victoria colonna
cuando el gran resplandor por el orienteCuando el gran resplandor por el oriente / levanta el negro manto de la noche, / y al hielo y sombra fría de la tierra / los disuelve y ahuyenta con sus rayos: / con las primeras cuitas, que mi sueño / miti
recuerdos de su esposoDe mi sol claro, con la muerte ciego, / aquí miro doquier las dulces huellas; / ciego no; más allá de las estrellas / arde con luz más clara y vivo fuego. / Aquí vencido de mi amante ruego, / él me mostró s
si un pequeño montón de tierra guardaSi un pequeño montón de tierra guarda, / merced a Dios, el alma eterna y grande, / no halla un objeto igual a su deseo / ni encuentra paz en guerra tan continua. / Del albergue veraz cierra a sí misma / la
solo escribo para aliviar el dañoSolo escribo para aliviar el daño / que suele al pecho enviar la luz del mundo / y no para alumbrar a mi sol bello / al claro espíritu y al honrado despojo. / Justa razón a lamentar me lleva, / a doler que
tan solo escribo para ahogar el llantoTan solo escribo para ahogar el llanto / que a mi pecho alimenta únicamente, / y no por añadir luz a mi sol, / que dejó en tierra tan preciados restos. / Justa razón a lamentar me empuja; / mucho me duele e
¡ay! ¡cuánto fui a mi sol, contrario al hado…¡Ay! ¡cuánto fui a mi sol, contrario al hado / que antes el numen con su rayo ardiente / no os encendió, para que eternamente / fuerais más claro vos, el más loado! / Con vuestro estilo noble y levantado /