sully prudhomme
a la orillaSentarse los dos a la orilla del agua que pasa / y verla pasar. Si se desliza una nube en el espacio, / verla, los dos, deslizarse. / Si en el horizonte humea un
aquí abajoAquí todas las lilas / en la tarde fenecen, / todos los cantos de las aves pasan. / ¡Yo sueño con estíos que perfuman / eternamente! / Aquí los labios besan / con un ca
cadenasQueriendo amarlo todo creció mi desventura, / y así de mi martirio multipliqué las fuentes. / De mi ser parten lazos frágiles y dolientes / hacia todas las cosas,
combatientes íntimos¿Y pasto del amor serás inerte? / ¿Ni voluntad bastante / tienes para pugnar osado y fuerte / y a la insana pasión sobreponerte / con ánimo arrogante. / Cual sobre el
el búcaro rotoEl vaso donde muere esta verbena / un golpe de abanico lo rompió / el golpe lo debió rozar apenas, / pues ni un leve ruido se advirtió. / Mas no obstante, la leve r
el mejor momento del amorEl mejor momento del amor / no es aquel en que se dice: «Te amo.» / Se halla en ese mismo silencio que está a punto / de romperse todos los días. / Está en la rápid
la costumbreLa costumbre es una forastera / que suplanta a nuestra razón, / una vieja ama de casa que se instala en el hogar. / Es discreta, humilde y leal. / Conoce todos los
las cadenasDeseé amarlo todo y ahora soy desgraciado, / porque he multiplicado las causas de mis penas. / Innumerables lazos sutiles y dolorosos / unen mi alma a las cosas e
las flores¡Insensato poeta! En todo cuanto ves / prendes una cuerda de lira y nos dices: / «¡Inclinaos, escuchad como todo respira!» / ¡Ay! ¡Es cierto! ¡Es la voz! / Las flor
los ojosNegros o azules, amados todos, todos bellos. / ¡Cuántos ojos que han visto la aurora / duermen hoy en el fondo de la tumba / mientras el sol continúa su carrera! /
ojos (otra versión)Ojos negros, o azules, ojos amados, bellos; / ojos innumerables que iluminó la aurora, / yacen hoy en las tumbas, extintos, sin destellos. / y aún asciende el sol
renacimientoQuisiera olvidar, volver, a nacer / y gozar a ojos cerrados de la novedad, / flor de las cosas, que se desvanece como edad. / Saludaría de nuevo la luz, pero iría
rocíosMientras yo sueño, el pálido rocío / cubre calladamente de perlas las llanuras. / La fría mano de la noche lo va dejando caer / sobre el terciopelo de las flores.
serena venganzaA ti, que cuando yo tenía la edad en que otros son alegres, / me causaste dolor suficiente para hacerme poeta. / A ti, por quien, a esa edad en que vivir es una
si yo pudiese ir a decirleSi yo pudiese ir a decirle: / «Es tuya; no me inspira ni siquiera amistad; / ya no quiero a esa ingrata, / pero está pálida y delicada: / cuida de ella, por compasi
un sueñoMe había muerto, y entraba en la tumba, / donde sueñan todos mis antepasados. / Dijeron: «La pesada noche parece estremecerse. / ¿Será que se aproxima una antorch
una citaEn este nido furtivo / en que nos encontramos los dos solos, / ¡oh alma querida, cuán agradable es olvidarse / de los hombres estando tan cerca de ellos! / Para que