿por qué gastas
soneto de amor cxxiiiTiempo, no has de jactarte de mis cambios: / alzas con nuevo brío tus pirámides / y no son para mí nuevas ni extrañas / sino aspectos de formas anteriores. / Por ser corta la vida, nos sorprende / lo antigu
soneto de amor iiCuando asedien tu faz cuarenta inviernos / y ahonden surcos en tu prado hermoso, / tu juventud, altiva vestidura, / será un andrajo que no mira nadie. / Y si por tu belleza preguntaran, / tesoro de tu tiemp
soneto de amor iiiMira a tu espejo, y a tu rostro dile: / ya es tiempo de formar otro como este. / Si no renuevas hoy su lozanía, / al mundo engañas y a una madre robas. / ¿Quién es la bella del intacto seno / que tu cultivo
soneto de amor lxiiEl pecado de amarme se apodera / de mis ojos, de mi alma y de mí todo; / y para este pecado no hay remedio / pues en mi corazón echó raíces. / Pienso que es el más bello mi semblante, / mi forma, entre las
soneto de amor lxvSi la muerte domina al poderío / de bronce, roca, tierra y mar sin límites, / ¿cómo le haría frente la hermosura / cuando es más débil que una flor su fuerza? / Con su hálito de miel, ¿podrá el verano / res
soneto de amor lxxiCuando haya muerto, llórame tan sólo / mientras escuches la campana triste, / anunciadora al mundo de mi fuga / del mundo vil hacia el gusano infame. / Y no evoques, si lees esta rima, / la mano que la escr
soneto de amor viNo dejes, pues, sin destilar tu savia, / que la mano invernal tu estío borre: / aroma un frasco y antes que se esfume / enriquece un lugar con tu belleza. / No ha de ser una usura prohibida / la que alegra
soneto de amor xciUnos se vanaglorian de la estirpe, / del saber, el vigor o la fortuna; / otros, de la elegancia extravagante, / o de halcones, lebreles y caballos; / cada carácter un placer comporta / cuya alegría a las de
soneto de amor xcivTu capricho y tu edad, según se mire, / provocan tus defectos o tu encanto; / y te aman por tu encanto o tus defectos, / pues tus defectos en encanto mudas. / Lo mismo que a la joya más humilde / valor se d
soneto de amor xixMella, Tiempo voraz, del león las garras, / deja a la tierra devorar sus brotes, / arranca al tigre su colmillo agudo, / quema al añoso fénix en su sangre. / Mientras huyes con pies alados, Tiempo, / da vid
soneto de amor xvCuando pienso que todo lo que crece / su perfección conserva un mero instante; / que las funciones de este gran proscenio / se dan bajo la influencia de los astros; / y que el hombre florece como planta / a
soneto de amor xvii¿Quién creerá en el futuro a mis poemas / si los colman tus méritos altísimos? / Tu vida, empero, esconden en su tumba / y apenas la mitad de tus bondades. / Si pudiera exaltar tus bellos ojos / y en fresco
soneto de amor xxiNo me sucede lo que a aquel poeta / que versifica a una beldad pintada, / y al cielo mismo empleá como adorno, / midiendo cuánto es bello con su bella; / y en henchidas imágenes la acopla / al sol, la luna
soneto de amor xxiiNo creeré en mi vejez, ante el espejo, / mientras la juventud tu edad comparta; / sólo cuando los surcos te señalen / pensaré que la muerte se aproxima. / Si toda la hermosura que te cubre / es el ropaje de
soneto de amor xxivPintores son mis ojos: te fijaron / sobre la tabla de mi corazón, / y mi cuerpo es el marco que sostiene / la perspectiva de la obra insigne. / A través del pintor hay que mirar / para encontrar tu imagen v
soneto de amor xxixCuando hombres y Fortuna me abandonan, / lloro en la soledad de mi destierro, / y al cielo sordo con mis quejas canso / y maldigo al mirar mi desventura, / soñando ser más rico de esperanza, / bello como és
soneto de amor xxvQue los favorecidos por los astros / de honores y de títulos se ufanen; / yo, que la suerte priva de esos triunfos, / hallo mi dicha en lo que más venero. / Los favoritos de los grandes príncipes / abren al
soneto de amor xxviSeñor del amor mío, cuyo mérito / obliga mi homenaje de vasallo, / te envío esta embajada manuscrita, / mi devoción probando y no mi ingenio. / Grande es mi devoción: mi pobre espíritu / la muestra sin ropa
soneto de amor xxviiExtenuado, hacia el lecho me apresuro / a calmar mis fatigas de viajero, / pero empieza en mi ánimo otro viaje, / cuando acaban del cuerpo las faenas. / Porque mis pensamientos, alejándose / en tu busca, ce
soneto de amor xxxCuando en sesiones dulces y calladas / hago comparecer a los recuerdos, / suspiro por lo mucho que he deseado / y lloro el bello tiempo que he perdido, / la aridez de los ojos se me inunda / por los que env
soneto de amor xxxiLos corazones que supuse muertos / pues me faltaban, a tu pecho ocupan; / en él reinan amor y sus virtudes / y los amigos que creí enterrados. / ¡Cuánta lágrima pía de mis ojos / robó el amor leal por esos
soneto de amor xxxiiSi a mis días colmados sobrevives, / y cuando esté en el polvo de la Muene / una vez más relees por ventura / los inhábiles versos de tu amigo, / con lo mejor de tu época compáralos, / y aunque todas las pl
soneto de amor xxxiiiHe visto a la mañana en plena gloria / los picos halagar con su mirada, / besar con su oro las praderas verdes / y dorar con su alquimia arroyos pálidos; / y luego permitir el paso oscuro / de fieros nubarr
soneto de amor xxxiv¿Por qué me prometiste un día hermoso / y a viajar sin mi capa me obligaste, / si me dejaste sorprender por nubes / que en su bruma ocultaron tu destello? / No me basta que surjas de la niebla / y que la ll
soneto de amor xxxvNo te acongojes más por lo que has hecho; / fango y espina tienen fuente y rosa; / a la luna y al sol vela el eclipse; / vive el gusano en el capullo suave. / Todos cometen faltas, yo también / pues disculp
soneto de amor xxxviDéjame confesar que somos dos / aunque es indivisible el amor nuestro, / así las manchas que conmigo quedan / he de llevar yo solo sin tu ayuda. / No hay más que un sentimiento en nuestro amor / si bien un
soneto de amor xxxviiComo un padre decrépito disfruta / al ver de su hijo las empresas jóvenes, / así yo, mutilado por la suene, / en tu lealtad y mérito me afirmo. / Pues sea la hermosura o el linaje, / el poder o el ingenio,
soneto de amor xxxviii¿Cómo puede buscar temas mi Musa / mientras cú aliencas, que a mi verso infundes / tu dulce inspiración, harto preciosa / para exponerla en un papel grosero? / Agradécete a ti, si algo de mi obra / digno de
tiempo devorador, desafila las garras del leónTiempo devorador, desafila las garras del león / y haz que la tierra devore su propio dulce retoño, / arranca los agudos colmillos de las crueles mandíbulas del tigre / y quema en su sangre el fénix de
tiempo, no has de jactarte de mis cambiosTiempo, no has de jactarte de mis cambios: / alzas con nuevo brío tus pirámides / y no son para mí nuevas ni extrañas / sino aspectos de formas anteriores. / Por ser corta la vida, nos sorprende / lo antigu
tu pecho está cargado con todos los corazonesTu pecho está cargado con todos los corazones, / que yo supuse, en mi ignorancia, muertos; / y allí reina el Amor con todas sus amantes partes / y todos los amigos que yo creía extintos. / Cuántas sagrada
y por qué no es tu guerra más pujante¿Y por qué no es tu guerra más pujante / contra el Tirano tiempo sanguinario; / y contra el decaer no te aseguras / mejores medios que mi rima estéril? / En el cenit estás de horas risueñas. / Los incultos
¡ve! si en oriente la graciosa luz¡Ve! si en oriente la graciosa luz / su cabeza flamígera levanta, / los ojos de los hombres, sus vasallos, / con miradas le rinden homenaje. / Y mientras sube al escarpado cielo, / como un joven robusto en
¿cómo puede buscar temas mi musa¿Cómo puede buscar temas mi Musa / mientras tú alientas, que a mi verso infundes / tu dulce inspiración, harto preciosa / para exponerla en un papel grosero? / Agradécete a ti, si algo de mi obra / digno de
¿te he de comparar con un sol de estío?¿Te he de comparar con un sol de estío? / Descubro en ti más gracia y más encanto. / Furiosos vientos agitan el fino / Botón de mayo, es tan breve el verano. / Quema a veces tanto el ojo del cielo, / Se opa