PAIS POEMA

Libros de silvina ocampo

Autores

silvina ocampo

a veces te contemplo en una rama
A veces te contemplo en una rama, / en una forma, a veces horrorosa, / en la noche, en el barro, en cualquier cosa, / mi corazón entero arde en tu llama. / Y sé que el cielo entre tus labios me ama, / que e
al rencor
No vengas, te conjuro, con tus piedras; / con tu vetusto horror con tu consejo; / con tu escudo brillante con tu espejo; / con tu verdor insólito de hiedras. / En aquel árbol la torcaza es mía; / no cubras
canto
¡Ah, nada, nada es mío! / Ni el tono de mi voz, ni mis ausentes manos, / ni mis brazos lejanos. / Todo lo he recibido. Ah, nada, nada es mío. / Soy como los reflejos de un lago tenebroso / o el eco de las v
castigo
Transformará Minerva tus cabellos / en serpientes y un día al contemplarte / como en un templo oscuro, con destellos, / seré de piedra, para amarte.
cuando perdida vago
Cuando perdida vago entre sombrías / piedras sin luz y sin admiración / llego arrepentida a tu mansión, / a tus secretas y hondas galerías / donde me espera lo que me ofrecías. / Allí encuentro tu luz y tu
cuando perdida vago entre sombrías
Cuando perdida vago entre sombrías / piedras sin luz y sin admiración / llego arrepentida a tu mansión, / a tus secretas y hondas galerías / donde me espera lo que me ofrecías. / Allí encuentro tu luz y tu
diálogo
Te hablaba del jarrón azul de loza, / de un libro que me habían regalado, / de las Islas Niponas, de un ahorcado, / te hablaba, qué sé yo, de cualquier cosa. / Me hablabas de los pampas grass con plumas, /
el perro okinamaro
Él, que paseaba un día coronado / de flores de durazno y de cerezo, / el triste Okinamaro como un preso / a la isla de los perros fue expulsado. / Cuando volvió al palacio oscuro, herido, / lo llamaste, per
el sueño recurrente
Llego como llegué, solitaria, asustada, / a la puerta de calle de madera encerada. / Abro la puerta y entro, silenciosa, entre alfombras. / Los muros y los muebles me asustan con sus sombras. / Subo los e
en tu jardín secreto hay mercenarias
En tu jardín secreto hay mercenarias / dulzuras, ávidas proclamaciones, / crueldades con sutiles corazones, / hay ladrones, sirenas legendarias. / Hay bondades en tu aire, solitarias / multiplican arcanas p
envejecer
Envejecer también es cruzar un mar de humillaciones cada día; / es mirar a la víctima de lejos, con una perspectiva / que en lugar de disminuir los detalles los agranda. / Envejecer es no poder olvidar
la boda
¿Por qué me casé? Bien dicen «Casamiento y mortaja, del cielo bajan». Todo ocurrió por casualidad: muchas personas no lo creen. Estábamos sentados, Armando y yo, en los sillones de mimbre de la co
la llave maestra
La luz de su cuarto me habla de él cuando no está, / me acompaña cuando tengo miedo, / y siempre tengo miedo porque soy valiente; / oye su paso sobre los mosaicos de la entrada / va a su encuentro cuando
la vida infinita
A veces me pregunto, al escuchar / como un recuerdo ya, el zorzal cantar / en los fondos más dóciles del sueño, / qué persigue la vida en su diseño / y en qué nos tornaremos cuando nada / nos distinga del a
la visión
Caminábamos lejos de la noche, / citando versos al azar, / no muy lejos del mar. / Cruzábamos de vez en cuando un coche. / Había un eucalipto, un pino oscuro / y las huellas de un carro / donde el cemento se
las caras
Las caras de los hombres que en mi vida he encontrado / me persiguen y viven adentro de mi espíritu. / Las caras de los hombres que he encontrado en mi vida / me miran y me abruman. / Podría dibujarlas pe
las huellas
A orillas de las aguas recogidas / en la luz regular del suelo unidas / como si juntas siempre caminaran, / solas, parecería que se amaran, / en la sal de la espuma con estrellas, / sobre la arena bajo el s
lecciones de la metamorfosis
Nube que miras en lo alto del cielo / mi condición humana y modificas / las formas de tu cuerpo y de tus caras: / si alguna vez he visto deshacerse / tu cuerpo de caballo o de sirena, / tus ojos y tu pelo c
los delfines
Los delfines no juegan en las olas / como la gente cree. / Los delfines se duermen bajando hasta el fondo del mar. / ¿Qué buscan? No sé. / Cuando tocan el fin del agua / despiertan bruscamente / y vuelen a su
los mosaicos
Si llevaran las lágrimas inscripto su dolor, / verías que no lloro, como parece, tanto; / si fueran piedras, vidrios grabados, en mi llanto / verías el favor que me hacen al correr, / con perfección y cuá
los ojos
Como Casandra yo escuché tu paso / en las baldosas de la galería. / Como ella, adivinaba yo en los días / y en la voz recurrente del ocaso / lo que ocultabas y conozco tanto. / Ciega, sola, atenta penetré / e
nos iremos, me iré con los que aman
Nos iremos, me iré con los que aman, / dejaré mis jardines y mi perro / aunque parezcas dura como el hierro / cuando los vientos vagabundos braman. / Nos iremos, tu voz, tu amor me llaman: / dejaré el son p
presentimiento
Durante muchos días me seguiste. / En el canto del pájaro, en las sombras, / en las modulaciones del espacio: / aprendí a conocerte. / Yo sentía tu luz atravesarme / como una flecha de oro envenenada. / Te de
qué ángel te librará de la tristeza
Qué ángel te librará de la tristeza / y te despertará un precioso día / sin memoria de lo que te afligía / y te dirá al oído: “Escucha y cesa / tus llantos. En mis brazos no te pesa / la lentitud del tiempo
quiero morir si de mi vida no hallo
Quiero morir si de mi vida no hallo / la meta del misterio que me guía, / quiero morir, volverme ciega y fría / como la planta que fulmina el rayo. / Si lo que ansío decir es lo que callo, / y si he de abor
quisiera ser tu predilecta almohada
Quisiera ser tu predilecta almohada / donde de noche apoyas tus orejas / para ser tu secreto y ser las rejas / de tu sueño: dormida o desvelada / ser tu puerta, tu luz cuando te alejas, / alguien que no tra
ruego
Quiero otras sombras de oro, otras palmeras / con otros vuelos de aves extranjeras, / quiero calles distintas, en la nieve, / un barro diferente cuando llueve, / quiero el férvido olor de otras maderas, / q
si la verdad se vuelve una mentira
Si la verdad se vuelve una mentira, / si se vuelve dolor la dicha aviesa, / si se vuelve alegría la tristeza / con sus falsas promesas cuando expira, / si la virtud a la cual en vano aspira / mi vida frustr
si soy en vano ahora lo que fui
Si soy en vano ahora lo que fui, / como la blanda y persistente arena / donde se borra el paso que la ordena, / no he sufrido bastante, amor, por ti. / Ah, si me hubieras dado sólo pena / y no la infiel int
sobre un mármol
Tantos recuerdos juntos en el viento, / tantos jardines juntos que recuerdan / sin nadie nadie ya que los recuerde, / tantas fuentes con ángeles, sirenas, / tritones o cupidos o pescados, / tanto mar en el
soneto del amor desesperado
Mátame, espléndido y sombrío amor, / si ves perderse en mi alma la esperanza; / si el grito de dolor en mí se cansa / como muere en mis manos esta flor. / En el abismo de mi corazón / hallaste espacio digno
única sabiduría
Lo único que sabemos / es lo que nos sorprende: / que todo pasa, como / si no hubiera pasado.
variedad de impaciencia
¡Que pronto llegue lo horrible! / ¡Que lentamente llegue lo maravilloso!