víctor botas
medina azaharaDos miradas se amaron en secreto / durante muchos años. Dos palabras / no dichas. Dos palabras que nadie / habrá de pronunciar. Pobres tesoros / que guardan pobres
mediodía (entre las olas que se obstinan)Entre las olas que se obstinan / en la arena / y los tamarindos que se mecen / en manos de la brisa / surge / súbita como un salto / de gacela / la mirada temible de una
mis jóvenes amigosLa espuma y altas proas en la espuma / de las playas de Italia y de Virgilio. / Ese Eça de Queiroz tan estirado, / y toda la ironía que se trae en sus pági
noche oscura del almaTu carne / tan desnuda / quieta / en la oscuridad / Tus pechos / dos / temblores / dos / lunas / en medio de la noche / Mis brazos / te rodean / violento / cuerpo a cuerpo / lucha / que
paisaje (el paso innumerable de las olas)El paso innumerable de las olas. / La inquietante presencia del crepúsculo. / La noche en el sauzal, depositando / su voluntad de sombras. / Pero no estabas tú, y a
palabras para una despedidaEl ciego Amor se me posó en los ojos / y te vi como sólo puede él ver a sus hijos: / coronada en la noche de fragantes guirnaldas / y danzando en silencio a la lu
paolo y francescaEsta noche, Francesca, / tus ojos son dos pájaros y van / en vuelo delicado / hacia un silencio verde de hondas ramas / sin nadie. / Vuelo quieto del ibis impasible, /
retratoOjos tristes. Azules. / No conocen, mas saben. / No miran, pero duelen. / Se derraman / gota a gota en el vaso / íntimo de algún sueño. / Fueron.
roma¿Recuerdas una tarde en que te puse flores / granates en el pelo, allá en el Aventino? / Parecías talmente una diosa pagana. / O mejor, una ninfa: la Dafne legend
sábadoMás de una hora inquieto, / tratando de encontrarla por las calles, apostado / en sitios estratégicos esquinas / en teoría casi inevitables, húmedos / bares de tres
soneto de los misterios dolorososCiertos andares levemente hombrunos; / un diente que ahí está... descolocado; / la nariz regordeta, o bien, alzado / su arco un poco más de lo que algunos / purista
tienes ojos extrañosTienes ojos extraños. / Palpitantes caderas con inquietud de río. / Lentas ondas oscuras que tiemblan en tu frente / como algas mecidas por las olas. / Tus manos bi
tu vidaa Paulina / Un castillo de naipes que se vino / abajo, para siempre; tu pasado: / horas que fueron tristes; el transcurso / de un ebrio atardecer; días fugaces / como
venus de cnidoLas manos de la diosa / no prodigan / calor. / Vale mil veces / más la humilde ternura de esas otras, / comunes y encontradas / en la noche del puerto, / que toda la dest
veranoEl instante es azul / El mar, aquella quieta / piedra verde que ocupa la mañana / Palpitante / abierta como un párpado / la tentación / me asalta / Venus / emergente en la
vía crucisNo te engañes: no hay más que dos caminos. / Mas puedes escoger, así que deja / tu estameña y el cuenco de las gachas / y cúbrete en silencio de orgullosa / púrpura
yoEste asombro de ser apenas una / parte del universo, y ser sin duda / tan vasto como el orbe, y ser gemido, / e instante, y eco, y dardo sin destino / ni otra cosa