PAIS POEMA

Libros de victoriano crémer

Autores

victoriano crémer

amor
Extenso mar, o renovado velo; / cuna del sueño, en la que el ser madura; / alondra vertical ganando altura / en la flotante música del vuelo. / Si látigo, te ciñes con anhelo. / Si beso, resplandece tu blan
aquí contemplo vida, me hago llama
Aquí contemplo vida, me hago llama / de esta hoguera de manos que levanta / sus negras lenguas a lo alto, siento / que soy un hombre más entre los hombres, / y un vestido de angustias me abandona / sencilla
canción para dormir a un niño pobre
Ángeles con espadas / custodian el aire. / Un toro de sombra / mugiendo en los árboles. / — Madre, tengo miedo / del aire. / Mira las estrellas. / Aún no son de nadie; / ni son del Obispo / ni son del Alcalde. / Madr
canción para la guitarra
Y canto para adentro / porque no tengo afueras… / Me aprieto la guitarra / y siento la madera. / Se me llenan de música / las oscuras cavernas… / Yo soy yo, limitado / por carne sorda y venas. / Si alguna vez lev
cancion serena
Un día puro, alegre, libre quiero. / Fray Luis de León / No me dejéis así: / Sorbido por la tierra / hondísima y vibrante como el clamor penúltimo; / con este olor maduro de soles y horizontes / abriéndome en
cansancio
A tu embate me rindo. Ya no lucho / por conseguir tu beso. Estoy cansado, / y a través de la carne luminosa / he conseguido ver. Saber de ti. / Tú, tan remota, tan alejada siempre / del caudal de esta sangr
canto total a españa
Más que verte, sentirte en las entrañas / y asistir al galope de tu voz en mis venas, / y rehogar el alma en tu aceite y tu lumbre / mientras los dientes mascan tu resollar de tierra. / Pero no basta tu n
descubrimiento de la rosa
¿Cómo no amar la rosa? Pero falta / descubrirla entre tanta incertidumbre, / entre tanta apariencia. ¿Quién no ama / la música si acierta a despojarse / del grito, rebotado por la sangre…? / Conozco su exis
dulce amor
Las cosas suceden así, / sencillamente: / Vuelven del trabajo / con sabor de cal viva entre los dientes. / la esposa les contempla con costumbre. / -¿Quién dice amor, si la palabra estalla?-. / Y cogen del pa
el amor y la sangre
El amor sube por la sangre. Quema / la ortiga del recuerdo y reconquista / el ancho campo abierto, la ceniza / fundadora, que la brasa sostiene. / El amor es herencia de la sangre, / como el odio, su amante
frente a frente, los dos
Los dos damos igual: pálpito y celo. / El corazón nos juega su sonrisa / y un sol titiritero da en el suelo / desnucado, de su áurea cornisa. / Ni luna enardecida, ni alta brisa: / firmamentos de cal a tu r
los caminos del amor
Huele a soledad el campo / tan breve, tan sin sentido, / bajo un firmamento abierto / de par en par. / ¡Apetito / de tierra sola, de tierra / desterrada, de caminos / que nunca llegan a Roma! / La carretera es un
madrigal de paz
Por esta paz, esposa, que te ofrezco, / ya madura en la sangre, hecha corteza, / qué paciente tributo de tristeza / pagué día por día. / ¡No merezco / tanto dolor! / (El hombre, entre las manos / a veces tiene
mi loba blanca
Me seguían sus ojos y yo era menos que un niño; / bosques y primaveras me arañaban el pecho / brotándome en los cauces borbotones calientes / en los que el alma yergue su furia fundadora. / Su gran calma
muchacha fea ante el espejo
Tímidamente pregunto / por mi carne de nardo / a los hondos espejos de la noche, / en la soledad de las alcobas. / Como ríos inmóviles, naciendo de improviso, / la imagen desolada me devuelven, / en un oscuro
mujer redonda
Hasta los niños la miraban, cuando / doblaba las esquinas de la calle; / tan azul y radiante, que una llama / parecía tener entre los dientes. / Huía de la luz con la pereza / de una cierva cansada, y sonre
novia del recuerdo ya
Si acertara tu contorno / y pudiera recogerte / de tan lejos, negra novia, / inmóvil y permanente. / Si se me diera cubrir / el largo trecho de ausencia / en un galope de tactos / de labios y de violetas. / Si aú
sábado amor
Pero el sábado es distinto. Viene / de muy lejos, con sol a las espaldas / y extrañas músicas entre los dientes / endurecidos de la madrugada. / Todos le miran y él sonríe. Pisa / la tierra y la acaricia; e
sueño porque vivo en mi
Sueño, luego existo. / Pienso / que sueño tan hondo y cierto / que el sueño me despierta / en mitad del pensamiento. / Y me duele este soñar, / pensando que es tan sin sueño, / que los sueños se me rompen / espum