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Libros de sara de ibáñez

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sara de ibáñez

ahora que oyes tu sangre…
Ahora que oyes tu sangre / me has oído. / Ahora que te has quedado dueño del universo, / la más desamparada criatura del tiempo. / Ahora que te has quedado / solo y solo. / En este instante puro para mirar la
apocalipsis xx (visión primera)
El cuerpo del monstruo fulmíneo llenaba el espacio / como un pez que se hubiese tragado la mar. / No existía ya sitio más que para un temblor / y la luz era a un tiempo su piel y su carne. / Un leve punto
atalaya
Sobre este muro frío me han dejado / Con la sombra ceñida a la garganta / Donde oprime sus brotes de tormenta / Un canto vivo hasta quebrarse en ascuas. / Yo aquí mientras el sueño los despoja / Y en sueños
callar
a A. Rimbaud / Rigor de esta ciencia rara / que en relámpago indiviso / del infierno al paraíso / quiebra el color de mi cara. / Que ya no me desampara / su asistencia abrasadora, / la palabra me devora / si me a
combate imposible
Con astuta cabeza de zafiro, / Bloque de piedra fría y transparente, / Inmóvil, la mandíbula sellada, / Linda con la tiniebla el monstruo leve. / Mientras el polvo en que se duele el mundo / Curva su flor,
cómo atrever esta impura
Cómo atrever esta impura / cerrazón de sangre y fuego, / esta urgencia de astro ciego / contra tu feroz blancura. / Ausencia de la criatura / que su nacimiento espera, / de tu nieve prisionera / y de mis venas
desdén
a Paul Valéry / Vuélvete rosa desnuda / al carmen rosa del cielo. / La forma de mi desvelo / frente a tu sonrisa duda. / Quiero y no quiero tu ayuda / pábulo de mi agonía; / vuelvo la espalda a tu día, / y en est
el cuerpo del monstruo fulmíneo llenaba el espacio…
El cuerpo del monstruo fulmíneo llenaba el espacio / como un pez que se hubiese tragado la mar. / No existía ya sitio más que para un temblor / y la luz era a un tiempo su piel y su carne. / Un leve punto
hora ciega
Quisiera abrir mis venas bajos los durazneros, / en aquel distraído verano de mi boca. / Quisiera abrir mis venas para buscar tus rastros, / lenta rueda comida por agrias amapolas. / Yo te ignoraba fina c
interrogación ¿ ?
Dejóme Dios ver su cara / cuando entre paloma y flor / sobre aquel cielo mayor / brotó una blanca almenara; / dejóme Dios ver su cara? / Me miraba Dios acaso / cuando en la noche sin mella / dejaron lirio y cen
isla en la luz
Se abrasó la paloma en su blancura. / Murió la corza entre la hierba fría. / Murió la flor sin nombre todavía / y el fino lobo de inocencia oscura. / Murió el ojo del pez en la onda dura. / Murió el agua ac
isla en la tierra
Al norte el frío y su jazmín quebrado. / Al este un ruiseñor lleno de espinas. / Al sur la rosa en sus aéreas minas, / Y al oeste un camino ensimismado. / Al norte un ángel yace amordazado. / Al este el lla
isotermia
Te supe un condenado otoño / al ras de las cortezas / en el sinuoso curso de meandros / Choque brutal de pupilas perplejas / vorágine apretando estupro con el cielo / acunándonos el vértigo Iniciados babilo
la muerte (sol amargo, agua amarga, amargo viento)
Sol amargo, agua amarga, amargo viento / y amarga sangre para siempre amarga. / Vencido y solo en carne y pensamiento, / y el sueño antiguo por tesoro y carga. / Quiso callado y solo y sin lamento / sorbo a
la página vacía
a Stéphane Mallarmé / Cómo atrever esta impura / cerrazón de sangre y fuego, / esta urgencia de astro ciego / contra tu feroz blancura. / Ausencia de la criatura / que su nacimiento espera, / de tu nieve prisio
la palabra
De pronto el viento que movía / Las vestiduras y las almas / Borra en un sueño de ala inmóvil / Su rumorosa torre de alas. / Cada mujer y cada hombre / Solo en su sola huella marcha, / Y se ignoran secretamen
la ráfaga
Tuvo en la mano el ramo erguido, / brioso relámpago de fiesta. / Por las corolas de ascendía / la luz amarga de la tierra, / la luz del hueso amanecido, / la luz en trance de cometa, / la luz alzada por su ro
liras (iv)
¿Por qué me duele el cielo / su luz de llaga que olvidó la muerte? / ¿Por qué este oscuro duelo / que mi lengua pervierte / y en mi propio verdugo me convierte? / Voy a vivir la estrella / voy a tocar su fren
liras (v)
Voy a llorar sin prisa. / Voy a llorar hasta olvidar el llanto / y lograr la sonrisa / sin cerrazón de espanto / que traspase mis huesos y mi canto. / Por el árbol inerme / que un corazón de pájaro calienta / y
mira
Ven, acércate hermano, ven y mira / la vena enlucerada que desciende / lenta por las entrañas pudorosas / del animal vencido; ven y mira / como quien quiere ver: adentro mira. / Quiero mostrarte esta sencil
no puedo
No puedo cerrar mis puertas / ni clausurar mis ventanas: / he de salir al camino / donde el mundo gira y clama, / he de salir al camino / a ver la muerte que pasa. / He de salir a mirar / cómo crece y se derram
pasión y muerte de la luz
VIII / Mi entraña mereció, panal mestizo, / la incorruptible ley de tu voluta. / En cada nervio de clavel o fruta / un embozado arroyo de granizo. / La abeja por mi sangre se deshizo. / Vi las raíces de tu is
quisiera abrir mis venas bajo los durazneros
Quisiera abrir mis venas bajo los durazneros, / en aquel distraído verano de mi boca. / Quisiera abrir mis venas para buscar tus rastros, / lenta rueda comida por agrias amapolas. / Yo te ignoraba fina co
rigor de esta ciencia rara…
Rigor de esta ciencia rara / que en relámpago indiviso / del infierno al paraíso / quiebra el color de mi cara. / Que ya no me desampara / su asistencia abrasadora, / la palabra me devora / si me aviva el pensa
sobre este muro frío me han dejado
Sobreestemurofríomehandejado / conlasombraceñidaalagarganta / dondeoprimesusbrotesdetormenta / uncantovivohastaquebrarseenascuas. / Yoaquímientraselsueñolosdespoja / yensueñoscomensumentidabaya / paraerguirse
soliloquios del soldado
II / Quisiera abrir mis venas bajos los durazneros, / en aquel distraído verano de mi boca. / Quisiera abrir mis venas para buscar tus rastros, / lenta rueda comida por agrias amapolas. / Yo te ignoraba fin
tiempo ii (x)
¿Cuándo la rosa concibió este frío? / ¿Cuándo esta leve sombra cazadora / afinó en mi garganta su rudeza / y me detuvo en la canción que llora? / ¿Cuándo nació la pálida maleza / que enturbia el goce de su
tiempo iii (xv)
Tu aire esculpe el otoño en mi garganta. / La lumbre de las uvas montaraces / mis arriscadas vértebras levanta. / Dividio entre lágrimas rapaces / cruzo tus laberintos transparentes / empañados de perros y
trino y uno
II / Después de tantos mares donde se deshojaron / en otoños de espuma los leves rostros muertos / y fueron como sombras de incendiados marfiles / a plegarse en el fondo de dormidos espejos, / aquel sol de
tú, esperando mi sombra
Ahora que oyes tu sangre / me has oído. / Ahora que te has quedado dueño del universo, / la más desamparada criatura del tiempo. / Ahora que te has quedado / solo y solo. / En este instante puro para mirar la
tú, has vuelto
Dame la mano ángel / sin heridas. / Piedra, dame tu esquivo corazón sin arrugas. / Nube, dame tu rostro de repentina fruta. / Hermanos, sostenedme / la alegría. / Temo que la ceniza me invada de repente. / Voy
tú, por mi pensamiento
¿Que se estiró la tierra / hasta el gemido? / ¿Que fue el cielo sonando sus campanas azules / desde el pálido sueño a la sangre que sufre? / ¿Que se ha cruzado un río, / llanto y llanto? / ¿Que se han cruzado
tuvo en la mano el ramo erguido…
Tuvo en la mano el ramo erguido, / brioso relámpago de fiesta. / Por las corolas de ascendía / la luz amarga de la tierra, / la luz del hueso amanecido, / la luz en trance de cometa, / la luz alzada por su ro
ven, acércate hermano, ven y mira…
Ven, acércate hermano, ven y mira / la vena enlucerada que desciende / lenta por las entrañas pudorosas / del animal vencido; ven y mira / como quien quiere ver: adentro mira. / Quiero mostrarte esta sencil
visiones
XVIII / Las madres allí están, desde allí miran / las polvorientas, las hundidas madres, / secas fuentes del hijo, / los vientres desfondados, / los arrugados muslos como perlas marchitas, / largos lirios que
voy a llorar sin prisa…
Voy a llorar sin prisa. / voy a llorar hasta olvidar el llanto / y lograr la sonrisa / sin cerrazón de espanto / que traspase mis huesos y mi canto. / Por el árbol inerme / que un corazón de pájaro calienta / y
vuélvete rosa desnuda
Vuélvete rosa desnuda / al carmen rosa del cielo. / La forma de mi desvelo / frente a tu sonrisa duda. / Quiero y no quiero tu ayuda / pábulo de mi agonía; / vuelvo la espalda a tu día, / y en esta nocturna ros
yo te sentí, paloma
Yo te sentí, paloma, en las mejillas / recién salidas del manzano alerta. / Tu cauto pico me encontró despierta / deletreando arenales y gramillas. / Jugaba un aire enano en mis rodillas / cuando tu anuncia