salomé ureña de henríquez
el ave y el nido¿Por qué te asustas, ave sencilla? / ¿Por qué tus ojos fijas en mí? / Yo no pretendo, pobre avecilla, / llevar tu nido lejos de aquí. / Aquí, en el hueco de piedra dura, / tranquila y sola te vi al pasar, / y
impresionesQuejas del alma, vagos rumores, / lejanas brumas, rayos de luz, / fragante aroma de índicas flores, / himnos de guerra, cantos de amores / brotan al ritmo de tu laúd. / ¿Quién, recorriendo tus Fantasías, / hi
la llegada del inviernoLlega en buen hora, más no presumas / ser de estos valles regio señor / que en el espacio mueren tus brumas / cuando del seno de las espumas / emerge el astro de esta región. / En otros climas, a tus rigore
ruinasMemorias venerandas de otros días, / soberbios monumentos, / del pasado esplendor reliquias frías, / donde el arte vertió sus fantasías, / donde el alma expresó sus pensamientos. / Al veros ¡ay! con rapidez