roberto obregón
calendarioEn la semilla / está la trayectoria del maíz, / el ciclo de la cosecha. / A los ojos del hombre, / es una lágrima. / Y en ella, una sonrisa amarga.
del ser al no-serCatástrofico es el segundo / en que a la vida volvemos, / saber que hemos tenido en las manos / la palpitación del mundo / y, hallándonos otra vez entre los muertos, / no recordar en dónde / ni por cuánto tie
dulce rapiñaEres un sarcófago viviente, / sepulcro que en la oscuridad / abre sus ramos lechosos, / agitas tus remos y crujes / devorando mi carne y mis huesos. / Fuera de ti sólo queda mi rastro / y nada que valga la pe
el cantor ciegoY es que yo solamente soy una sombra / que absorbe la humedad de la puerta. / El tallo abriéndose en un pensamiento / humedecido en las pisadas del tiempo. / Distraído grabador de los frutos del árbol / que
el fuego perdido (i)esta señal de la aurora / la traían en su corazón / Popl Vuh III, cap. VI / No podemos encender la hoguera / Mojado está el bosque / podridos están los troncos / No podemos quebrar los colmillos del frío / Arra
imagen de la ausenciaA decir verdad, la lluvia no habla / de ti. / Sí que hoy te confundí. Y ya van cuatro / entre la multitud. / Dejé que cayeran mis ojos al suelo / para que las personas adultas / al pasar no lastimaran mi amar
la canción perdidaA Olga Kómonova / Aprehender, sí. Primero asimilando / los matices y contornos ocultos. / Lo húmedo, lo tibio, y sin soy afortunado / el rumor de tu sangre abriendo zanja en la vida. / Loco de mí. Inocente.
la piedrecitaLas palabras, al tocarlas al aire, / crecen como las terneras. / Con los años maduran y se ahondan / y también pueden nacer muertas. / Según. / La palabra nos revela / la consistencia del espíritu. / Es una cos
magiaEl escultor no hace más que llamar, / con el cincel / y a golpe de martillo, / a los guerreros que duermen / en las espesuras del mármol.
milagroEl espacio entre los dos / resbaló / como harina entre los dedos. / Ya sólo en el mundo / un lugar habitado / -tú y yo. / Tu cuerpo refugiado / en mis manos. / Mis ojos / disueltos en tu mirada, / y la húmeda rama de
prolongación de la nocheNo me niegues que a veces, / al despertar, / quisieras refugiarte nuevamente / debajo de mis manos, / quedarte quietecita, apenas / respirando, / convertida en la misma huella / de la noche.
puerta de sacrificioFina es la lámina, / casi transparente. / La lámina de azúcar / que separa tus labios. / Por allí se fue mi corazón / relamiéndose las heridas.