PAIS POEMA

Libros de vicente gaos

Autores

vicente gaos

a la cintura de una muchacha
Oh, delgado contorno de la vida. / El fluir de la sangre en él acaba. / Oh, columna de luz y ansia de lava. / Volcán para mi mano estremecida. / Límite de la tarde preferida, / bajo un torso de niebla enaje
a la luna: preguntas
¿Adónde vas, cruzada por veloces / nubes, celada en vaporoso encaje / de nubes, resbalando entre un celaje / de nubes blancas, por las hondas hoces / de la distante noche? ¿Qué almos roces / de Dios ordenan
a la tristeza
Si no fuera por ti… / si no fuera por ti, que cada tarde / tuyo me haces cuando el sol declina, / cuando todo es tan bello porque es triste, / y hundes más mis raíces / de hombre en la tierra… de hombre inm
amor (¡qué profundo es mi sueño!)
¡Qué profundo es mi sueño! / ¡Qué profundo y qué claro, / qué transparente es, ahora, el universo! / Si pensando en ti, siempre, / si, soñado contigo, me desvelo, / y te miro por dentro, con mis ojos, / si te
cuando el amor no dice la última palabra
La tarde pastoral, de alterno cielo / rayos de tu tormenta desatados, / mas luego azul total, cielo amados, / me llena de pasión o de desvelo. / Asciendo así del tormentoso anhelo / a una paz de reposos ent
faut-il s'abétir
-¿Hacia dónde vamos? / -Vamos hacia el sueño. .. / -¿De dónde venimos? / -Venimos del sueño… / Como las olas, / como los vientos… / (En vida, despiertos. / En vida, serenos / sobre el fuego.) / -¿Hacia dónde vamos?
hay un reguero dulce y encendido
Hay un reguero dulce y encendido / de sol sobre los álamos dorados. / Y, a lo lejos, los montes ya nevados / encalman el paisaje atardecido. / Si ahora tuviera el corazón dormido, / los ríos de la sangre no
hombre total
Ojos verdes de Marta de Nevares. / Ojos -¿negros tal vez?- de Dorotea. / Ojos azules, clara luz febea / de Camila Lucinda. ¡Qué avatares / de amor sin contención! Gozos, pesares, / gozos… Esto es amor. Quie
la voz precisa
Sella tú con tus labios, éstos míos. / Pon tu mano en mi mano. / O deja que acaricie tu cabello, / tus mejillas, tu frente, / mientras hundo mis ojos en tus ojos, / en la insondable luz de tu mirada. / Deja q
luzbel
Arcángel derribado, el más hermoso / de todos tú, el más bello, el que quisiste / ser como Dios, ser Dios, mi arcángel triste, / sueño mío rebelde y ambicioso. / Dios eres en tu cielo tenebroso, / señor de
mnemosyne
¿De dónde llegas tú, ilusión de un día / porvenir, tú, esperanza de un pasado / nunca cumplido, pero que yo ahora / evoco entre marchitas profecías / o anticipo en nostalgia? De recuerdos / y paciencias me
no quiero melodía
No quiero melodía. Ruedan suaves, / sin melodía, las esferas. Giran / inmelódicas, suaves. ¿Ruedan, giran? / Tácito vals de las esferas suaves / Oh luminoso vuelo de las aves, / silencio de la luz. ¿Mis ojo
no sabe qué es amor quien no te ama
No sabe qué es amor quien no te ama. / No sabe qué es amor quien no te mira. / Tú arrancaste a su alma y a su lira / el son más dulce, la más fiera llama. / ¿Qué fue de tanto amor por tanta dama? / Sólo cen
no, corazón, no te hundas
No, corazón, no te hundas. / Y vosotros, ojos, no queráis cerraros en llanto. / La vida es mucho más larga, mucho más grande de lo que ahora / supones, mucho más magnánima. / ¿Te atreverás a decirle que t
noche del amor
Ay, qué podré decirte, dulce amada, / joven virgen feliz que no conoces / en un cielo cerrado, suaves roces, / el peso del amor, noche entregada. / Desde este corazón, isla olvidada, / -oye del mar sus clam
ojos verdes
Ojos verdes de Marta de Nevares. / Ojos, ¿negros tal vez? de Dorotea. / Ojos azules, clara luz febea / de Camila Lucinda. ¡Qué avatares / de amor sin contención! Gozos, pesares, / gozos… Esto es amor. Quien
pleamar de amor
La tarde pastoral, de alterno cielo / rayos de tu tormenta desatados, / mas luego azul total, cielo amados, / me llena de pasión o de desvelo. / Asciendo así del tormentoso anhelo / a una paz de reposos ent
primera epístola de mí mismo
¡Mi cenicienta juventud, mis años baldíos!… / Soy hombre. / Quisiera ser gacela inocente o el león carnicero / que do not lie awake in the dark and weep for their sins. / Mi cenicienta juventud, mi miérco
sensación de otoño
Amo el otoño y amo su tristeza, / su cielo gris, sus árboles borrosos / entre la niebla, vagamente hermosos… / ¿No amáis también vosotros la belleza / desnuda del otoño? El alma empieza / a hacerse buena y
sin palabras
Un mundo de armonías me rodea. / Fuera palabras, no turbéis mi paz. / Una vida hecha toda de sonidos, / un pensamiento universal que puede / prescindir de cualquier significado. / EL universo no habla, nada
sólo tú
Tú, mi razón de vida, mi razón / de amor; mi razón, mi pensamiento, / mi desencadenado sentimiento, / la luz y el fuego de mi corazón. / Vivir en ti es vivir, viva pasión, / y la vida sin ti no es mi tormen
te quiero y te lo digo
Toda la luz del cielo ya en la frente / y en el labio un carbón apasionado. / Mi pensamiento, así de iluminado, / mi lenguaje, de amor, así de ardiente. / Así de ardiente, así de vehemente, / diamante en su
tú eres tú
No te merezco, no. Yo canto, canto, / y te quiero, te quiero, sí, te quiero, / y sólo por ti vivo y por ti muero, / y sé que hasta tu cima me levanto. / Pero no es en tu cima en donde canto, / sino en el va
tus quince años
Sólo tú, sólo tú puedes salvarme / y darme libertad si me encadenas. / Dame la sangre virgen de tus venas, / acude con tu vida a libertarme. / A encadenarme, a desencadenarme, / así mis horas fluirán serena
un cristal
Vidrio de una ventana / entreabierta de julio / Hasta mí que tendido / descanso con cansancio / feliz de sucesivos / tiempos y espacios llega / el verano su soplo / vital cálido. Vidrio / en el que ahora contempl
y de repente dije
Y de repente dije: Esto es la vida. / Esto y no más. Palpé su forma cierta. / La adiviné mortal. El alma, alerta, / vibró un instante toda estremecida. / El rojo amor con honda sacudida / -oh vida, oh vient