vladímir mayakovski
150,000,000150,000,000 es el nombre del artífice de este poema. / Su ritmo: la bala. / Su rima, el fuego saltando de un edificio al otro. / 150,000,000 hablan por mi boca. / Esta edición fue impresa con la rotativa
a mí, al autor, dedico estos versosCuatro, / pesadas como un golpe. / Al César lo que es del César, / y a Dios lo que es de Dios, / y al que es como yo, / ¿dónde se mete? / ¿Dónde estará listo ese ataúd? / Si yo fuera pequeño, / como el océano gra
a todosDe mi muerte, no se culpe a nadie, y por favor, sin comentarios. / Al difunto le molestaban enormemente. / Mamá, hermanas, camaradas, perdónenme, -no es un método- / (no se lo aconsejo a nadie), pero no
barato se liquidaA ti, mujer, / a quien enredo en conmovedora aventura, / o a ti, transeúnte, a quien miro simplemente. / Todos pasan temerosos apretando los bolsillos. / ¡Ridículos! / ¡A los pobres, / qué pueden robarles! / Pa
conversación con el camarada leninCon tropel de asuntos y maraña de hechos, / el día poco a poco a la sombra se fue. / Dos en la habitación, yo y Lenin: / fotografía en la blanca pared. / La boca en tensión de discurso, / los bigotes se ade
conversación con el inspector fiscal sobre poesíaCiudadano inspector, / perdone la molestia. / Gracias, / no se preocupe, / me quedaré de pie. / Quiero tratar / un asunto bastante delicado: / qué sitio ha de ocupar / el poeta / en las filas obreras. / Igual que los
conversando con la torre eiffelParís, / caminada por millones de pies, / gastada por miles de llantas. / Ando errante por tus calles, / solo, hasta el horror, / ni un rostro amigo, / hasta el horror, / ni un alma. / Alrededor mío, / los autos fa
despedidaEn el auto ya, / después de cambiar el último franco, / pregunto: / -¿A qué hora partimos hacia Marsella? / París, / corre, / despidiéndome, / con toda su extraordinaria belleza. / Sube a mis ojos, / la humedad de
el poeta es un obreroSe le ladra al poeta: / «¡Quisiera verte con un torno! / ¿Qué, versos? / ¿Esas pamplinas? / ¡Y cuando llaman al trabajo, te haces el sordo!» / Sin embargo / es posible que nadie / ponga tanto ahínco en la tarea
el violín y algo nerviosoEl violín se estremecía, imploraba, / y sollozó de súbito, / tan infantil / que el tambor no se contuvo; / -¡Bien, bien, bien! / Y cansado, sin escucharlo hasta el fin / desapareció por la agitada calle Kusni
la flauta espinazoPara todos vosotros, / los que me gustaban o me gustan, / guardados por las imágenes santas en la cueva, / levanto el cráneo lleno de versos, / como una copa de vino en un brindis de sobremesa. / Pienso más
la guerra y el universoTenéis suerte. / La vergüenza no alcanza a los muertos. / Apaga pues / tu odio por los difuntos asesinos. / El líquido más puro ha lavado / el pecado del alma emigrada. / ¡Tenéis suerte! / Pero yo, / a travé
la nube en pantalones¡Glorifíquenme! / No puedo compararme a los grandes. Y en todo lo que han hecho pongo «nihil». / Jamás / quiero volver a leer nada. ¿Un libro? / ¡Qué me importan los libros! / Antes creía / que los libros se
lilichkaEl humo del tabaco resquemó el aire. / El cuarto, un capítulo en el infierno kruchonijiano*. / ¿Te acuerdas?, / tras esa ventana, / por vez primera, / acaricié, frenético, tus manos. / Hoy estás / con el corazó
mi universidad¿Sabe francés, / restar, / multiplicar? / ¡Declina maravillosamente! / ¡Que decline! / Pero oiga, / ¿acaso usted podría cantar a dúo, / con los edificios? / ¿Usted acaso comprende / el idioma de los tranvías? / El ho
no entienden nadaEntré en la peluquería y dije tranquilo: / “¿Tendría la bondad? péineme las orejas”. / El peluquero liso rápidamente se convirtió en una conífera, / la cara se alargó, como de pera. / “¡Loco! / ¡Payaso!” / re
oda a la revoluciónA ti / silbada, / burlada, / acribillada, / a ti, / agujereada por enconadas bayonetas, / levanto extasiado, / solemnemente esta oda, / por encima de la marea de insultos. / ¡Oh! / ¡Oh, bestial! / ¡Oh, ingenua! / ¡Oh, me
orden número 2 al ejército del arteA vosotros— / barítonos bien nutridos— / que de Adán / a nuestros días / conmovéis los antros llamados teatros / con suspiros de Romeos y Julietas. / A vosotros— / pintores, / pesados como caballos, / ornato tragón
poema inconclusoI / ¿Me quiere? ¿No me quiere? Retuerzo las manos / y los dedos / destrozados desperdigo. / Así deshojan al adivinar y esparcen / por mayo / corolas de margaritas del camino. / Aunque las canas descubran el pei
trópicosMe asomo: / He ahí / los trópicos. / Mi vida entera / suspiré una y otra vez por ellos. / Y el tren / avanza de prisa / entre palmares / entre platanales. / Sus abanicantes siluetas / adoptan figuras que marean: / Ora
vladimir illich leninEs hora / de comenzar la historia de Lenin. / Pero no / porque el dolor ya no exista. / Es hora / porque de una angustia cortante / ha devenido un dolor claro y consciente. / ¡Hora es / de echar de nuevo al vient
y de todos modosLa calle se ha hundido como la nariz de un sifilítico. / El río es voluptuosidad que se prolonga en saliva. / Lanzando su ropa interior hasta la última hoja / los jardines yacen derrengados obscenamente
yo y napoleónVivo en la Gran Presnaia / n.º 36/24 / Un lugar muy tranquilo. / Muy tranquilo. / ¿Entonces? / ¿Acaso es asunto mío / que alguien / en alguna parte / de este tempestuoso mundo / haya provocado una guerra? / Ha c
¡a casa!¡Pensamientos, / volad a casa! / Alma, / abrázate con las honduras del mar. / Aquél, / que todo lo ve constantemente claro, / ése, / a mi juicio, / es simplemente un tonto. / Yo estoy en el peor camarote, / de todos
¿se atreve?Yo emborronaré el mapa de lo vulgar / vertiendo la pintura en un vaso. / En un plato de gelatina mostré / los pómulos oblícuos del océano. / En las escamas de un pez de hojalata / leí la llamada de nuevos l