PAIS POEMA

Libros de romeo murga

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romeo murga

a lo lejos... un canto
A lo lejos se escucha un canto, / vago y tembloroso, lejano, lejano… / Una voz de niña, que en él va llorando, / vibra cono un dulce timbre puro y claro. / Solo y triste marcho / por este camino que guardan
ausencia (veinte ciudades de hombres me separan de ti)
Veinte ciudades de hombres me separan de ti, / pequeñita que llenas mi corazón tan grande. / Entre nosotros dos, la distancia enemiga / aleja nuestros cuerpos, ávidos de estrecharse. / La lejanía yergue s
canción en la hora del olvido
Ya nuestro amor no es nada sino un recuerdo, y una / claridad imposible sobre la vida mía. / ya todo nos separa, ya nos aleja todo, / y entre nosotros corre, como un río, la vida. / Pasas junto a mi lado
con baja y lenta voz
Nadie lo sepa, amada, y a pesar del espacio / que nos separa, hablemos con baja y lenta voz / de aquel amor que yace, como un niño dormido, / sobre mi corazón, sobre tu corazón. / Tú eras una divina mujer
cuando seamos viejos
Cuando seamos viejos, todo este amor enorme / se irá por los caminos y brotará en los huertos, / y será una ilusión muy lejana y deforme / que enturbiará la paz de nuestros ojos muertos. / A la tarde, soñ
el organillo
Organillo sonoro de la música vieja, / ¿Qué poema doliente se estremece en tu voz? / Esa canción amarga que se acerca y se aleja, / ¿es un suspiro largo, o es un supremo adiós? / ¿Qué quimera brutal, viej
elegía en recuerdo de mi infancia
Yo no sé donde está mi camino de rosas, / Ni ese ancho cielo suave que miraron mis ojos, / qué mano despiadada, sobre el camino en sombras / echó siembra de abrojos? / Hoy que el ayer no existe, se me ha
gracias
Mujer, la de esos besos, la de esos largos besos, / la de esos besos breves, húmedos y calientes, / la del regocijado sonreír en la sombra / que iluminó la vaga blancura de sus dientes: / la de la casa hu
invocación
No, Señor Jesucristo ¡Yo no soy como todos! / yo pronuncio tu nombre con honda devoción. / Aunque arrastre mi cuerpo sobre todos los lodos, / alzo como una hostia roja mi corazón. / Y la elevo hasta Ti, h
la égloga del amador
Dulce y buen Garcilaso, pastor de églogas tristes, / dame tu don secreto de hacer suave el sollozo. / Préstale a mi Amador la voz acongojada / que ante el verde campo gemía Nemoroso. / Que en mis oídos su
la lluvia y tú
Llegó la triste noche oscura; / pasó la lluvia y no llegaste. / Para endulzar tanta amargura / no habrá miel rubia que me baste! / Llegó la noche, pasó la lluvia / Y no llegaste. / Después nos quisimos, es ci
lejana
Como el sendero blanco porque vuela mi verso, / eres tú, toda llena de cosas lejanas. / Llevas algo de extraño, de sutil y disperso / como el polvo que dejan atrás las caravanas. / Amas la lejanía y eres
madres de los poetas
Madres de los poetas que en el pasado han sido, / vengo a hablar con vosotras de vuestros hijos tristes. / Carne doliente, en vuestras entrañas han dormido / y no los conocisteis. / Madres de los poetas q
mi voz no es más que un eco
¿Qué he de hacer con mi voz sino cantarte siempre, / sino decirte siempre que eres bella y que te amo? / Toda mi poesía, oh Amada, no es más que eso: / el vasto nombre ardiente de amor con que te llamo.
morena (morena de ojos negros, como la noche negra)
Morena de ojos negros, como la noche negra / desde donde han venido mis temblorosos pasos. / Morena, la romántica, la pequeña, la risueña, / cuyo cariño duerme como niño, en mis brazos. / Dulcemente moren
morirás un día.
Y la noche terrible se te entrará en los huesos. / (Acaso en nuestras horas de amor lo presentiste). / En tu morada oscura, la canción de mis besos / pondrá un temblor de almohada sobre la tierra triste
palabra de amor
Voy hacia ti, mujer, después de alguna ausencia, / llenos de mis sonrisas y mis palabras suaves. / Me tenderé a la clara sombra de tu presencia, / y te diré otra vez eso que tú ya sabes. / Eso que tu ya s
soledad, otoño
Estoy solo en la vasta soledad de la tarde, / solo entre todo el mundo; junto a la vida, solo. / Caen sobre el camino polvoriento del parque / las hojas de oro. / Tú cruzas el camino, como yo, solitaria, /
tu voz
Tu voz, eso es lo que amo, / más que tu corazón y casi más que a ti; / esa cosa invisible que sale de tus labios, / y junto a mis oídos, triste, viene a morir; / esa cosa tan dulce con que tú me respondes
tus ojos me miraron
Tus ojos me miraron, te miraron mis ojos / y nunca más nos hemos vuelto a ver. / Fue tan sólo un instante, no más, pero en él supe / que tú eras la elegida que pasaba a mi lado, / que tú eras la que hubie
una tristeza fiel
Una tristeza fiel cubre mi vida: / pálido cielo sobre la tierra negra. / De esa tristeza suave, vive mi alma. / ¿Qué sería de mí sin mi tristeza? / ¿Qué sería de mí sin esta clara, / sin esta pálida melanco
yo soy el hombre silencioso
Yo soy el hombre silencioso, / silencioso para cantar. / No sé del grito, del sollozo / ni del ronco rumor del mar. / Mi voz ungida en suavidades, / que canta lo triste y lo mío, / irá a través de las edades /