PAIS POEMA

Libros de vicente núñez

Autores

vicente núñez

a lo divino
Dejar de serlo tras de haberlo sido. / Dejar de amar después de haber amado. / Dejarlo todo y no haber dejado / nada que no estuviera ya perdido. / Haber tenido el corazón rendido / como quien se sabía derr
amarte
Amarte no fue un ramo de rosas en la tarde. / ¿Dejarte cualquier día para siempre y no verte…? / Todavía me queda otro infierno más grande. / Esperar a que vuelvas más allá de la muerte.
antinomia
¡Si a víctima me alzaras / en la cruz de tus brazos…! / Pero yerras y aún vivo / y execro esa victoria
aria triste
Homenaje a J. R. J. / Meeting at night / Antes de que se cierre la cancela y el faro / rasgue con su guadaña el estor de la tarde, / hay un jazmín sombrío que aguarda unas pisadas / entre la celosía otoñal
cántico
El que pasa ignorado por los arcos del mundo. / El que extiende en el suelo su clámide de oro. / El que aspira en el bosque el rumor de la lluvia / y olvida su cuidado debajo de los sauces. / El que besa
carta de una dama
sirve el té a sus amigos entre efímeras lilas. / Yo la hubiese querido porque, igual que la suya, / mi vida es una inútil e inacabable espera. / Pero he aquí que es tarde, y ella murió hace tiempo, / y de
de 'teselas para un mosaico'
6. ¿Cómo no sumergirse en el remanso / inabarcable de tus pies desnudos / si tienen el aroma de melones tardíos? / 8. Llamaron al teléfono / en hora intempestiva. / Y como te conozco / y te sé y te adoro / y po
de la verdad, la mentira y el error
5. La verdad es la triste consecuencia de haber descubierto / la mentira. / 10. La verdad no es fotogénica. / 12. Huir de lo falso no implica abrazarse a la verdad, sino / simplemente, huir. / 22. ¿Debo ir?
de la vida
I / Más palabras no engendres en mí, torvas criaturas / que envilecen y editan su métrica satánica. / Yo te amaba y por eso te inventaba besándote. / La vida no era un verso. ¡Y la encontré contigo! / II / Te
de la vida, de la muerte
3. A última hora, la muerte está muy bien pensada. Pero / hay que sabérsela ganar. / 9. La vida es un suplicio porque no vivimos con quien / deberíamos. ¿Y con quién? / 12. Porque se es fiel, se es libre.
el silencio y la palabra
3. Cuando hablamos de analfabetos no indagamos de / qué alfabetos están llenos. / 8. ¿Notáis lo oscuro del lenguaje? / 12. Los dialectos no tienen dialéctica, sometidos como están / al imperio de los idio
erótica
1. ¡Siempre vienes de ti por un camino mío! / 2. El amor es un exceso de carencia. / 3. Cuando no me desees serás quien no eras. / 4. Jamás pude soñar que alguien tan vacío llegara a llenarme tanto. / 5.
estética
16. La poesía es siempre un después. / 25. Cuando no existían autores ya existía la literatura. En / aquella época, trabajaba yo en una Compañía de Seguros. / 29. La jarcha tartamudea de gozo en el leng
ethos
1. La moral es un rechazo de «lo otro». / 6. Nadie entrega su desnudez, si no es en tanto que culpable de ella. / 8. Perdóname por haberte perdonado. / 10. Todo afecto es culpa. / 13. No puede amarse más
himno
¿Cómo he dilapidado tanto afán, amor mío? / ¿Por qué tejí poemas en días ya lejanos / pudriendo de silencio mi voz? La insomne palia / de Penélope astuta cada vez me alejaba / más y más de lo único que im
inmortalidad (te amé tanto que, un día, abandonó mi alma)
Te amé tanto que, un día, abandonó mi alma / la cárcel de su cuerpo. Errátil, y no hallándote, / regresó a la morada que yo daba por mía. / Mas no estaba mi cuerpo donde allí lo dejara, / sino el tuyo, va
la despedida
Al volver de las rocas, donde sopla la brisa / y estrella el mar el agrio navío de su aroma, / la prolongada queja de un tren lejano abate / mi corazón rendido de pañuelos y adioses. / Y si amo el instant
libros
En el gabinete de Walter Wartburg / En el frío papiro de turbios editores / volqué yo aquellas ansias de una pasión sin límite. / ¿Era eso mi vida? Asco me dio de ella. / Con qué clarividencia sentí que e
nocturno
¿No fue mía la noche? No era mía. Sus lágrimas / ¿no fueron en mi vida murallas como llantos? / ¿Qué hacía la hermosura, la burda; allí, qué hacía? / ¿No eran mías las lóbregas noches suyas? Ah, nunca / f
otoño
¿Y cómo te diré, amor, que ya es otoño / desde esta lejanía que hace bello al deseo, / si la lluvia que moja mis hombros es lo mismo / que todos los recuerdos dulces y las promesas, / y las nubes tan gris
puesta del sol
En tanto que de rosas / hacemos una piña… / San Juan de la Cruz / La cueva sin nadie que conocía el agua / y las espátulas de pizarra del mar contra las rocas / no eran una música más arriba, / o que provocas
razón de amor
Lo que de amor yo supe / lo aprendí desamándote. / Por eso te idolatro / mejor que si te amara.
saber, pensar
1. Sólo a mis amigos ignorantes debo reflexiones sobre la / sabiduría. / 3. La sabiduría es inculta. / 4. Tan inútil es el oro como la sabiduría. Siempre gana el / ladrón. / 10. Conserva siempre tu ignoranc
ser o no ser
1. Tú eres lo que soy sin ti. / 2. Y una voz de la calle sonó en mi intimidad. Supe que / estaba muerto. / 5. Cuando huyo, hallo. / 16. El ser no es Sustancia, es relación. / 20. Soy más que el que arrastro
somnia
Decías que querías llevarme entre tus manos / -yo besé esa locura, yo la lloré y la quise-, / como a un frágil lucero de amor alucinado; / casta palma y abierta que irradiase en tu noche. / Y vi cómo la a
todo en tu amor dolíame
como un puñal ardiendo; / un revólver sonoro, / una tortura de instrumentos. / Las rosas, el champán…, / -¿te duele?-, el gesto / tuyo, como de alondra / que me abrasaba de tu aliento. / Dispara ya, y abrázame,
tres poemas
Homenaje a Pablo García Baena / I / Cuan largas, tortuosas, miserables e inútiles / son siempre las congojas del amante obstinado. / Su pensamiento yerra aunque acierte su instinto, / su corazón se aprieta
tus manos
rojas, de irrefutable arcilla humana, / las que han de herirme a su pesar mañana. / ¿Suyo es mi ensueño? Míos son sus vanos / reinos de laberintos y de arcanos. / Yo sé muy bien su condición rufiana, / y cu
una carta
Una carta, un poema, una música, un llanto… / ¿Cómo te apreso, cómo te amo o me consumo? / ¿Nuevas muertes u otras vidas? Restituidme / a los gélidos féretros del verbo y de la carne.
yo te amé en el silencio
Yo te amé en el silencio de la ignota atalaya / que calla su tesoro de oro inaccesible. / Y ahora que te canto -¡maldito sea el llanto / del amor que se canta!-, qué soledad sonora, / qué insensata y agón