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tomás segovia

algo debe morir cuando algo nace
Algo debe morir cuando algo nace; / debe ser sofocado, y su sustancia / chupada para ser riego o lactancia / en que otro ser su urgencia satisface. / No habrá otra hora pues en que te abrace / mientras muer
algunas piedras de un collar del dios (3)
Tu grupa blanca y ciega se remueve / Bajo la seriedad de las caricias / Tu inquieta grupa zalamera / Entrevero de fiebres y de fríos / Tu grupa de molicie inaplacada / Nudo vivaz y obtuso de tu cuerpo / En el
antigua cortesana
(Cuadro de Ramón Gaya) / Es el sitio intocado de una lujuria antigua / Que tanto olvido ha vuelto finalmente sagrado / La mirada entra en puntas de pies y se santigua / Nada queda del viejo fragor decolor
arroyo
En la prisa de su ímpetu tiránico / No oye nada el arroyo / Desde el foso sin bordes de su propio fragor / Desde aquí arriba / Se ve el tropel de espaldas líquidas / Sin cesar arrojándose / Con la monótona co
bandera
Mi tienda siempre fuera de los muros. Mi lengua aprendida / siempre en otro sitio. Mi bandera perpetuamente blanca. Mi / nostalgia vasta y caprichosa. Mi amor ingenuo y mi fidelidad / irónica. Mis manos
besos
Mis besos lloverán sobre tu boca oceánica / primero uno a uno como una hilera de gruesas gotas / anchas gotas dulces cuando empieza la lluvia / que revientan como claveles de sombra / luego de pronto todo
canción del destino
Frío y beato el crepúsculo / Calla visiblemente / Habría que aprender de los encinos / Ese modo sencillo y concentrado / De estar magistralmente / En la mitad del aire pálido / Y atender con entera reverencia
canciones sin su música
Porque te voy a ver tal vez mañana / y porque aún palpita aunque dolido el tiempo / por un instante pacto con mi historia / puedo al fin dar tu rostro a este abandono / poner mi nombre a aquél que desangr
cantata a solas (37 cantado) canción de otoño
Desperdigados pájaros ociosos / A pie por la lodosa hierba / En la que día gris / Deposita en silencio / Un leve sedimiento de luz turbia / Tan tenue dicha interminablemente / Ahora que no nos mira el mudo ci
cantata a solas (38 recitado)
Sal a la liza envidiosa condena / Me arrojo de cabeza sobre tus pretiles / Me precipito al fondo / Dejo caer todo mi peso inerme / En el desprestigiado pozo en ruinas / De la nostalgia de imposibles ojos / No
ciclo
Para qué / A quién le va importar / Ni siquiera a uno mismo / Y la espera de quién se colmaría / O contra quién alzarse / Para imponerse contra qué amenaza / Y la altivez de no cejar / A quien enorgullece / A qui
colección reservada de sonetos votivos (10)
Tu carne olía ricamente a otoño, / a húmedas hojas muertas, a resinas, / a cítricos aceites y a glisinas / y a la etérea fragancia del madroño. / Hábil como una boca era tu coño. / Siempre había, después de
como el primer día
Como el primer día / de mi llegada aquí, / a veces la memoria se me pierde / y me encuentro yacente por el suelo / sin hueso ni contorno / ignorando qué vida de qué mundo / de qué recuerdo es ésta. / -Pero tú n
confesión
El día, / está tan bello / que no puede mentir: / comemos de su luz nuestro pan de verdad. / Su cuerpo se desciñe / y se tiende y se ofrece. / Esta dicha no engaña: nada quiere. / Di: ¿no es más fuerte / que nues
contra mi tacto evocador me afano
Contra mi tacto evocador me afano. / Con los más duros y ásperos pertrechos / he trabajado hasta dejar deshechos / por el hierro los dedos de esta mano. / Los quiero embrutecer, pero es en vano; / en sus fi
desnuda aún, te habías levantado
Desnuda aún, te habías levantado / del lecho, y por los muslos te escurría, / viscoso y denso, tibio todavía, / mi semen de tu entrada derramado. / Encendida y dichosa, habías quedado / de pie en la media l
dicho a ciegas
Di si eran éstas las palabras / Míralas bien / Córtalas con cuidado / Y vamos a guardarlas / Sepultadas debajo de la casa / Tesoro rescatado / Devuelto al culto / Palabras guarecidas / Mantenidas en vida / Que de s
dime mujer
Dime mujer dónde escondes tu misterio / mujer agua pesada volumen transparente / más secreta cuando más te desnudas / cuál es la fuerza de tu esplendor inerme / tu deslumbrante armadura de belleza / dime no
dos de mayo
2 de mayo / No pierdo nunca mi noción de amor / Sé todo el tiempo de qué lado queda / Del lado que mi rostro / Lleva la piel más encendida / El alma va segura con los ojos cerrados / A su manera ve / Como la pi
el extranjero
No le toques los pechos Extranjero / A esta sombra con fiebre que esta noche / Anocheció tan hembra / Por los linderos de los residentes / Todo el verano es de ellos / Escúchalos dichosamente extraviados / Si
el quemado
De la mañana a la tarde / me consumes, sol; me secas / con tu gran ojo sin alma; / pero así la noche al fin / halla en mí el duro carbón / que no podrá disolver, / y al corazón seco vuelve, / sombría y fresca,
en brazos de la noche
Está ya oscurecida la hermosura; / los árboles desnudos / se mecen en la sombra, / y un gran silencio vela suspendido. / En brazos de la noche / se guarda y perpetúa la promesa del día, / la prometida plenitu
en las fuentes
Quién desteje el amor / Ése es quien me desteje / No es nadie / El amor se deshace solo / Como la trenza del río / destrenzada en el mar / No estoy de amor tejido / Estoy tejido de tejerlo / De sacar de mis íngri
encarnaciones
Hundido el rostro en tu cabello, aspiro / el sofocante aliento de la noche / que allí estancado humea y flota como el sueño. / Todo el inmenso espacio pesadamente yace / sobre esta tibia tierra adormecida
enigma en el camino
No puedo piensa el Nómada / Parar aquí llegado de tan lejos / Sabiendo que ni huella / Ni semilla / Ni herida mía alguna he de dejar / Sin buscarle los ojos a esta tierra / De mirada huidiza / Sin obligarla al
entre los tibios muslos te palpita
Entre los tibios muslos te palpita / un negro corazón febril y hendido / de remoto y sonámbulo latido / que entre oscuras raíces se suscita; / un corazón velludo que me invita, / más que el otro cordial y e
espesura
Me fui yendo / Adelantando un poco / Y otro poco / Pensando cada vez que era el último trecho / Que ahora ya volvería / Me fui alejando sin sentir / De donde estaban todos / No sé por qué ni adónde / Ni menos tod
esta noche
La escala de este día me ha traído / A esta altura nocturna / Me ha exaltado a este trono emocionante / Sólo la sombra es diáfana / Sólo la noche se compara en altura a la noche / Sólo en el aire glacial de
fin de jornada
Cae la tarde flotando en la tibieza / Como un gran trapo en unas aguas quietas / El mundo desvaría de fatiga / Hasta los niños saben que a esta hora / Nada ya que se haga o se diga o se piense / Dejará algú
la música
No se ve por ningún lado la fuente de silencio / el estanque de sombra la secreta semilla de tiempo / de donde ella ha debido levantarse / sigilosa descalza alada / mujer blanca y desnuda con un antifaz n
la semana sin ti
Quisiera haber nacido de tu vientre, / haber vivido alguna vez dentro de ti, / desde que te conozco soy más huérfano. / ¡Oh! gruta tierna, / rojo edén caluroso. / Qué alegría haber sido esa ceguera! / Quisier
leyes de la perspectiva (canciones fugitivas, 5)
También el hombre que partió a un retorno / Que hizo con pulso firme el equipaje / Y tomó de la mano a su mirada / Para llevarla allá / A que beba de nuevo / Lo que ella y no ve que bebió un día / También ése
lluvia estival
En la apartada noche ya sin nadie, / tibia, agitada, leve cae la lluvia, / sola para sí sola. / Íntima bailarina por la noche, / misteriosa, alocada, / gime allá, vuela, ahoga aquí una risa, / caprichosa musi
luna de verano
En esta calle a oscuras que boquea amordazada / Bajo el negro sofoco / Sólo la luna y yo / Marcho hacia ella y retrocede / Me quedo quieto y se detiene / Atónita y curiosa / Tan blanca tan redonda tan grande
manos (las manos, mientras habla el hombre, no se duermen no se)
Las manos, mientras habla el hombre, no se duermen no se / mueren, no se rinden. Melodiosas, al margen, sin dejar de / echar una mano cada mano a lo que habla, roban también lo / que se dice, lo usan de
masculino femenino
Mi ser gris te redime / De tu bella cadena de contrastes / Mi lenta fuerza gris / Mi fluido peso extenso / Tu vida que se atrasa / Cosechando tus huellas / Belleza cuesta arriba / Y teje para luego / Tu vida y yo
miel, aceite
Una mancha de miel tiñe la luz / Al tocar la ciudad / Que aun dormida elabora / Desde aquí arriba / Se la ve desbordar / Sus ondas caldeadas / Hacia la falda donde el monte / Inicia su inocencia ociosa / Tumbadas
modesto deshaogo
Estoy más triste que un zapato ahogado / estoy más triste que el polvo bajo los petates / estoy más triste que el sudor de los enfermos / estoy triste como un niño de visita / como una puta desmaquillada /
no volverá
No volverá / como el calor que el pan exhala, / esta mitad ya de tu vida, / no volverá a entibiarte aquella sangre / que ya corrió. / Inhábil como un niño, / tu jaula mal cerrada sus pájaros dispersa; / al vien
nostalgia de un lenguaje
En toda área de paz danzaban las palabras / No había una figura viva / En las confusas zonas de mi historia / Que una vez no se hubiera revolcado / Con mi lenguaje de insaciable ardor. / Así iba yo poblado /
onírico
Despierto: / con su anzuelo imantado / me pesca el día / desde el fondo de las corrientes / perdidas / donde estaba viviendo / (había un bosque submarino / mecido por oscuras marejadas / en su rincón más sombrío /
oscuro designio
He visto los caminos sutiles de la noche / conducir las ciudades / hacia una forma apasionada, / fantástica, lejos de toda imparcialidad. / Y el ansia nos ha puesto arenas en los ojos / y hemos dicho ‘hay u
otra vez en tu fondo empezó eso
Otra vez en tu fondo empezó eso… / Abre sus ojos ciegos el gemido, / se agita en ti, exigente y sumergido, / emprende su agonía sin regreso. / Yo te siento luchar bajo mi peso / contra un dios gutural y sor
palabras de allá
Salí y me entretuve afuera durando días y días; / noches sin noche ni día envuelto en un manto arable / hecho de todas las estaciones / contra la inclemencia de la intimidad. / El muro en que me apoyé, te
pechos
A veces, solo en la calma / de la alcoba, me estremece / la evocación. En la palma, / como entonces, me parece / sentir el trémulo peso / de tus pechos, que en el beso / me ofrecen, para que muerda, / todo el b
purificado
En la noche por fin, / sombrío oasis de los tórridos / arenales del día, largamente, / me he sumergido, / y he disuelto la sal de la tristeza, / y me he purificado / el corazón mordido de impaciencias. / Con lo
ruego del navegante
Qué otro ruego ferviente / Sino el de contar siempre con la espera segura / De un lugar animoso de descarga y de tregua / No un bastión no un refugio / No otro domicilio / Que el designado en pleno aire mud
salida a tiempo
Fluye también pero a su modo / Por un lecho obstinado / Como un tirar de cabra a un monte otro / Ese tiempo frenético en el que sostienes / Cuando algo en ti / que nunca habló tu lengua / Como en una caricia
sé que no sabes que recuerdo tanto
Sé que no sabes que recuerdo tanto / tu piel untuosa y pálida, amasada / con fiebre y luna, y tu boca abrasada, / blanda y jugosa y salada de llanto, / y tu implorante gesto de quebranto, / sobre tu frigide
ser de intemperie
¿Qué podrá evocar el Nómada que no sea desnudez y no esté a / la intemperie? La fuerza que ha abrazado es tener siempre sus casas / recorridas por el viento, su lecho siempre en alta mar, su corazón d
sólida roca
Ahora sí que estoy solo al fin contigo / Y sin ningún amor por ti / Vieja memoria jubilada / Solos en esta roca pacífica y difunta / De donde todo parte siempre / para siempre / Roca sin desembarco / Durable ro
soplos en la noche
Aquí contra mi piel el soplo / de tu respiración dormida / Y al otro lado afuera / El susurro del viento errante por la noche / Que trae de los trasfondos la efusión solitaria / Del tumulto callado de las c
sótano
A esta inmovilidad de ojos atónitos / Y postrado lenguaje / Que me encadena a estar presente / En la ausencia de mí / A esta sombría suspensión / De mi latir difunto / le pregunto / Si he morir sin haberme lava
souvenir
A solas en mi cuarto / Busco en la oscuridad / Un eco de tu nombre / Estoy de pie desnudo / Camino y siento esto / Adentrarme desnudo en una sombra / Acogedora y ávida y a eso / Yo lo he llamado siempre con tu
tu carne olía ricamente a otoño
Tu carne olía ricamente a otoño, / a húmedas hojas muertas, a resinas, / a cítricos aceites y a glicinas / y a la etérea fragancia del madroño. / Hábil como una boca era tu coño. / Siempre había, después de
tus pechos se dormían en sosiego
Tus pechos se dormían en sosiego / entre mis manos, recobrando nido, / fatalmente obedientes al que ha sido / el amor que una vez los marcó al fuego; / tu lengua agraz bebía al fin el riego / de mi saliva,
un momento estoy solo: tú allá abajo
Un momento estoy solo: tú allá abajo / te ajetreas en torno de mi cosa, / delicada y voraz, dulce y fogosa, / embebida en tu trémulo trabajo. / Toda fervor y beso y agasajo / toda salivas suaves y jugosa / ca
vientos
Ya por el horizonte / se difunde la noche, agua sombría / que moja lo mojado de las nubes murales. / Yo con pasos ausentes recorro la penumbra, / bajo el ala del Tiempo que sobre mí extendida / ingrávida y
vientre
La pobre carne inocente, / dulce montón de tibieza / y ciega orfandad, se siente, / tras la elástica corteza / de la piel, cómo responde / al llamado. Porque esconde / en su entraña agradecida / de construida b
visita a un oratorio arcaico (i)
Colección reservada de sonetos votivos / I / Si te busco y te sueño y te persigo, / y deseo tu cuerpo de tal suerte / que tan sólo aborrezco ya la muerte / porque no me podré acostar contigo; / si tantos sueñ
visita a un oratorio arcaico (ii)
Colección reservada de sonetos votivos / II / ¿Qué sabes tú, qué sabes tú apartada / injustamente en tu cruel pureza; / tú sin vicio, sin culpa, sin bajeza, / y sólo yo lascivo y sin coartada? / Rompe ya esa
visita a un oratorio arcaico (iii)
Colección reservada de sonetos votivos / III / Tus ojos que no vi nunca en la vida / turbarse de deseo, ni saciados / dormirse tras la entrega, ni extraviados / mientras tú gimes loca y sacudida; / tu oreja,
visita a un oratorio arcaico (iv)
Colección reservada de sonetos votivos / IV / ¿Pero cómo decirte el más sagrado / de mis deseos, del que menos dudo; / cómo, si nunca nombre alguno pudo / decirlo sin mentira o sin pecado? / Este anhelo de ti
visita a un oratorio arcaico (v) y (v )(bis)
Colección reservada de sonetos votivos / V / Toda una noche para mí tenerte / sumisa a mi violencia y mi ternura; / toda una larga noche sin premura, / sin nada que nos turbe o nos alerte. / Para vencerte y v