PAIS POEMA

Libros de rubén bonifaz nuño

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rubén bonifaz nuño

a tu puerta llamé. no estabas
A tu puerta llamé. No estabas. / Aspas de viaje te arrancaron. / ¿Quién volverá cuando regreses? / Viento sin recuerdos, en la noche / se envuelve de inútiles presagios. / Dicen que la vida prosigue. / Entre
ábrese el fuego, y salta la burbuja
Ábrese el fuego, y salta la burbuja / metálica de un pez; barre los ojos / una flor instantánea; doble salto / mortal, ensaya el corazón. Amigos, / algo mejor gocemos que un lamento. / Ya, para no caerme, e
albur de amor
En el vértigo del pozo angélico / gira y echa flor en los desiertos / de la sal, y les procura puertas / y pájaros cálidos y frutos. / Nueva, la carne se acrisola / bajo la estéril costra; humea / la ciudad c
algo se me ha quebrado esta mañana
Para Abril Boliver / Algo se me ha quebrado esta mañana / de andar, de cara en cara, preguntando / por el que vive dentro. / Y habla y se queja y se me tuerce / hasta la lengua del zapato, / por tener que agu
alguna vez te alcanzará el sonido
Alguna vez te alcanzará el sonido / de mi apagado nombre, y nuevamente / algo en tu ser me sentirá presente: / más no tu corazón; sólo tu oído. / Una pausa en la música sin ruido / de tu luz ignorada, inúti
amapola trastorno
Amapola trastorno, / exaltación morada, disparate. / Salga lo que saliere. / Y qué estruendo de alas, y qué dulce / lastre sentimental sobre la lengua, / y amistad en las manos, ofrecida / sin ponderar, qué a
amiga a la que amo
Amiga a la que amo: no envejezcas. / Que se detenga el tiempo sin tocarte; / que no te quite el manto / de la perfecta juventud. Inmóvil / junto a tu cuerpo de muchacha dulce / quede, al hallarte, el tiempo
área sonante
Área sonante, ovario / de la noche carnal; abrevadero / insistente y monótono en la arena / del oído terrestre. / Y tocar, hacia dentro, el oleaje / como aquel remotísimo, asilado / en lo vacío de las conchas
aunque bien sé que no me extrañas
Aunque bien sé que no me extrañas, / aunque tengo la razón, me acuerdo: / el cáncer terminó; te ausentas / por todo lo mal que supe amarte. / Ya fui desventurado cuando / estuviste aquí, y en el momento / don
cabello al aire
Cabello al aire, del que surge un ala / de flor; sierpe rampante, / cabeza de culebra ante el espejo; / maternales ramas de la vida / que despierta, entre ruinas, el momento / de la restauración: coro de es
centímetro a centímetro
Centímetro a centímetro / В—piel, cabello, ternura, olor, palabrasВ— / mi amor te va tocando. / Voy descubriendo a diario, convenciéndome / de que estás junto a mí; de que es posible / y cierto; que no eres
como rumor de muchedumbre
Como rumor de muchedumbre, o ruido / de torrentes huyendo, se construye, / sobre el silencio del durmiente, / el silencio de afuera: el que levantan / los dispuestos en cerco, los que miran / despertando su
cuál es la mujer que recordamos
¿Cuál es la mujer que recordamos / al mirar los pechos de la vecina / de camión; a quién espera el hueco / lugar que está al lado nuestro, en el cine? / ¿A quién pertenece el oído / que oirá la palabra más
desde su nudo a ciegas
Desde su nudo a ciegas, desde / su ramazón violeta, suena / encogida en su hervor la sola / fuente del conjuro que te llama. / Tú, palabra antigua, bajo el lirio / del vientre de la noche sabes / lo que no so
era también de fuego
Era también de fuego: / sobre el tizón, hirientes, casi diáfanas / violetas duras a los ojos, / coronadas de oro. De esto era, / de esto se construía bajo el humo. / También como de alas en asalto; / pluviale
esta noche de trenes
Esta noche de trenes, / de poblaciones emigrando, / de corporales sueños, de violadas / respiraciones en la arena / movediza del viaje, lo recuerdo. / (Fue, tal vez, necesario el incipiente / amor; callar a s
están cantando adentro
Están cantando adentro; / hay cantares ahora en esta casa. / Entonces, fue verdad. Tengo la llave, / pero toco en la puerta / como cuando era el nadie que llegaba: / el sin cara y en busca, / el recién desper
ha llegado el olor
Ha llegado el olor, el filo / de su dental caricia; la preciosa / amarga flor nocturna: madre nuestra, / collar que junta nuestros cuellos. / Y voy corno embriagado, como en dicha; / como herido me llevan;
haz que yo pueda ser, amor, la escala
Haz que yo pueda ser, amor, la escala / en que sus pies se apoyan, el torrente / de luz para su sed, o, suavemente, / el cauce en que su vida se resbala. / Sólo soy un espejo para el ala / de un ángel divid
he detenido la respiración
He detenido la respiración / para sentir si tú respiras. / A la vez has quedado tan presente y lejana. / Eterna casi. / Fuera del tiempo, sola, sin moverte. / Y me llenó el terror incontenible / de que te hub
hervor de calles
Hervor de calles; desembocadura / de pábulos ardiendo, en la caldera / sediciosa del mísero. / Como hierba de gritos, como en humo / lumbrarada de pelos espantados; / como chubasco tupidísimo / y turbio, en a
hoja al aire, indefensa
Hoja al aire, indefensa, detenida / apenas, única en el árbol / enrojecido y respirante; ojo / sobresaltado, abierto, lúcido: / en el temor mi corazón. Asfixia, / duermevela con fantasma inminente. / Deshabit
hoy, porque no quiero entristecerte
Hoy, porque no quiero entristecerte, / no has de llevarme a donde quieras; / en marchita cuna está meciendo / a tu ajeno corazón el alma. / Bajo el tiempo enraízan los pesares / viejos, cansados ya de serlo
igual que el licor entre las alas
Igual que el licor entre las alas / del cántaro, pesa entre tus hombros / mi corazón; tras tus costillas. / Gozo del río que no pasa, / del ramaje en paz, encandecido / hoja por hoja, y reparado. / El present
mariana
Por encima de todo, simple y fuerte, / tu vocación para la desventura. / La esperanza y la celda de amargura / y tu sueño incapaz de contenerte. / Ciega sin lumbre miras, de tal suerte / que coronas de espi
ningún otro cuerpo como el tuyo
Ningún otro cuerpo como el tuyo / vino a salir sobre la tierra, / porque él es tú. Domingo diario, / simposio y lecho y mesa puesta / para los sentidos no platónicos. / Sin verte ni oírte, voy formándole / el
no es en mi año. alguien te tiene
No es en mi año. Alguien te tiene, / no es en mi daño. Y sin embargo / me daña en la duda lo que fuiste; / y así me acostumbro, y lo soporto, / y hasta parece que me place. / Ya sin despensas de futuro, / mut
no es una desgracia abrir los ojos
No es una desgracia abrir los ojos / ni tener despiertos los deseos / y estar triste y solo y pensando. / Y no ser de aquellos que consiguieron / su placer a ciegas para cegarse; / su televisión después del
para los que llegan a las fiestas
Para los que llegan a las fiestas / ávidos de tiernas compañías, / y encuentran parejas impenetrables / y hermosas muchachas solas que dan miedo / ??pues no uno sabe bailar, y es triste??; / los que se arri
pulida la piel bajo tus rosas
Pulida la piel bajo tus rosas / de escamas, fomenta la corriente / lustral donde mis viejos años / vencidos beben sin saciarse. / La ambición de mi lengua, forma / el dócil espejo de tu lengua. / Y aquí comie
qué fácil sería para esta mosca
Qué fácil sería para esta mosca, / con cinco centímetros de vuelo / razonable, hallar la salida. / Pude percibirla hace tiempo, / cuando me distrajo el zumbido / de su vuelo torpe. / Desde aquel momento la mi
qué llenará mis ojos, al abrirlos
¿Qué llenará mis ojos, al abrirlos / desde el fondo del miedo; de qué trémula / boca salió la lengua que me lame? / ¿Y habré de ver, si vuelvo la cabeza / de prisa, quién respira a mis espaldas? / Sólo de á
recostado en su placer, el día
Recostado en su placer, el día / de estatuas y rejas enfloradas / nos dice, amiga, que morimos; / y como si al azar mordieras / una manzana, resplandeces / de dulces dientes y de labios. / Y las lágrimas que
si nace de tus manos y es oscura
Si nace de tus manos y es oscura / la angustia de sentirme atardecido; / si sueño, si por ti me es concedido / hacer eterna y fácil mi amargura; / Si es evidente mi dolor y es dura / tu voluntad de verme os
sólo temblor ardiente, encandilando
Sólo temblor ardiente, encandilando / hasta el hueso orbital de la mirada, / llamarada de pronto, las paredes / fueron que me guardaban; y en el aire / sólo espiga de pájaros mi torre. / Parado al descubier
son olor de lluvia tus cabellos
Son olor de lluvia tus cabellos. / Nocturna memoria del estío. / Y el umbral ansioso de la casa / se alegra en tus zapatos rojos, / tu meso de musgos claros goza. / Y los efluvios de tu abrigo / mojado, y tu
suelta su vago humor de vidrio
Suelta su vago humor de vidrio / contrito, mi alma; desde el fondo, / un burbujear de fango encrespa; / y el águila insomne que empollaba / en mí las brasas del valiente, / ya dormitando, cacarea. / Y así me
te abraza la lluvia en su descenso
Te abraza la lluvia en su descenso / de resbalantes lenguas párvulas; / descifras su caída al sesgo; / sus tocamientos multiplicas / en ti; los amparas, te conocen: / Ánfora armónica en perpetua / reconciliac
tú das la vista a mis pupilas ciegas
Tú das la vista a mis pupilas ciegas / y a mi voz la ternura que te nombra; / amor, cuánta amargura, cuánta sombra / se destruye en la luz en que me anegas. / En hoces claras a mi pecho llegas / y la espera
y nuevamente abril a flor de cielo
Y nuevamente abril a flor de cielo / abre tus manos tibias, y yo canto / el júbilo entrañable y el espanto / que en mi sangre derramas con tu anhelo. / Amo la gravidez del alma, el vuelo / por la caricia qu
yo seguiré cantando. tú habrás muerto
Yo seguiré cantando. Tú habrás muerto. / Habré yo muerto y seguiré cantando. / Ha de sonar mi voz de vida, cuando / la muerte en celo me haya descubierto. / Como surgidas del sepulcro abierto, / mis palabra