PAIS POEMA

Libros de ricardo peña

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ricardo peña

adónde
Adónde, qué las flores de tu cuerpo / el perfume que escancian y que recoge el alba? / Adónde tu sonrisa que va de labio en labio? / Como una luna muerta se abre tu mirada. / Y son tus manos, tímidas como
albor de cielo y mar
Albor de cielo y mar. / En la campiña / el mar -lebrel de espuma- / se enroscaba en mi pecho / salpicando de angustia / mis cabellos. / Las algas transparentes / bajo el agua arrastraban / sus músicas vivientes. /
aquella flor de luz inmarcesible
Aquella flor de luz inmarcesible / recogida en su vuelo de armonía. / Sobre campo de nieve oscurecida / la sangre oculta de su rostro en llamas. / En la cumbre más alta, donde el aire / se prende y se entre
bebíamos el mar
Bebíamos el mar / -licor ansiado / que el aire derramaba / por sus contornos claros / La tierra parecía un niño enamorado. / Se quemaba la luna en un bosque de olvido. / En un árbol / la naranja, ah, tan alta, /
blanca
Blanca, blanca, blanca la melodía / ardiendo de sus hojas. / Nació la tierra enferma. / Nació la luna con la sal del sueño. / Llovió el asombro de mis ojos. / Con el dolor la vida se filtraba. / Enloquccida y
corría el aire puro
Corría el aire puro / por mis cabellos negros. / Mi sueño blaríco era / un pétalo finísimo. / Un ópalo que el aire / besaba con delicia. / Qué bien que olían campo / el mar, la leve brisa.
en el jardín del cielo está tu nombre
En el jardín del cielo está tu nombre / como el malva de luz de la mañana. / En el jardín del cielo, un ángel niño / jugando está con tu sonrisa, hermana. / Déjame que te llame, que me asombre / de verte aq
en malva azul tendida niña
En malva azul tendida niña, / geranio de ojos de gacela / sobre el cristal de la campiña. / La pierna corre por la arena / lebrel de espuma que despide / la nalga limpia azul morena. / Es negro el pelo que la
es un cristal tu cuerpo y su hermosura
Es un cristal tu cuerpo y su hermosura, / en soledad mi alma la enamora. / Cuando más fría está, vibra más pura, / que si la toca el aire se evapora. / Herida en su tristeza el alma vuela / buscando la apar
la piel azul de tu sonrisa, el fuego
La piel azul de tu sonrisa, el fuego / de cada estrella, de cada flor dorada. / Emerge el canto de tu cabellera. / Emerge el sueño y la voz perdida. / Pienso que todo lo que tú trajiste / no ha muerto todav
las flores de la noche se entreabren
Las flores de la noche se entreabren / con sólo aproximarse tu hermosura. / Qué olor a jazmines en tu pecho. / Que de manos abiertas en el aire. / Como tú los despiertas van mis ojos / perfilando montañas,
máscara-niña, que se anima cuando
Máscara-niña, que se anima cuando / la luz despierta la montaña. / No has muerto todavía. / Brillan tus ojos, tu cadáver arde. / Tu cabellera -espada que traspasa el aire. / No has muerto todavía. / Brillan t
no sé qué dulzura vierte
No sé qué dulzura vierte / tu soledad. Hay un eco / de rosas que nunca tuve / junto al rumor de tu pecho. / Es como el canto de un pájaro / que se recoge y en su vuelo / va despertando en el aire / lirios, cris
oh, blanca flor intacta
Oh, blanca flor intacta. / Abierta y ya cerrada, Trasplantada / tan sólo por mi sueño. / Cómo, cuando alcanzarte? / Adónde enamorarte? / Qué puedes tú desear / hoy que vives el gozo de aquel cielo lejano? / Hoy
qué sombra invisible es esa
¿Qué sombra invisible es esa / donde tu rostro aparece, / abierta flor que en el aire / inmóvil está y se mueve? / ¿Qué nuevo arroyo de sangre / abre sus márgenes breves, / donde tu pie, lirio grande, / hunde s
sueño morir cada hora
Sueño morir cada hora / frente al rumor de su frente. / Sueño que muere en mis labios / la luz de aquello que siente. / Mil lenguas cubren de oro / la soledad de su cuerpo. / Niños con alas de nieve / cubren su
tan sólo sonreíase
Tan sólo sonreíase / cuando yo la miraba. / No me miraba nunca, / sólo yo la miraba. / Andaba lentamente / por las nacientes albas. / No me besaba nunca. / Sólo yo la besaba. / Hundíase en los bancos / de las noctu
tu rostro, el mío ya desvanecidos
Tu rostro, el mío ya desvanecidos. / Tu rostro, en mí ya entremezclados. / Tu rostro en cada hora, rostro / en cada olvido. / La perdición del cielo. / Aquella voz tan leve / donde la pena su sonrisa abre, / y
tu soledad y la mía no viven hoy en el mundo
Tu soledad y la mía no viven hoy en el mundo / de insospechadas flores, de recónditos cielos? / Tu cuerpo sombra de agua, / no alienta un mundo nuevo? / Tu alto pecho helado, tu cuerpo, abierta planta / de
yo soy el fuego oscuro que penetra
Yo soy el fuego oscuro que penetra / tu bosque de alas y esmaltados peces. / Yo soy la clara sombra proyectada / sobre tu sombra de silencio y muerte. / Soy la tierra que abraza tus rodillas, / la exaltació