País Poema - Autores

rosario castellanos

accidente
Temí… no el gran amor. / Fui inmunizada a tiempo y para siempre con un beso anacrónico / y la entrega ficticia / capaz de simular hasta el rechazo y por el jurame
agonía fuera del muro
Miro las herramientas, / El mundo que los hombres hacen, donde se afanan, / Sudan, paren , cohabitan. / El cuerpo de los hombres prensado por los días, / Su noche d
ajedrez
Porque éramos amigos y a ratos, nos / amábamos; / quizá para añadir otro interés / a los muchos que ya nos obligaban / decidimos jugar juegos de inteligencia. / Pusim
ajedrez (porque éramos amigos y, a ratos)
Porque éramos amigos y, a ratos, / nos amábamos; / quizá para añadir otro interés / a los muchos que ya nos obligaban / decidimos jugar juegos de inteligencia. / Pusi
amanecer (¿qué se hace a la hora de morir?)
¿Qué se hace a la hora de morir? ¿Se vuelve la cara a la pared? / ¿Se agarra por los hombros al que está cerca y oye? / ¿Se echa uno a correr, como el que tiene
amor (sólo la voz, la piel, la superficie)
Sólo la voz, la piel, la superficie / Pulida de las cosas. / Basta. No quiere más la oreja, que su cuenco / Rebalsaría y la mano ya no alcanza / A tocar más allá. / D
apelación al solitario
Es necesario, a veces, encontrar compañía. / Amigo, no es posible ni nacer ni morir / sino con otro. Es bueno / que la amistad le quite / al trabajo esa cara de cas
apuntes para una declaración de fe
El mundo gime estéril como un hongo. / Es la hoja caduca y sin viento en otoño, / La uva pisoteada en el lagar del tiempo / pródiga en zumos agrios y letales. / Es
autorretrato
Yo soy una señora: tratamiento / arduo de conseguir, en mi caso, y más útil / para alternar con los demás que un título / extendido a mi nombre en cualquier acade
bella dama sin piedad
Se deslizaba por las galerías. / No la vi. Llegué tarde, como todos, / y alcancé nada más la lentitud / púrpura de la cauda; la atmósfera vibrante / de aria recién
canción de cuna
¿Es grande el mundo? ??Es grande. Del tamaño del miedo. / ¿Es largo el tiempo? ??Es largo. Largo como el olvido. / ¿Es profunda la mar? ??Pregúntaselo al náufra
desamor
Me vio como se mira al través de un cristal / o del aire / o de nada. / Y entonces supe: yo no estaba allí / ni en ninguna otra parte / ni había estado nunca ni estar
destierro
Hablábamos la lengua / de los dioses, pero era también nuestro silencio / igual al de las piedras. / Éramos el abrazo de amor en que se unían / el cielo con la tier
destino
Matamos lo que amamos. Lo demás / no ha estado vivo nunca. / Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere / un olvido, una ausencia, a veces menos. / Matamos lo que
día del esplendor y la abundancia
Día del esplendor / y la abundancia. / La cosecha me pesa / sobre la falda. / Abrid puertas, amigos, / y ventanas / convidando las gentes / a mi casa. / Dad a todos el pan,
dos meditaciones
Considera, alma mía, esta textura / Áspera al tacto, a la que llaman vida. / Repara en tantos hilos tan sabiamente unidos / Y en el color, sombrío pero noble, / Fir
el otro (¿por qué decir nombres de dioses, astros)
¿Por qué decir nombres de dioses, astros / espumas de un océano invisible, / polen de los jardines más remotos? / Si nos duele la vida, si cada día llega / desgarra
elegía
Nunca, como a tu lado, fui de piedra. / Y yo que me soñaba nube, agua, / aire sobre la hoja, / fuego de mil cambiantes llamaradas, / sólo supe yacer, / pesar, que es
elegías breves
I / Al pie de un sauce, triste Narciso de las aguas, / o cerca de una roca inexorable / quiero dejar mi cuerpo / como el que deja ropas en la playa. / Ay, mis brazos,
en el filo del gozo
I / Entre la muerte y yo he erigido tu cuerpo: / que estrelle en ti sus olas funestas sin tocarme / y resbale en espuma deshecha y humillada. / Cuerpo de amor, de p
esta tierra que piso
Esta tierra que piso / es la sábana amante de mis muertos. / Aquí, aquí vivieron y, como yo, decían: / Mi corazón no es mi corazón, / es la casa del fuego. / Y lanzab
falsa elegía
Compartimos sólo un desastre lento / Me veo morir en ti, en otro, en todo / Y todavía bostezo o me distraigo / Como ante el espectáculo aburrido. / Se destejen los
jornada de la soltera
Da vergüenza estar sola. El día entero / arde un rubor terrible en su mejilla. / (Pero la otra mejilla está eclipsada.) / La soltera se afana en quehacer de
la velada del sapo
Sentadito en la sombra / -solemne con tu bocio exoftálmico; cruel / (en apariencia, al menos, debido a la hinchazón / de los párpados); frío, / frío de repulsiva sa
lamentación de dido
Guardiana de las tumbas; botín para mi hermano, el de la corva garra de gavilán; / nave de airosas velas, nave graciosa, sacrificada al rayo de las tempestade
lo cotidiano
Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día; / Este cabello triste que se cae / Cuando te estás peinando ante el espejo. / Esos túneles largos / Que se atraviesa
los adioses
Quisimos aprender la despedida / y rompimos la alianza / que juntaba al amigo con la amiga. / Y alzamos la distancia / entre las amistades divididas. / Para aprender
meditación en el umbral
No, no es la solución / tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoi / ni apurar el arsénico de Madame Bovary / ni aguardar en los páramos de Ávila la visita / del á
misterios gozosos
1 / Ah, nunca, nunca más la conocida / ternura, la palabra pequeña, familiar, / que cabía en mi boca. / Nunca ya mi cabeza / segada dulcemente por la mano más próxima
monólogo en la celda
Se olvidaron de mí, me dejaron aparte. / Y yo no sé quien soy / porque ninguno ha dicho mi nombre; porque nadie / me ha dado ser, mirándome. / Dentro de mí se pudre
narciso 70
Cuando abro los periódicos / (perdón por la inmodestia, pero a veces / un poco de verdad / es más alimenticia y confortante / que un par de huevos a la mexicana) / es
nocturno
Me tendí, como el llano, para que aullara el viento. / Y fui una noche entera / ámbito de su furia y su lamento. / ¡Ah! ¿quién conoce esclavitud igual / ni más terr
nostalgia
Ahora estoy de regreso. / Llevé lo que la ola, para romperse, lleva / -sal, espuma y estruendo-, / y toqué con mis manos una criatura viva; / el silencio. / Heme aquí
parábola de la inconstante
Antes cuando me hablaba de mí misma, decía: / Si yo soy lo que soy / Y dejo que en mi cuerpo, que en mis años / Suceda ese proceso / Que la semilla le permite al ár
poesía no eres tú
Porque si tú existieras / tendría que existir yo también. Y eso es mentira. / Nada hay más que nosotros: la pareja, / los sexos conciliados en un hijo, / las dos ca
presencia
Algún día lo sabré. Este cuerpo que ha sido / Mi albergue, mi prisión, mi hospital, es mi tumba. / Esto que uní alrededor de un ansia, / De un dolor, de un recuer
presencia (algún día lo sabré. este cuerpo que ha sido)
Algún día lo sabré. Este cuerpo que ha sido / Mi albergue, mi prisión, mi hospital, es mi tumba. / Esto que uní alrededor de un ansia, / De un dolor, de un recuer
resplandor del ser
Para la adoración no traje oro. / (Aquí muestro mis manos despojadas) / Para la adoración no traje mirra. / (¿Quién cargaría tanta ciencia amarga?) / Para la adorac
revelación
Lo supe de repente: / hay otro. / Y desde entonces duermo solo a medias / y ya casi no como. / No es posible vivir / con ese rostro / que es el mío verdadero / y que aún
se habla de gabriel
Como todos los huéspedes mi hijo me estorbaba / ocupando un lugar que era mi lugar, / existiendo a deshora, / haciéndome partir en dos cada bocado. / Fea, enferma,
ser de río sin peces
Ser de río sin peces, esto he sido. / Y revestida voy de espuma y hielo. / Ahogado y roto llevo todo el cielo / y el árbol se me entrega malherido. / A dos orillas
silencio cerca de una piedra antigua
Estoy aquí, sentada, con todas mis palabras / como con una cesta de fruta verde, intactas. / Los fragmentos / de mil dioses antiguos derribados / se buscan por mi s
soneto del emigrado
Cataluña hilandera y labradora, / viñedo y olivar, almendra pura, / Patria: rememorada arquitectura, / ciudad junto a la mar historiadora. / Ola de la pasión descub
telenovela
El sitio que dejó vacante Homero, / el centro que ocupaba Scherezada / (o antes de la invención del lenguaje, el lugar / en que se congregaba la gente de la tribu
trayectoria del polvo
VII / He aquí que la muerte tarda como el olvido. / Nos va invadiendo, lenta, poro a poro. / Es inútil correr, precipitarse, / huir hasta inventar nuevos caminos / y
una palmera
Señora de los vientos, / garza de la llanura / cuando te meces canta / tu cintura. / Gesto de la oración / o preludio del vuelo, / en tu copa se vierten uno a uno / los c