vinícius de moraes
ausenciaDejaré que muera en mí el deseo / de amar tus ojos dulces, / porque nada te podré dar sino la pena / de verme eternamente exhausto. / No obstante, tu presencia es algo / como la luz y la vida. / Siento que en
ausencia (dejaré que muera en mí el deseo)Dejaré que muera en mí el deseo / de amar tus ojos dulces, / porque nada te podré dar sino la pena / de verme eternamente exhausto. / No obstante, tu presencia es algo / como la luz y la vida. / Siento que en
canción del demasiado amorQuiero llorar porque te amé demasiado, / quiero morir porque me diste la vida, / ay, amor mío, ¿será que nunca he de tener paz? / Será que todo lo que hay en mí / sólo quiere decir saudade… / Y ya ni sé lo
el regreso de la mujer morenaAmigos míos, hermanos míos, cegad a la mujer morena / Que los ojos de la mujer morena me están envolviendo / Y me están despertando de noche. / Amigos míos, hermanos míos, cortad los labios a la / mujer m
el ríoUna gota de lluvia / cuando el vientre grávido / estremeció la tierra. / A través de viejos / Sedimentos, rocas / Ignoradas, oro / Carbón, fierro y mármol / Un río cristalino / Lejano milenios / Partió frágil / Sedie
el río (una gota de lluvia)Una gota de lluvia / cuando el vientre grávido / estremeció la tierra. / A través de viejos / Sedimentos, rocas / Ignoradas, oro / Carbón, fierro y mármol / Un río cristalino / Lejano milenios / Partió frágil / Sedie
en fin, después de tanto error pasadoEn fin, después de tanto error pasado, / tantas represalias, tanto peligro, / resurge en otro el viejo amigo / nunca perdido, siempre reencontrado. / Es bueno sentarlo nuevamente al lado / con ojos que cont
esa mujer que se arroja fríaEsa mujer que se arroja fría / y lúbrica en los brazos, y a sus senos. / Me aprieta, me besa y balbucea / versos, rezos a Dios, votos obscenos. / Esa mujer, flor de melancolía / que ríe de mis pálidos recel
fuera de mí, en el espacio, erranteFuera de mí, en el espacio, errante, / la música doliente de un vals; / en mí, profundamente en mi ser, / la música doliente de tu cuerpo; / y en todo, viviendo el instante de todas las cosas, / la música d
la ausenteAmiga, infinitamente amiga / En algún lugar tu corazón late por mí / En algún lugar tus ojos se cierran al recordar los míos / En algún lugar tus manos se crispan, tus senos / Se hinchan de leche, desfall
la brusca poesía de la mujer amadaLejos de los pescadores los ríos interminables / van muriendo de sed lentamente… / Fueron vistos caminando de noche hacia el amor / -¡oh, la mujer amada es como una fuente! / La mujer amada es como el pen
la hora íntima¿Quién pagará el entierro y las flores / si yo muero de amores? / ¿Qué amigo será tan amigo / que en el entierro esté conmigo? / ¿Quién, en medio del funeral / dirá de mí: ‘Nunca hizo el mal…? / ¿Quién borrac
la rosa de hiroshimaPiensen en la criaturas / Mudas telepáticas / piensen en las niñas / Ciegas inexactas / Piensen en las mujeres / Rotas alteradas / Piensen en las heridas / Como rosas cálidas / Pero oh no se olviden / De la rosa de
mensaje a la poesíaNo puedo / No es posible / Díganle que es totalmente imposible / Ahora no puede ser / Es imposible / No puedo / Díganle que estoy tristísimo, pero esta noche no puedo ir a su encuentro. / Cuéntenle que hay mill
mujer al solUna mujer al sol es todo mi deseo, / viene del mar, desnuda, con los brazos en cruz / y la flor de los labios abierta para el beso / y en la piel refulgente el polen de la luz. / Una hermosa mujer, los se
para vivir un gran amorPara vivir un gran amor, / se necesita mucha concentración y mucha sensatez, / mucha seriedad y poca risa – para vivir un gran amor. / Para vivir un gran amor, / es menester ser un hombre de una sola muje
poema para todas las mujeresSobre tus blancos pechos lloro, / mis lágrimas bajan por tu vientre / y se embriagan del perfume de tu sexo. / ¿Mujer, qué máquina eres, que solo me tienes desesperado / confuso, niño para contenerte? / ¡Ah
se necesita un amigoNo es necesario que sea hombre, / basta que sea humano, / basta que tenga sentimientos, / basta que tenga corazón. / Se necesita que sepa hablar y callar, / sobre todo que sepa escuchar. / Tiene que gustar de
sonetoEsa mujer que se arroja fría / y lúbrica en los brazos, y a sus senos / me aprieta, me besa y balbucea / versos, rezos a Dios, votos obscenos. / Esa mujer, flor de melancolía / que ríe de mis pálidos recelo
soneto (esa mujer que se arroja fría)Esa mujer que se arroja fría / y lúbrica en los brazos, y a sus senos. / Me aprieta, me besa y balbucea / versos, rezos a Dios, votos obscenos. / Esa mujer, flor de melancolía / que ríe de mis pálidos recel
soneto de fidelidadSobre todo, para mi amor estaré atento / Antes, y con tal celo, y siempre, y tanto / Que aun enfrente del mayor encanto / De él se encante más mi pensamiento. / Quiero vivirlo en cada vano momento / Y en su
soneto de la desesperaciónDe repente la risa se hizo llanto, / silencioso y blanco como la bruma; / de las bocas unidas se hizo espuma, / y de las manos dadas se hizo espanto. / De repente la calma se hizo viento / que de los ojos a
soneto de la separaciónDe repente la risa se hizo llanto, / silencioso y blanco como la bruma; / de las bocas unidas se hizo espuma, / y de las manos dadas se hizo espanto. / De repente la calma se hizo viento / que de los ojos a
suspensiónFuera de mí, en el espacio, errante, / la música doliente de un vals; / en mí, profundamente en mi ser, / la música doliente de tu cuerpo; / y en todo, viviendo el instante de todas las cosas, / la música d