victor hugo
a una mujer¡Niña!, si yo fuera rey daría mi reino, / mi trono, mi cetro y mi pueblo arrodillado, / mi corona de oro, mis piscinas de pórfido, / y mis flotas, para las que no bastaría el mar, / por una mirada tuya. / S
alboradaYa brilla la aurora fantástica, incierta, / velada en su manto de rico tisú. / ¿Por qué, niña hermosa, no se abre tu puerta? / ¿Por qué cuando el alba las flores despierta / durmiendo estás tú? / Llamando a
ayer, al anochecerLas sombras descendían, los pájaros callaban, / la luna desplegaba su nacarado olán. / La noche era de oro, los astros nos miraban / y el viento nos traía la esencia del galán. / El cielo azul tenía cambi
booz dormidoBooz se había acostado, rendido de fatiga; / Todo el día había trabajado sus tierras / y luego preparado su lecho en el lugar de siempre; / Booz dormía junto a los celemines llenos de trigo. / Ese anciano
booz se había acostado, rendido de fatiga…Booz se había acostado, rendido de fatiga; / Todo el día había trabajado sus tierras / y luego preparado su lecho en el lugar de siempre; / Booz dormía junto a los celemines llenos de trigo. / Ese anciano
canciónNace el alba y tu puerta está cerrada / Hermosa mía, ¿a qué dormir? / ¿Si se despierta la rosa, / no vas a despertar tú? / Mi lindo encanto / escucha ya, / a tu amante que canta / y también llora. / Todo llama a
canción iiSi nada de mí queréis, / ¿por qué os acercáis a mí? / Y si así me enloquecéis, / ¿por qué me miráis así? / Si nada de mí queréis, / ¿por qué os acercáis a mí? / Si nada intentáis decir, / ¿por qué mi mano apret
canción iiiSi ya la mañana sonríe en el valle, / ¿por qué no has abierto tu cáliz de flor? / ¿por qué estás dormida, cuando ha despertado / la blanca gardenia que estaba en botón? / ¿Será tan profundo tu sueño que n
el hombre es: la más elevada de las criaturas…El hombre es: la más elevada de las criaturas. / La mujer es: el más sublime de los ideales. / El hombre es: el águila que vuela. / La mujer es: el ruiseñor que canta. / Volar es: dominar el espacio. / Cant
el hombre y la mujerEl hombre es la criatura más elevada, / la mujer es el más sublime de los ideales. / Dios hizo para el hombre un trono: / para la mujer un altar. / El trono exalta; / el altar santifica. / El hombre es cerebr
el triunfoEstaba despeinada y con los pies desnudos / al borde del estanque y en medio del juncal… / Creí ver una ninfa, y con acento dulce: / «¿quieres venir al bosque?», le pregunté al pasar. / Lanzóme la mirada
el vulgo aplaude cuanto inventa el odio…El vulgo aplaude cuanto inventa el odio, / y en tanto que desgarra su laurel / al férvido Aristógiton, de Harmodio / la gloria mancha con amarga hiel. / En sus iras tan solo ver anhela / de la ignominia en
estaba despeinada y con los pies desnudos…Estaba despeinada y con los pies desnudos / al borde del estanque y en medio del juncal… / Creí ver una ninfa, y con acento dulce: / “¿quieres venir al bosque?”, le pregunté al pasar. / Lanzome la mirada
la belleza y la muerteLa belleza y la muerte son dos cosas profundas, / con tal parte de sombra y de azul que diríanse / dos hermanas terribles a la par que fecundas, / con el mismo secreto, con idéntico enigma. / Oh, mujeres,
la mujer caída¡Nunca insultéis a la mujer caída! / Nadie sabe qué peso la agobió, / ni cuántas luchas soportó en la vida, / ¡hasta que al fin cayó! / ¿Quién no ha visto mujeres sin aliento / asirse con afán a la virtud, /
la tumba y la rosaLa tumba dijo a la rosa: / -¿Dime qué haces, flor preciosa, / lo que llora el alba en ti? / La rosa dijo a la tumba: / -de cuanto en ti se derrumba, / sima horrenda, ¿qué haces, di? / Y la rosa: -¡Tumba oscur
las sombras descendían, los pájaros callaban…Las sombras descendían, los pájaros callaban, / la luna desplegaba su nacarado olán. / La noche era de oro, los astros nos miraban / y el viento nos traía la esencia del galán. / El cielo azul tenía cambi
liseYo tenía doce años; dieciséis ella al menos. / Alguien que era mayor cuando yo era pequeño. / Al caer de la tarde, para hablarle a mis anchas, / esperaba el momento en que se iba su madre; / luego con una
los nidosCuando el soplo de abril abre las flores, / buscan las golondrinas / de la vieja torre las agrestes ruinas; / los pardos ruiseñores / buscando van, bien mío, / el bosque más sombrío, / para esconder a todos s
noche de junioMuere el día en verano. De sus flores cubierto, / vierte el campo a lo lejos un perfume embriagante. / Con los ojos cerrados y el oído entreabierto, / dormimos en un sueño más claro y fascinante. / Es más
océano nox¡Ay!, ¡cuántos capitanes y cuántos marineros / que buscaron, alegres, distantes derroteros, / se eclipsaron un día tras el confín lejano! / Cuántos ¡ay!, se perdieron, dura y triste fortuna, / en este mar
plenitudPuesto que apliqué mis labios a tu copa llena aún, / y puse entre tus manos mi pálida frente; / puesto que alguna vez pude respirar el dulce aliento / de tu alma, perfume escondido en la sombra. / Puesto
quien no ama no viveQuienquiera que fueres, óyeme: / si con ávidas miradas / nunca tú a la luz del véspero / has seguido las pisadas, / el andar süave y rítmico / de una celeste visión; / O tal vez un velo cándido, / cual met
roma reemplazaba a esparta…Roma reemplazaba a Esparta, / Ya Napoleón se asomaba bajo Bonaparte, / Y del primer cónsul, ya en muchos lugares, / La frente del emperador rompía la estrecha máscara. / Entonces en Besanzón, vieja ciudad
si pudiéramos irÉl decía a su amada: Si pudiéramos ir / los dos juntos, el alma rebosante de fe, / con fulgores extraños en el fiel corazón, / ebrios de éxtasis dulces y de melancolía, / hasta hacer que se rompan los mil
si ya la mañana sonríe en el valle…Si ya la mañana sonríe en el valle, / ¿por qué no has abierto tu cáliz de flor? / ¿por qué estás dormida, cuando ha despertado / la blanca gardenia que estaba en botón? / ¿Será tan profundo tu sueño que n
ya brilla la aurora fantástica, incierta…Ya brilla la aurora fantástica, incierta, / velada en su manto de rico tisú. / ¿Por qué, niña hermosa, no se abre tu puerta? / ¿Por qué cuando el alba las flores despierta / durmiendo estás tú? / Llamando a
¡nunca insulten a la mujer caída!…¡Nunca insulten a la mujer caída! / Nadie sabe qué peso la agobió, / ni cuántas luchas soportó en la vida, / ¡hasta que al fin cayó! / ¿Quién no ha visto mujeres sin aliento / asirse con afán a la virtud, / y
¡ven! en la pradera en flor¡Ven! En la pradera en flor, / suena una flauta invisible… / El canto más apacible / es el canto del pastor. / Un hálito fresco y suave / riza la onda de cristal… / La música más jovial / es la música del ave. /