PAIS POEMA

Libros de vicente aleixandre

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vicente aleixandre

a don luis de góngora
¿Qué firme arquitectura se levanta / del paisaje, si urgente de belleza, / ordenada, y penetra en la certeza / del aire, sin furor y la suplanta? / Las líneas graves van. Mas de su planta / brota la curva,
a ti, viva
Cuando contemplo tu cuerpo extendido / como un río que nunca acaba de pasar, / como un claro espejo donde cantan las aves, / donde es un gozo sentir el día cómo amanece. / cuando miro a tus ojos, profunda
acaba
En volandas, / como si no existiera el avispero, / aquí me tienes con los ojos desnudos, / ignorando las piedras que lastiman, / ignorando la misma suavidad de la muerte. / ¿Te acuerdas? He vivido dos siglo
adolescencia
Vinieras y te fueras dulcemente, / de otro camino / a otro camino. Verte, / y ya otra vez no verte. / Pasar por un puente a otro puente. / -El pie breve, / la luz vencida alegre-. / Muchacho que sería yo mirand
al cielo
El puro azul ennoblece / mi corazón. Sólo tú, ámbito altísimo / inaccesible a mis labios, das paz y calma plenas / al agitado corazón con que estos años vivo. / Reciente la historia de mi juventud, alegre
allá en el fondo del pozo donde las florecillas…
(El Enterrado) / Allá en el fondo del pozo donde las florecillas / donde las lindas margaritas no vacilan / donde no hay viento o perfume de hombre / donde jamás el mar impone su amenaza / allí allí está qu
allá por las remotas…
Allá por las remotas / luces o aceros aun no usados, / tigres del tamaño del odio, / leones como un corazón hirsuto, / sangre como la tristeza aplacada, / se baten con la hiena amarilla que toma la forma de
beso alegre
Beso alegre, descuidada paloma, / blancura entre las manos, sol o nube; / corazón que no intenta volar porque basta el calor, / basta el ala peinada por los labios ya vivos. / El día se sienta hacia afuer
cabellera negra
¿Por qué te miro, con tus ojos oscuros, / terciopelo viviente en que mi vida lastimo? / Cabello negro, luto donde entierro mi boca, / oleaje doloroso donde mueren mis besos, / orilla en fin donde mi voz a
canción a una muchacha muerta
Dime, dime el secreto de tu corazón virgen, / dime el secreto de tu cuerpo bajo tierra, / quiero saber por qué ahora eres un agua, / esas orillas frescas donde unos pies desnudos / se bañan con espuma. / Di
ciudad del paraíso
Siempre te ven mis ojos, ciudad de mis días marinos. / Colgada del imponente monte, apenas detenida / en tu vertical caída a las ondas azules, / pareces reinar bajo el cielo, sobre las aguas, / intermedia
cobra
La cobra toda ojos, / bulto echado la tarde (baja, nube), / bulto entre hojas secas, / rodeada de corazones de súbito parados. / Relojes como pulsos / en los árboles quietos son pájaros cuyas gargantas cuel
como el vilano
Hermoso es el reino del amor, / pero triste es también. / Porque el corazón del amante / triste es en las horas de la soledad, / cuando mira los ojos amados / que inaccesibles se posan en las nubes ligeras.
como la mar, los besos
No importan los emblemas / ni las vanas palabras que son un soplo sólo. / Importa el eco de lo que oí y escucho. / Tu voz, que muerta vive, como yo que al pasar / aquí aún te hablo. / Eras más consistente, /
consumación
Si yo fuese un niño, / si yo fuese un niño, redondo, quieto y sumergido. / Sumergido, no; sacado a la luz, estallado hacia fuera, / exhibido en esa otra Creación donde un niño es un niño en su reino. / Pe
corazón negro
Corazón negro. / Enigma o sangre de otras vidas pasadas, / suprema interrogación que ante los ojos me habla, / signo que no comprendo a la luz de la luna. / Sangre negra, corazón dolorido que desde lejos
criaturas en la aurora
Vosotros conocisteis la generosa luz de la inocencia. / Entre las flores silvestres recogisteis cada mañana / el último, el pálido eco de la postrer estrella. / Bebisteis ese cristalino fulgor, / que con
desierto
Lumen, lumen. Me llega cuando nacen / luces o sombras, revelación. Viva. / Ese camino, esa ilusión es neta. / Presión que sueña que la muerte miente. / Muerte, oh vida, te adoro por espanto, / porque existe
después del amor
Tendida tú aquí, en la penumbra del cuarto, / como el silencio que queda después del amor, / yo asciendo levemente desde el fondo de mi reposo / hasta tus bordes, tenues, apagados, que dulces existen. / Y
destino trágico
Confundes ese mar silencioso que adoro / con la espuma instantánea del viento entre los árboles. / Pero el mar es distinto. / No es viento, no es su imagen. / No es el resplandor de un beso pasajero, / ni e
dime, dime el secreto de tu corazón virgen…
Dime, dime el secreto de tu corazón virgen, / dime el secreto de tu cuerpo bajo tierra, / quiero saber por qué ahora eres un agua, / esas orillas frescas donde unos pies desnudos se bañan con espuma. / Di
diosa
Dormida sobre el tigre, / su leve trenza yace. / Mirad su bulto. Alienta / sobre la piel hermosa, / tranquila, soberana. / ¿Quién puede osar, quién sólo / sus labios hoy pondría / sobre la luz dichosa / que, huma
el alma
El día ha amanecido. / Anoche te he tenido en mis brazos. / Qué misterioso es el color de la carne. / Anoche, más suave que nunca: / Carne casi soñada. / Lo mismo que si el alma al fin fuera tangible. / Alma
el cuerpo y el alma
Pero es más triste todavía, mucho más triste. / Triste como la rama que deja caer su fruto para nadie. / Más triste, más. Como ese vaho / que de la tierra exhala después la pulpa muerta. / Como esa mano q
el olvido
No es tu final como una copa vana / que hay que apurar. Arroja el casco, y muere. / Por eso lentamente levantas en tu mano / un brillo o su mención, y arden tus dedos, / como una nieve súbita. / Está y no e
el perfume
Chupar tu vida sobre los labios, / no es quererte en la muerte. / Chupar tu vida, amante, / para que lenta mueras / de mí, de mí que mato. / para agotar tu vida / como una rosa exhausta. / color, olor: mis vena
el poeta se acuerda de su vida
Perdonadme: he dormido. / Y dormir no es vivir. Paz a los hombres. / Vivir no es suspirar o presentir palabras que aún nos vivan. / ¿Vivir en ellas? Las palabras mueren. / Bellas son al sonar, mas nunca d
el sexo
I / ¡Pendiente de ese tronco / el fruto consta en vida. / Su materia consiente / una verdad durable. / En la sombra él madura, / si por siglos, finito, / y no cae sino cuando / el árbol rueda en tierra. / Fruto de
el sueño
Hay momentos de soledad en que el corazón reconoce, atónito, que no ama. / Acabamos de incorporarnos, cansados: el día oscuro. / Alguien duerme, inocente, todavía sobre ese lecho. / Pero quizá nosotros
el último amor
I / Amor mío, amor mío. / Y la palabra suena en el vacío. Y se está solo. / Y acaba de irse aquella que nos quería. Acaba de salir. Acabamos de oír cerrarse la puerta. / Todavía nuestros brazos están tend
emilio prados
(RETRATO EN REDONDO) / 1 / Una sombra. Solo una / sombra justa. Sin penumbra. / 2 / Un perfil. Tan solo un crudo / perfil sobre el cielo puro. / 3 / Un torso. Un torso de pluma / quieto, peinado de espumas. / 4 / (No h
eres hermosa como la piedra…
Eres hermosa como la piedra, / oh difunta; / Oh viva, oh viva, eres dichosa como la nave. / Esta orquesta que agita / mis cuidados como una negligencia, / como un elegante bendecir de buen tono, / ignora el v
espíritus de la aurora
No, no es la ahora cuando la noche va cayendo, / también con la misma dulzura / pero con un levísimo vapor de ceniza, / cuando yo correré tras vuestras sombras amadas. / Lejos están las inmarchitas horas
forma
Se iba quedando callada / hasta que la sombra espesa / se hizo cuerpo tuyo. / ¡Ya te tengo! ¡Ya te tengo! / Aquí la sombra del cuarto, / piel fina, piel en mis dedos. / siente, tiembla. Fina seda / que palpita
hermoso es, hermosamente humilde y confiante…
Hermoso es, hermosamente humilde y confiante, vivificador y profundo, / sentirse bajo el sol, entre los demás, impelido, / llevado, conducido, mezclado, rumorosamente arrastrado. / No es bueno / quedarse
hija de la mar
Muchacha, corazón o sonrisa, / caliente nudo de presencia en el día, / irresponsable belleza que a sí misma se ignora, / ojos de azul radiante que estremece. / Tu inocencia como un mar en que vives- / qué p
humana voz
Duele la cicatriz de la luz, / duele en el suelo la misma sombra de los dientes, / duele todo, / hasta el zapato triste que se lo llevó el río. / Duelen las plumas del gallo, / de tantos colores / que la fren
juventud
Estancia soleada: / ¿Adónde vas, mirada? / A estas paredes blancas, / clausura de esperanza. / Paredes, techo, suelo: / gajo prieto de tiempo. / Cerrado en él, mi cuerpo. / Mi cuerpo, vida, esbelto. / Se le caerá
la dicha
No. ¡Basta! / Basta siempre. / Escapad, escapad: sólo quiero, / sólo quiero tu muerte cotidiana. / El busto erguido, la terrible columna. / el cuello febricente, la convocación de los robles; / las manos que
la noche (fresco sonido extinto o sombra, el día me encuentra)
Fresco sonido extinto o sombra, el día me encuentra. / Sí, como muerte, quizá como suspiro, / quizá como un solo corazón que tiene bordes, / acaso como límite de un pecho que respira; / como un agua que r
la plaza
Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia. / Un olor a gran sol descubierto, a viento rizándolo, / un gran viento que sobre las cabezas pasaba su mano, / su gran mano que rozaba las frentes
la soledad, en que hemos abierto los ojos…
(MUERTE Y RECONOCIMIENTO) / La soledad, en que hemos abierto los ojos. / La soledad en que una mañana nos hemos despertado, caídos, / derribados de alguna parte, casi no pudiendo reconocernos. / Como un c
la ventana
Cuánta tristeza en una hoja del otoño, / dudosa siempre en último extremo si presentarse como cuchillo. / Cuánta vacilación en el color de los ojos / antes de quedar frío como una gota amarilla. / Tu tris
las manos
Mira tu mano, que despacio se mueve, / transparente, tangible, atravesada por la luz, / hermosa, viva, casi humana en la noche. / Con reflejo de luna, con dolor de mejilla, / con vaguedad de sueño, / mírala
lenta humedad
Sombra feliz del cabello / que se arrastra cuando el sol va a ponerse, / como juncos abiertos- es ya tarde; / fría humedad lasciva, casi polvo-. / Una ceniza delicada, / la secreta entraña del junco, / esa de
lo que yo no quiero…
Lo que yo no quiero / es darte palabras de ensueño, / ni propagar imagen con mis labios / en tu frente, ni con mi beso. / La punta de tu dedo, / con tu uña rosa, para mi gesto / tomo, y, en el aire hecho, / te
los besos
No te olvides, temprana, de los besos un día. / De los besos alados que a tu boca llegaron. / Un instante pusieron su plumaje encendido / sobre el puro dibujo que se rinde entreabierto. / Te rozaron los d
los besos (sólo eres tú)
Sólo eres tú, continua, / graciosa, quien se entrega, / quien hoy me llama. Toma, / toma el calor, la dicha, / la cerrazón de bocas / selladas. Dulcemente / vivimos. Muere, ríndete. / Sólo los besos reinan: / sol
mano entregada
Pero otro día toco tu mano. Mano tibia… / Tu delicada mano silente. A veces cierro / mis ojos y toco leve tu mano, leve toque / que comprueba su forma, que tienta / su estructura, sintiendo bajo la piel a
mar del paraíso
Heme aquí frente a ti, mar, todavía… / Con el polvo de la tierra en mis hombros, / impregnado todavía del efímero deseo apagado del hombre, / heme aquí, luz eterna, / vasto mar sin cansancio, / última expre
mar muerto
¡Cuántas veces sabiendo / que eras tú, yo caía / en tu misma sonrisa, / mar abierta, mar plana, / estival, pez, sacando / tus palabras conmigo! / ¡Qué nadar! Tú no sabes / que ese mar tan arriba / es ya cielo, y
mendiga en atrio románico
(COMPOSTELA) / Una vieja / llama y pide: / ruega. / Nadie escucha. / Sólo el agua / suena. / Agua impura / que se escurre / ciega. / Agua muda / o agua ronca. / Besa / lo que duerme / o lo que sigue: / tierra. / Una sombra, / una
mira tu mano, que despacio se mueve…
Mira tu mano, que despacio se mueve, / transparente, tangible, atravesada por la luz, / hermosa, viva, casi humana en la noche. / Con reflejo de luna, con dolor de mejilla, / con vaguedad de sueño / mírala
mirada final
La soledad, en que hemos abierto los ojos. / La soledad en que una mañana nos hemos despertado, caídos, / derribados de alguna parte, casi no pudiendo reconocernos. / Como un cuerpo que ha rodado por un
mudo de noche
Las ventanas abiertas. / Voy a cantar doblando. / Canto con todo el cuerpo, / moviendo músculos de bronce / y sostenido el cielo derrumbado como un sollozo retenido. / Con mis puños de cristal lúcido quiero
mueve el viento…
(GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER) / Mueve el viento. / Mueve el velo / quedo. / Mueve el aire. / Mueve el arce. / Vase. / Luz sin habla. / Voz callada. / Clara. / Sombra justa. / Suena muda. / Luna. / Y él la escucha.
muñecas
Un coro de muñecas, / cartón amable para unos labios míos, / cartón de luna o tierra acariciada, / muñecas como liras / a un viento acero que no, apenas si las toca. / Muchachas con un pecho / donde élitros d
nacimiento del amor
¿Cómo nació el amor? fue ya en otoño. / Maduro el mundo, / no te aguardaba ya. Llegaste alegre, / ligeramente rubia, resbalando en lo blando / del tiempo. Y te miré. ¡Qué hermosa / me pareciste aún, sonrien
negros de sombra. caudales…
Negros de sombra. Caudales / de lentitud. Impaciente / se esfuerza en armar la luna / sobre la sombra sus puentes. / (¿De plata? Son levadizos / cuando, bizarro, de frente, / de sus puertos despegado / cruzar e
no busques, no
Yo te he querido como nunca. / Eras azul como noche que acaba, / eras la impenetrable caparazón del galápago / que se oculta bajo la roca de la amorosa llegada de la luz. / Eras la sombra torpe / que cuaja
no te conozco
¿A quién amo, a quién beso, a quién no conozco ? / A veces creo que beso solo a tu sombra en la tierra, / a tu sombra para mis brazos humanos. / Y no es que yo niegue tu condición de mujer, / oh nunca dio
no te olvides, temprana, de los besos un día…
No te olvides, temprana, de los besos un día. / De los besos alados que a tu boca llegaron. / Un instante pusieron su plumaje encendido / sobre el puro dibujo que se rinde entreabierto. / Te rozaron los d
pero otro día toco tu mano. mano tibia…
Pero otro día toco tu mano. Mano tibia. / Tu delicada mano silente. A veces cierro / mis ojos y toco leve tu mano, leve toque / que comprueba su forma, que tienta / su estructura, sintiendo bajo la piel a
plenitud del amor
Qué fresco y nuevo encanto, / qué dulce perfil rubio emerge / de la tarde sin nieblas? / Cuando creí que la esperanza, la ilusión, la vida, / derivaba hacia oriente / en triste y vana busca del placer. / Cuan
quiero
Dime pronto el secreto de tu existencia; / quiero saber por qué la piedra no es pluma, / ni el corazón un árbol delicado, / ni por qué esa niña que muere entre dos venas ríos / no se va hacia la mar como
reposo
Una tristeza del tamaño de un pájaro. / Un aro limpio, una oquedad, un siglo. / Este pasar despacio sin sonido, / esperando el gemido de lo oscuro. / Oh tú, mármol de carne soberana. / Resplandor que traspa
se querían
Se querían. / Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada, / labios saliendo de la noche dura, / labios partidos, sangre, ¿sangre dónde? / Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz. / Se qu
si miro tus ojos
Si miro tus ojos, / si acerco a tus ojos los míos, / ¡oh, cómo leo en ellos retratado todo el pensamiento de mi / soledad! / Ah, mi desconocida amante a quien día a día estrecho en los / brazos. / Cuán delica
sí, sí, es verdad, es la única verdad…
Sí, sí, es verdad, es la única verdad; / ojos entreabiertos, luz nacida, / pensamiento o sollozo, clave o alma, / este velar, este aprender la dicha, / este saber que el día no es espina, / sino verdad, oh
sin fe
Tienes ojos oscuros. / Brillos allí que oscuridad prometen. / Ah, cuán cierta es tu noche, / cuán incierta mi duda. / Miro al fondo la luz, y creo a solas. / A solas pues que existes. / Existir es vivir con c
sombra final
Pensamiento apagado, alma sombría, / ¿quién aquí tú, que largamente beso? / Alma o bulto sin luz, o letal hueso / que inmóvil consumió la fiebre mía. / Aquí ciega pasión se estrelló fría, / aquí mi corazón
te amo sueño del viento…
Te amo sueño del viento / confluyes con mis dedos olvidado del norte / en las dulces mañanas del mundo cabeza abajo / cuando es fácil sonreír porque la lluvia es blanda / En el seno de un río viajar es de
tormento del amor
Te amé, te amé, por tus ojos, tus labios, tu garganta, tu voz, / tu corazón encendido en violencia. / Te amé como a mi furia, mi destino furioso, / mi cerrazón sin alba, mi luna machacada. / Eras hermosa.
triunfo del amor
Brilla la luna entre el viento de otoño, / en el cielo luciendo como un dolor largamente sufrido. / Pero no será, no, el poeta quien diga / los móviles ocultos, indescifrable signo / de un cielo líquido d
unas pocas palabras
Unas pocas palabras en tu oído diría. / Poca es la fe de un hombre incierto. / Vivir mucho es oscuro, y de pronto saber no es conocerse. / Pero aún así diría. Pues mis ojos repiten lo que copian: / tu bel
unidad en ella
Cuerpo feliz que fluye entre mis manos, / rostro amado donde contemplo el mundo, / donde graciosos pájaros se copian fugitivos, / volando a la región donde nada se olvida. / Tu forma externa, diamante o r
ven, siempre ven
No te acerques. Tu frente, tu ardiente frente, tu encendida frente, / las huellas de unos besos, / ese resplandor que aun de día se siente si te acercas, / ese resplandor contagioso que me queda en las
verdad siempre
A Manuel Altolaguirre / Sí, sí, es verdad, es la única verdad; / ojos entreabiertos, luz nacida, / pensamiento o sollozo, clave o alma, / este velar, este aprender la dicha, / este saber que el día no es es
vida
Un pájaro de papel en el pecho / dice que el tiempo de los besos no ha llegado; / vivir, vivir, el sol cruje invisible, / besos o pájaros, tarde o pronto o nunca. / Para morir basta un ruidillo, / el de otr
yo te he querido como nunca
Yo te he querido como nunca. / Eras azul como noche que acaba, / eras la impenetrable caparazón del galápago / que se oculta bajo la roca de la amorosa / llegada de la luz. / Eras la sombra torpe / que cuaja
¡ah! eres tú, eres tú, eterno nombre sin fecha…
¡Ah! Eres tú, eres tú, eterno nombre sin fecha, / bravía lucha del mar con la sed, / cantil todo de agua que amenazas hundirte / sobre mi forma lisa, lámina sin recuerdo. / Eres tú, sombra del mar poderos
¿a quién amo, a quién beso, a quién no conozco?…
¿A quién amo, a quién beso, a quién no conozco? / A veces creo que beso solo a tu sombra en la tierra, / a tu sombra para mis brazos humanos. / Y no es que yo niegue tu condición de mujer, / oh nunca dios
¿qué linfa esbelta, de los altos hielos?…
¿Qué linfa esbelta, de los altos hielos / hija y sepulcro, sobre el haz silente / rompe sus fríos, vierte su corriente, / luces llevando, derramando cielos? / ¿Qué agua orquestas bajo los mansos celos / del