PAIS POEMA

Libros de samuel taylor coleridge

Autores

samuel taylor coleridge

abatimiento: una oda
Un sufrimiento sin crisis, vacío, oscuro y lóbrego; / Un dolor ahogado, soñoliento, desapasionado, / Que no encuentra desahogo ni alivio en palabras, suspiros o lágrimas... / ¡Oh, Señora! Con este humor
canción de glicina
MIRÉ un rayo de sol, / combado en el azul, hasta la tierra, / y allí vi un pájaro atrevido: / ¡oh, qué encantado y dulce! / Bajábase y subía, parpadeaba, en círculos / volaba por el rayo de soleada niebla, /
desesperación
He experimentado lo peor, / Lo peor que el mundo puede forjar, / Aquello que urde la vida indiferente, / Perturbando en un susurro / La oración de los moribundos. / He contemplado la totalidad, desgarrando /
el argumento del suicidio
Antes del inicio de mi vida, si lo deseaba o no, / nadie jamás me lo preguntó —de otro modo no podía ser— / Si la vida era la pregunta, una cosa enviada por intentar, / y si vivir es decir SÍ, ¿qué pued
el arpa eólica
¡Mi Sara pensativa! Reclinada / tu cabeza en mi brazo, es dulce estar / junto a nuestra cabaña recubierta / de jazmín y de mirto (los emblemas / de la inocencia y del amor reunidos) / y ver los montes rebos
el recuerdo
…El heno removido y los primeros frutos, / el heno removido y las mieses de un campo / dicen: se fue el estío. La digital, muy alta, / esparce campanillas de púrpura en el viento, / o cuando se remonta, r
el ruiseñor
…Y un bosque yo me sé, / vasto, muy cerca de un castillo enorme, / que su señor no habita. Y en el bosque / los zarzales indómitos se enlazan / y quiebran los senderos, y la hierba apretada / y los botones
fantasma
Todo aspecto y semejanza terrenal, / todo accidente de la casta y el nacimiento / han pasado. No había rastros / del azar en su rostro iluminado, / alzado de la áspera piedra su espíritu era sólo suyo; / el
hay una mente, una mente omnipresente
Hay una mente, una mente omnipresente / y omnífica. Su nombre sagrado es el Amor. / ¡Oh verdad de sublime grandeza! Quien se nutre / sacia con ella su alma constante, escapa / con una bendición de este ín
helada a medianoche
La helada cumple su secreto oficio / sin ayuda del viento. Un búho deja / su chillido en la noche -escucha- inmensa. / Todos descansan ya y me entrego a esa / soledad que propicia el desvarío. / Tan sólo qu
inscripción para una fuente que mana en un brezal
¡SICÓMORO, a menudo con música de abejas! / Tales tiendas querían los Patriarcas. Cubran / esas añosas ramas intactas largo tiempo / la taza pequeñita y redonda, que ampara / de las hojas caídas una piedr
kubla khan
EN Xanadú, Kubla Khan / mandó que levantaran su cúpula señera: / allí donde discurre Alfa, el río sagrado, / por cavernas que nunca ha sondeado el hombre, / hacia una mar que el sol no alcanza nunca. / Dos
la balada del viejo marinero
Un viejo marinero se encuentra con tres Galanes convidados a una fiesta de bodas, y detiene a uno. / Es un Viejo Marinero, / Y detiene a uno de tres. / "Por tu larga barba gris y tu brillante ojo, / Ahora
la canción del viejo marino
Argumento / Cómo un barco, habiendo pasado la línea, es impulsado por las tormentas hacia las frías comarcas del Polo Sur; / y cómo de allí siguió la ruta a las latitudes tropicales del gran Océano Pa
la pintura o la decisión del enamorado
(fragmento) / ENTRE juncias y espinas, maleza enmarañada, / camino a duras penas; me encaramo o desciendo / por las peñas desnudas o musgosas, hollando / con loco pie las bayas de púrpura, y, a veces, / inv
la presencia del amor
Y en las horas más ruidosas de la razón, / Todavía existe un incesante susurro: Te amo; / Único consuelo y soliloquio del corazón. / Tu moldeas mi esperanza, vestida en mi interior; / Liderando todas mis
la sombra de este tilo, mi cárcel
Ya se han ido y aquí debo quedarme, / a la sombra del tilo que es mi cárcel. / Afectos y bellezas he perdido / que serán intensos recuerdos cuando / la edad ciegue mis ojos. Mientras tanto / mis amigos, que
los dolores del sueño
Allí en mi lecho descansa mi cuerpo, / Sitio que nunca fue para la plegaria / De labios temblorosos o rodillas inclinadas; / Silenciosamente, en suaves impulsos, / Mi espíritu arrebatado compuso, / Con humi
meditaciones religiosas
Poema sin orden, escrito en la Navidad de 1794 / Este es el tiempo en que la voz de la adoración, / que es divina para el oído, me levanta / como con la trompeta de un ángel; y accediendo / y mezclándome
versos compuestos en una sala de conciertos
¡Oh! Dadme, libre ya de esta escena sin alma, / escuchar a aquel músico viejo, ciego y canoso, / a quien, desde los brazos del alma, besé un día: / sus aires escoceses y sus bélicas marchas, / a la luz de