teresa domingo català
la escaleraMe conmueven las horas de la noche, / el vibrante rotar de sus aletas, / el singular acento de sus párpados. / Como un niño, rescatan la inocencia / transgredida en
la lluvia de la nocheLa voz oscura prende soledades, / aísla el sueño, / perturba a los insomnes. / La lluvia, la palabra de la noche, / también roza el día con su aliento / de fuerza est
la madreLa hendidura polar se reencarna / en difusos remansos laterales. / Los ciervos comen cólera bendita, / venganza de una diosa inconsistente. / Porque es ella la voz
la oscuridadLa luz amortajada / surge con un soplo de árbol. / Vamos a bendecir la oscuridad / con ramos de sayales y murciélagos, / con velas sarmentosas y guitarras / que doble
las floresFlorecemos, aupados por la lumbre, / con la inocencia de agua que respira / el anónimo olor de los claveles. / Nos embrujan las plantas y los pájaros, / el desuello
las horasEl fiero deslizar de la penumbra / acentúa los rasgos invernales / de los besos que nunca sucedieron. / ¿Dónde van esos besos que son agua / marchita por el ulular
las horas oscuras¿Cómo podrás volver a ser quién eres? / Si la noche te coge de la mano, / te lleva más allá de las estrellas, / junto al país donde los niños lloran. / ¿Qué le expl
las mariposasLa noche circuncinda madrugadas / con un afán caníbal, encantado. / Es la fiera que arrancará las flores / con la espuma de las nubes y las bestias, / asolando la y
llovía de nocheTiemblan las ramas tenebrosas de los ángeles / de una noche intensa, / resguardada en los nidos, con las tórtolas, / cambiante de su sino y su ventura. / Las flamíg
los caimanesEl día es el eclipse de la noche. / Como un sarcófago / que se abre para recoger a un muerto, / respira la mañana antropomorfa. / Como un luto, reviven las ventisca
los nombresLa lluvia, en alemán, es masculina. / Penetra el ángel del manantial, / caen sus racimos de medianoche / con la furia y el clamor del inocente. / La vigilia espera,
los ojos de la nocheA veces cae el velo de la noche / y nos muestra su faz incuestionable, / sus pozos, su espiral, el latido último / de un palpitar de fuegos pavorosos. / A veces som
los pecesEs la oscuridad / asentada por los resquicios / de la sombra, / con esos peces / que siembran / pan de pétalos noctámbulos. / Los peces rodean el istmo / de las manos can
lunaBreves lapsos de tiempo se atesoran / en la estable marea de la vida, / cuando no trunca el río su crecida / hacia esas aguas que lo enamoran. / Es una ola el lugar
niña (elevados los gemidos al secreto)Elevados los gemidos al secreto / en la fragua abisal, abigarrada, / del insomnio que desvela / a los árboles enraizados en el mar / que a los sueños pertenece. / Dim
pérdidaLlora el sol el camino hacia la noche / con sus párpados huidizos, / cerrando los ojos ante el día / que ambiciona el salitre del mar / y perpetuarse ciegamente / ant
sacrificioHermanadas la furia y la blasfemia / en el sino mortal del sacrificio, / se derrite el incienso de los tallos / con un rito de ancestros y pulgares. / El umbral del
sombrasLa noche es movimiento de penumbras / luchando para ser eternas, río / de manos en los cuerpos que divaga / sobre el influjo de la sangre dulce. / Silenciosos, los
túAtraviesas el cierzo y la desdicha / de un ulular hambriento y desangrado / que emerge al despuntar la madrugada. / Amanecen los pechos florecidos / por el ámbar, l
vestigiosMalditos los que invocan a la noche / para admirar tan sólo su negrura. / No ven la luz de las hojas tenues / que alumbran como pequeños dados / el dormitorio de la