PAIS POEMA

Libros de salomé ureña

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salomé ureña

a la patria
Desgarra, Patria mía, el manto que vilmente, / sobre tus hombros puso la bárbara crueldad; / levanta ya del polvo la ensangrentada frente, / y entona el himno santo de unión y libertad. / Levántate a ceñi
a la sociedad «amigos del país»…
A la Sociedad «Amigos del País» / Cual gladiador valiente / que al circo peligroso se abalanza / y lidia tenazmente, / trémulo de valor y de esperanza, / y sólo cesa en la tremenda lucha / cuando aclamarse ve
a mi madre
Aquí, a la sombra tranquila y pura / con que nos brinda grato el hogar, / oye el acento de la ternura / que en tus oídos blanda murmura / la dulce nota de mi cantar. / La voz escucha del pecho amante / que ho
alzad del polvo inerte…
Alzad del polvo inerte, / del polvo arrebatad el arpa mía, / melancólicos genios de mi suerte. / Buscad una armonía / triste como el afán que me tortura, / que me cercan doquier sombras de muerte / y rebosa e
angustias
Torna a morir el sol. Así pasando / van de tu ausencia los terribles días, / en mi semblante pálido marcando / la huella de profundas agonías. / Torna a morir el sol. El hogar mío / de arpegios infantiles e
cuando los vientos murmuradores…
Cuando los vientos murmuradores / llevan los ecos de mi laúd / con los acentos de mis amores / resuena un nombre, que de rumores / pasa llenando la esfera azul. / Que en ese nombre que tanto adoro / y al labi
en defensa de la sociedad
Espíritu creador, numen fecundo / que en incansable actividad dilatas / de tu excelso poder las maravillas, / tú que perenne brillas / en las obras del bien, tú que arrebatas / a regiones sin fin el pensami
en el nacimiento de mi primogénito
¡Levántate, alma mía, / por el materno amor transfigurada, / y a los confines del espacio envía / el himno de la dicha inesperada. / Y tú, que abres conmigo / a esa ternura nueva el pecho en gozo, / tú que co
en horas gratas, cuando serena…
En horas gratas, cuando serena / reposa el alma libre de afán, / y el aura amena / pasa, de agrestes rumores llena, / y es todo calma, todo solaz; / cuando la Patria suspende el ruido / de las contiendas ater
hay un ser apacible y misterioso…
Hay un ser apacible y misterioso / que en mis horas de lánguido reposo / me viene a visitar;. / yo le cuento mis penas interiores, / porque siempre, calmando mis dolores, / mitiga mi penar. / Como el ángel de
la gloria del progreso
A la sociedad “La juventud”, / No basta a un pueblo libre / la corona ceñirse de valiente; / no importa, no, que cuente / orgulloso mil páginas de gloria, / ni que la lira del poeta vibre / sus hechos pregona
las horas de angustia
Sin brillo la mirada, / bañado el rostro en palidez de muerte, / casi extinta la vida, casi inerte, / te miró con pavor el alma mía / cuando a otros brazos entregué, aterrada, / tu cuerpo que la fiebre cons
luz
¿Adónde el alma incierta / pretende el vuelo remontar ahora? / ¿Qué rumor de otra vida la despierta? / ¿Qué luz deslumbradora / inunda los espacios y reviste / de lujoso esplendor cuanto era triste? / ¿La inq
muda yace la alcoba solitaria…
Muda yace la alcoba solitaria / donde naciste a la existencia un día, / do, desdeñando la fortuna varia, / tu vida entre el estudio discurría. / ¡Ay! De una madre en el regazo tierno / por vez primera te do
pasó la tempestad… ¡emprende el vuelo…
Pasó la tempestad… ¡Emprende el vuelo / como el ave del área, / espíritu de amor y de consuelo! / Que ya el iris de paz su franja enarca, / se alegra el firmamento / y se adormece el mar y calla el viento. /
quejas
Te vas, y el alma dejas / sumida en amargura, solitaria, / y mis ardientes quejas, / y la tímida voz de mi plegaria, / indiferente y frío / desoyes ¡ay! para tormento mío. / ¿No basta que cautiva / de fiero pad
quiero contarte, dueña del alma…
Quiero contarte, dueña del alma, / las tristes horas de mi dolor; / quiero decirte que no hallo calma, / que de tu afecto quiero la palma / que ansiando vivo sólo tu amor. / Quiero decirte que a tu mirada / m
tristezas
Nuestro dulce primogénito, / que sabe sentir y amar, / con tu recuerdo perenne / viene mi pena a aumentar. / Fijo en ti su pensamiento, / no te abandona jamás: / sueña contigo y, despierto, / habla de ti nada m
¡hace ya tanto tiempo…! silenciosa…
¡Hace ya tanto tiempo…! Silenciosa / sí, indiferente no, Patria bendita, / yo he seguido la lucha fatigosa / con que llevas de bien tu ansia infinita. / Ha tiempo que no llena / tus confines la voz de mi es