vilma vargas
contigo (no olvidaré tu rostro)No olvidaré tu rostro, / nunca / ni el mundo inconsistente. / Los habitantes / mezquinos; y tú pálido, / y eso es todo. / Como hoy, / así silbaban aquellos viejos usureros, / pero tu viste dos veces / la Tierra, / el
el ojo de la cerraduraNo podría llegar aunque camine mucho. / Todo, absolutamente todo, es horizonte. / El movimiento de tus párpados me aleja. / Busco y te escondes, / lanzo al agua una piedra / y no se rizan las ondas, / vuelvo
el pan nuestroLa gente se amotina de una ventana a otra. / El último sol cae en la calle como un perro. / La ciudad arde, / se arrastra encendida hasta la noche. / ¿Cómo vas a ganarte la vida? / Llaga la calle con tu alm
estruendo de la rosaMejor levantarse a tiempo, / antes que los poemas / y la vieja música de la infancia. / No se ve el otro brazo del sol. / El día empieza como una marcha de soldados, / caen al suelo blancos de papel los ami
figurasCerca está el tiempo. / En la arcilla se refrescan algunas formas; / un hombre trabaja un cantero. / Alguien levanta la voz / que reposa en las piedras, / oculto dice una alabanza / a los jardines que un día
inmediacionesLas calles son un taller oscuro / donde vi cosas que no dije. / Fui poeta, no pensé en las actas, / quise dar con el peligro. / Una noche llovió y quebré mi espejo. / Las damas se tienden unidas, / los monos
jornadaAquí quedó oscilando mi última furia. / Engullo cada mancha de la pared, / cada clavo. / Y me siento dueña de mi voz descolgándose, / palpo sus aristas y me quedo quieta, / absorbo su semilla y ya no se esp
la guerra floridaJunto a la ventana está tu rostro, / la tierra firme de tus ojos. / Me acerco y toco tu mano, tus rodillas, / paso mi mano por tu pelo. / Yo te conozco. Me pasaré la vida tentando el fondo / hasta que suba
las palabras (las palabras no son de este mundo)Las palabras no son de este mundo / sino cuando caen a tierra / semejantes a frutos o demonios.. / Vivir ha sido convocarlas. / Tengo una sola almohada, / un solo respaldar, / pero cuido mi vaso, / mi risa: / en
mascaradaEn la noche cercana alguien me espía. / En las caras una lágrima se alarga. / Voy a entrar donde no logró deslizarse el sol. / Pero no querré enseñarles a llorar / porque soy una buena niña de piedra.
mediodíaDuele el poema. / Hay una paloma abriendo el pecho. / El sol salta como una llama / hasta quedar en el pavimento. / No hay regreso. Prisa es la mañana. / El perro siguió la cadena de su amo. / Hecho polvo un
porque me inclinoPorque espero / porque parece que nadie viene / por el silencio / y las cosas que son ajenas / por lo repentino y los pájaros / por las puertas / que únicamente al mediodía / en el calor cuando parecen abrirse /
techo bajoEl cuerpo quiere rendirse / y no sé como aguardas todavía / en vez de maldecir. / Nada pasa. Se mueven / algunos tallos; un silbido / entra por la ventana. / Tienes que aprender a alejarte / y no digas después
tierra por cárcelEn esta tierra donde debemos vivir / otra alucinación vendrá después. / Falta de cobijo, nuestra vida insepulta. / Un pueblo calla sus muertos / bajo la fuerza de algún resucitado. / En está ciudad aguzada
vísperaTodo nos falta, / un cigarrillo, / tiempo para escribir, / una excusa para los acreedores. / El último fósforo está empapado. / La humedad de la casa nos hace temblar. / Llueve. / Dame un mendrugo para el alma,