santiago azar
con cien pesos en las manosOtra vez la lágrima, / de pie a cabeza me recorre la nostalgia, / de las rosas doradas de nuestros ojos. / Mis queridos compañeros, / les pido que junten cien pesos
cuando el mar te regreseA Cecilia / Cuando el océano respire hondo sobre tu alma, / y la luna recoja el tesoro que dejaron tus ojos sobre la tierra, / Ay! subirás las escaleras con tus l
cuando llama la poesíaCuando llama la poesía, / cuando el grito desesperado del verso / clama por mi sangre, / sólo los muertos resucitan y me esperan / pues de ellos es parte mi alma, / e
de rokha al abordajeDesde la mutilada memoria del verso, / desde un mal gesto o un alarido, / la ira canta, canta y canta. / Sabes, Pablo, yo milito en ti, / por que desde tanta tumba /
domingo de visitasAdelante señores, tomen asiento, / aunque no me crean les tengo un enorme respeto. / Hace tanto que los espero y, / sin embargo, ahora que aquí los tengo / me vien
el hábil muchacho de la camiseta rojaA mi padre / Todos querían ver a este muchacho / del cual el balón se enamoró muchas veces / y eran tardes enteras en la carretera del césped, / volando como un hur
el otroMe propongo muy fielmente amar al otro; / al otro yo que no es más que este insistente fantasma. / Tal vez allí se aloja el solo muerto que cargo, / la sola lluvi
el pez inquietoMe han llamado / el mal nacido de todas las madres, / el ateo que corre por fuera de las iglesias, / uno de los más canallas en el corazón / limpio y claro de mis d
epitafio para un vivoEspero poder colocar una flor / sobre el cemento de mi propia tumba, / una raza de estrellas colmadas de manos. / Espero una almohada feliz en el nicho de la eter
fotografía instantáneaTengo tal vez diez años, / una barriga inapropiada y vergonzosa para la edad, / sueños irrepetibles, magníficamente diminutos. / Allí me abraza la abuela, inmensa
la crucifixiónYa en la cruz los tres condenados / ingresaban a sus últimos suspiros. / El obrero que estaba a la izquierda del poeta, / que agonizaba en su propia cruz, le decí
la pantera de barroEres una pantera de barro fresco, / ansiosa de carnes rojas, hambrienta de vapores. / Morena mía, me has rasguñado tantas veces los deseos / que contigo la noche
los cinco niños del marLas encías de cinco niños están sonando en el mar, / los castillos de arena en la orilla y / las camisitas blancas que flamean cantando. / Pequeños dientes sonríe
mujer de fuegoLes contaré que existe una mujer / que me persigue en cientos de llamas. / Me busca segundo por segundo debajo de su cama, / en el jabón que corre por su cuerpo, /
nos amamos en una bicicletaAyer tú y yo, en un solo beso para la vida, / en el amor que nos conoció a los quince años / y yo pedaleando para un nunca llegar tarde a tu corazón. / Fuimos nos
otroOtro, otro cigarrillo / para esta cruda noche de tumbas; / otro cigarrillo, para subir por el humo tembloroso. / La vida no tiene vuelta, / entre estas paredes que
promesas de un desorientado poetaPrometo ir a misa todos los Domingos, / no lanzar eructos cuando almorcemos, / no reírme de mamá ni de papá, / usar la corbata hasta el tope, / peinarme cada diez m
recados para la mujer de los inviernosAquí, hoy, en la desesperación de los inviernos, / me recuesto a tu lado, mi mujer de secretos y llamas. / Quiero sembrar en tu pecho los besos del tiempo / y en
recital de mis arañasEstoy condenado a destripar el corazón de las arañas, / a poner los dedos dentro de la caldera de una flor. / Estoy arrestado en las prisiones de una lágrima co
rojos tus cabellosBajo tus cabellos rojos como sangre de dioses / quiero ahogar este último aliento / para que seas océano y tragedia / y mis dedos se pierdan como un niño muerto / e
silencia xiv (la náufraga)Vas a ser mi náufraga porque destrozaré tu barca, / te destrozaré chocando contra las rocas, / te ahogaré por debajo de la luna. / No dejaré siquiera una balsa pa
soy poetaSoy poeta, ave de rapiña de todos los sentimientos, / fruta fresca de los árboles nuevos / corazón enterrado en la tierra, / el escolar preferido de la vida, / el g
tu vestido verdeDe tu vestido verde sacaría todos eso botones / y te sostendría el cuerpo a cambio sólo de besos. / Porque nadie sabe de tus dientes que son pétalos escogidos / n
una mujer llamada solaA Sola Sierra. / Mujer, te han recibido los muertos / porque siempre fuiste de ellos: / Te reciben con sus banderas al tope, / te hacen una guarida en sus almas, / y
viejos cracksCuando el tiempo se detuvo definitivamente / sobre las piernas de los que fueron muchachos, / sobre las cabezas de los que fueron ídolos, / sobre la habilidad que