umberto saba
a mi mujerEres como una joven / una blanca gallina. / Se le ahuecan las plumas / al viento, el cuello inclina / para beber, rasca en la tierra; / pero al andar tiene el lento / paso tuyo de reina, / va marcando la hierba
améAmé manidas palabras que ninguno / arriesgaba. La rima flor / amor; / la más antigua y difícil del mundo, / me encantó. / Amé la verdad que yace al fondo, / casi un sueño olvidado, que el dolor / revela amiga.
el deseo¡Oh, entre la antigua carne / del hombre este clavado, / antiguo deseo! / Ilusión y mentira, / vanidad de las cosa, / que no lo son o para / no parecerse a él visten diversas / formas, y sin embargo tienen una /
florenciaPara abrazar al poeta Montale / -es generosa su tristeza- he venido / a la ciudad que tanto quise. Es como / si cada piedra que el pie pisa fuese / mi corazón, mi mal / de un tiempo. Mas no lo lamento. Nace
inviernoEs noche, invierno ruinoso. Tú alzas / un poco los visillos, miras. Vibran / tus cabellos salvajes, la alegría / te dilata de pronto el ojo negro; / pues lo que tú has visto / -era una imagen del fin del mu
la cabraHe hablado a una cabra. / Estaba sola en el prado, estaba atada. / Harta de hierba, bañada / por la lluvia, balaba. / Aquel balido igual era fraterno / a mi dolor. Y contesté, primero / por broma, después por
palabrasPalabras, / donde se reflejaba el alma del hombre / -desnuda y sorprendida- en los orígenes; / busco un ángulo en el mundo, un oasis / propicio en que lavaros con mi llanto / de la mentira que os ensucia. J
para un niño enfermoEn la casa paterna / tú rondabas silencioso / como un gato. / Sabías el nombre, pero / no la realidad del dolor. / Separado de tus compañeros / en tus mejillas afiladas / palidecían las rosas. / Nacido de mi alma
tres momentosDe carrera salís al centro del terreno, / a las tribunas saludáis primero. / Luego, lo que después / sucede -que os volvéis a la otra parte, / la que más negra hierve-, no se puede / decir, es algo que no t
ulisesOh, tú que eres tan triste y con presagios / de horror -Ulises declinante- ¿ninguna / dulzura en tu alma aúna / la Llama / por una / pálida soñadora de naufragios / que te ama?