rosa romojaro
dánaeChispean los minutos como lluvia / de oro en el espejo azul de la consola. / Mediodía de un jueves soleado / en soleante seducción del blanco cuerpo / retenido en l
ratas en el jardínAllí estaba entre ramas. Sigilosa. / Oscura sobre el blanco de la cal. / Luego, corriendo en la cornisa. Luego, / el cerco de su ojo, amarillo en la sombra, / salie
recuerdaEsas copas que brillan como llama / y que laten al tacto de metales / ligeros -tantas copas-; esa trama / que, sobre cal, dibujan, verticales, / las hileras de libr
reinaMostradme qué ha ocurrido. Cómo una aguja débil / pudo ser tan mortal. Se dice en los anales / que el hombre del presente fue otro en el pasado: / una línea de so
tahúrLa conciencia de haber gastado todo / en un juego de azar. ¿La habéis sentido? / Es como andar desnudo con pudor de doncella. / Se cubre la palabra bajo un velo d
zona de varadaEl color del cansancio es gris y tiene / la textura del plomo. Pesa el día / como el ancla en la arena. La atonía / hace indócil la mano cuando viene / sin matices