salvador rueda
acercad las almas, que ésta es la candelaAcercad las almas, que ésta es la candela; / acercad las almas, que ésta es la alegría; / son versos que cantan llenos de energía, / y alzan una lumbre que, ondulando, vuela. / Es un bosque que ardiendo q
afroditaVenus, la de los senos adorados / que nutren de vigor savias y rosas; / la que al mirar derrama mariposas / y al sonreír florecen los collados; / la que en almas y cuerpos congelados / fecunda vierte llamas
bailadoraCon un chambergo puesto como corona / y el chal bajando en hebras a sus rodillas, / baila una sevillana las seguidillas / a los ecos gitanos que un mozo entona. / Coro de recias voces canta y pregona / de s
clavellineroQuiero cuando yo muera, Patria mía, / que formes con mi cráneo una maceta, / y de sus ojos por la doble grieta / eches la tierra que tus flores cría. / En su interior de luz y de armonía / deja una mata de
discurso de afroditaSi Venus Afrodita hablase un día, / dijera así: «Sed, pechos maternales, / sagrados y serenos manantiales / de paz, de amor, de leche y de poesía. / Sed, caderas, que iguala la armonía, / santo molde de raz
el ave del paraísoVed el ave inmortal, es su figura; / la antigüedad un silfo la creía, / y la vio su extasiada fantasía / cual hada, genio, flor o llama pura. / Su plumaje es la luz hecha locura, / un brillante hervide
el cisneVisión impecable de nácar riente, / ara de alabastro y hostiario viviente, / cisne, frágil arco de la idealidad; / alma que desfila bajo de tu cuello / digna es del gran triunfo de gozar lo bello / y del so
el copoTíñese el mar de azul y de escarlata; / el sol alumbra su cristal sereno, / y circulan los peces por su seno / como ligeras góndolas de plata. / La multitud que alegre se desata / corre a la playa de las on
estambres y pistilosBajo el velo del agua transparente / impregnada de rayos luminosos, / estambres y pistilos pudorosos / se citan, para amarse, en el ambiente. / Atravesando el líquido luciente / asómanse los tallos amorosos
horas de fuegoQuietud, pereza, languidez, sosiego… / un sol desencajado el suelo dora, / y a su valiente luz deslumbradora / que le ha dejado fascinado y ciego. / El mar latino, y andaluz, y griego, / suspira dejos de ca
la cigarraCanta tu estrofa, cálida cigarra, / y baile al son de tu cantar la mosca, / que ya la sierpe en el zarzal se enrosca / y lacia extiende su verdor la parra. / Desde la yedra que a la vid se agarra / y en su
la coplaTiene la mariposa cuatro alas; / tú tienes cuatro versos voladores; / ella, al girar, resbala por las flores; / tú por los labios, al girar, resbalas. / Como luces su túnica, tú exhalas / de tu forma divino
la lámpara de la poesíaDesde la frente, que es lámpara lírica, desborda su acento / como un aceite de aroma y de gracia la ardiente poesía, / y a los ensalmos exhala cantando su fresca armonía, / vase llenando de luz inefable
la sandíaCual si de pronto se entreabriera el día / despidiendo una intensa llamarada, / por el acero fúlgido rasgada / mostró su carne roja la sandía. / Carmín incandescente parecía / la larga y deslumbrante cuchil
las bodas del marYa acudes a tu cita misteriosa / con el inquieto mar, luna constante, / y asoma las playas de Levante, / hostia de luz, tu cara milagrosa. / En la onda azul, cual nacarada rosa, / se abre tu seno con pasión
las canéforasDeteniendo severo magistrado / su pie ante las canéforas preciosas, / mira en sus caras de puprpúreas rosas / el pudor por carmines dibujado. / El temblador ropaje replegado / les da esbeltez de vírgenes gr
lejano amorMujer de luz, mujer idealizada, / que apagaste tu lámpara de oro: / aun pienso ver la escarcha de tu lloro / dentro de tu ataúd amortajada. / Vuelve a surgir de gloria coronada; / sal otra vez del mármol in
novia de la tierraMirarte solo en mi ansiedad espero, / solo a mirarte en mi ansiedad aspiro, / y más me muero cuanto más te miro, / y más te miro cuanto más me muero. / El tiempo, pasa por demás ligero, / lloro su raudo, tu
ramo de liriosPorque de ti se vieron adorados, / tengo un vaso de lirios juveniles: / unos visten pureza de marfiles; / los otros terciopelos afelpados. / Flores que sienten, cálices alados / que semejan tener sueños sut
tu carneEstá tu carne de ágata y de rosa / donde el sol con la nieve se combina / dotada de una luz casi divina, / casi extrahumana y casi milagrosa. / Tiene ideal traslucidez preciosa / que cual racimo de oro te i