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Libros de wallada bint al-mustakfi

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wallada bint al-mustakfi

a pesar de sus méritos, ibn zaydun ama
A pesar de sus méritos, Ibn Zaydun ama / las vergas que se guardan en los calzones; / si hubiera visto un falo en las palmeras / se habría convertido en pájaro carpintero.
ciertamente que ibn zaydūn, a pesar de su prestigio…
Ciertamente que Ibn Zaydūn, a pesar de su prestigio / Estaba sonado por los barrotes de los pantalones; / Si un pene viera, sobre alguna palmera, / Él sería de las aves más veloces.
enhorabuena, al-asbahī, por los beneficios
Enhorabuena, al-Asbahī, por los beneficios / que has recibido del Señor del Trono, del Benefactor; / has conseguido con el culo de tu hijo / lo que no consiguiera / con la vulva de Būrān su
ibn zaydun, a pesar de sus virtudes…
Ibn Zaydun, a pesar de sus virtudes / maldice de mí injustamente y no tengo culpa alguna; / me mira de reojo cuando me acerco a él, / como si fuese a castrar a su Ali.
pura piedra
Cuando te enteraste de lo mucho que te quiero / y supiste el lugar que ocupas en mi corazón, / y cómo me dejaba arrastrar por el amor, sumisa, / yo, que a nadie más que a ti consentí que me arrastrara, /
si fueras justo con el amor que existe entre nosotros…
Si fueras justo con el amor que existe entre nosotros, / no habrías escogido ni amarías a mi esclava; / has dejado una rama donde florece la hermosura / y te has vuelto a la rama sin frutos. / Sabes que s
tengo celos de mis ojos, de mí toda
Tengo celos de mis ojos, de mí toda, / de ti mismo, de tu tiempo y tu lugar. / Aún grabado tú en mis pupilas, / Mis celos nunca cesarán.
tras la separación, ¿habrá medio de unirnos?…
Tras la separación, ¿habrá medio de unirnos? / ¡Ay! Los amantes, todos de sus penas se quejan. / Paso las horas de la cita en el invierno / sobre las ascuas ardientes del deseo, / y cómo no, si estamos se
tu apodo es el hexágono, un epíteto…
Tu apodo es el hexágono, un epíteto / que no se apartará de ti / ni siquiera después de que te deje la vida: / pederasta, puto, adúltero, / cabrón, cornudo y ladrón.
visita
Cuando caiga la tarde, espera mi visita, / pues veo que la noche es quien mejor encubre los secretos; / siento un amor por ti que si los astros lo sintiesen / no brillaría el sol, / ni la luna saldría, y
yo ¡por dios! merezco la grandeza
Yo ¡por Dios! merezco la grandeza / y sigo orgullosa mi camino. / Doy gustosa mi mejilla a mi enamorado / y doy mis besos a quien los quiera.
¿acaso hay para nosotros…
¿Acaso hay para nosotros, / después de esta separación, una salida; / puede quejarse cada uno de nosotros / de lo que ha sufrido? / Pernoctaba yo en los tiempos / de nuestras visitas mutuas durante el invie