País Poema - Autores

ricardo molinari

cancionero de principado de vergara
1 / Dormir. ¡Todos duermen solos, / madre! Penas trae el día, / pero ¡ay! ninguna, / ninguna como la mía. / 2 / No tengo cielo prestado / ni ojos que vuelvan a mí / por un
cantar. cante al dichoso día el viento…
Cantar. Cante al dichoso día el viento / y a la mañana, el sol llene de luces; / la pintada ala cante acompañando. / La flor repose sobre la hoja. Atento / quedará
cante mi mundo de amor
Cante mi mundo de amor, / tan dulcemente, que el viento / frío sienta su dolor / de nieve dura en mi aliento. / Corona de aire ofrecido, / río de calor cedido / al olvi
casida de la bailarina
Si baylas, no miro miembros tan sueltos / en tus ninfas… ribera Gaditana, / ni passos hazia Venus tan resueltos / Bocángel / I / Quiero acordarme de una ciudad deshec
cuando me hablan de ti, es como si me perfumaran la cara
Cuando me hablan de ti, es como si me perfumaran la cara / con una hoja de mirto. Ya estoy tan seguro de que te quiero, / que a veces quito / mis ojos de la luz p
déjame esta tarde solo para mí, que tengo la voluntad…
Déjame esta tarde solo para mí, que tengo la voluntad / perdida en el frío. En olvido inmenso / crecen y mueren los pájaros. Hace un siglo / que no duermo y tengo
día de espacio enamorado
Día de espacio enamorado. Espada / y nubes. Oh, mar mío presuroso: / celeste entre paredes, nemoroso / mar entreabierto. ¡Rama desvelada! / Luna y labio. ¡Ay, amor
el aire desdeñoso…
El aire desdeñoso. / Ay el aire desnudo —distraído, / abierto, amoroso / desvelado, crecido—, / en su desierto transparente. / Amor de luna sola / perdida. Amor, amor;
esta noche en que el corazón me hincha la boca duramente…
Esta noche en que el corazón me hincha la boca duramente, / sin pudor, sin nadie, quisiera ver mi sangre corriendo por la tierra: / golpeando su cuerpo de flor,
estas cosas
No sé, pero quizás me esté yendo de algo, de todo, / de la mañana, del olor frío de los árboles o del íntimo sabor / de mi mano. / Pero estas llamas y la lluvia b
helada en su corona de deseo
Helada en su corona de deseo / quién la verá, perfume de otro día, / ramo de aire perdido, todavía. / Espacio, luz de amor, lengua de aseo. / Terrible, incomparable
hosteria de la rosa y del clavel
II / Déjame esta tarde solo para mí, que tengo la voluntad / perdida en el frío. En olvido inmenso / crecen y mueren los pájaros. Hace un siglo / que no duermo y te
mi pasión tiene la forma de un río apresado
Mi pasión tiene la forma de un río apresado por / el desierto, / como por una noche penetrante, / inmóvil. / Amor es abrir la arena con narcisos. / (Dejen mi rostro a
nao de amores
Ya estoy harto de mar, de gente, de cielo; / de muerte, si Dios quiere. / Nadie podrá arrancarte de mí, sombra de sueño, / porque tengo pegada en el pecho toda tu
no es la paciencia de la sangre la que llega a morir…
No es la paciencia de la sangre la que llega a morir, / ni el sueño ni el mármol de Delfos, sino el polvo / que se calienta entre las uñas. / Qué importa morir, q
no sé, pero quizás me esté yendo de algo, de todo…
No sé, pero quizás me esté yendo de algo, de todo, / de la mañana, del olor frío de los árboles o del íntimo sabor / de mi mano. Pero estas llamas y la lluvia b
no; no me he cansado aún de pensar en ti
No; no me he cansado aún de pensar en ti; / de noche cuando se me queda el cuerpo sobre la tierra, / llego a tu país, allá, donde el viento sale a ventilar la a
no; volver a quererte, qué locura
No; volver a quererte, qué locura, / qué cielo amargo me envenenaría / el ánimo, la sed, la noche pura / del sueño en que te vuelve a ver el día. / Qué bienaventura
ocioso canto
Ocioso canto. Cantar / al día, que tiene nubes / y soles y el ulular / del aire entero. —Hoy subes / a mí, canto, y soy dichoso / porque me alejas de la muerte / íntima
oda a la sangre
Esta noche en que el corazón me hincha la boca duramente, / sin pudor, sin nadie, quisiera ver mi sangre corriendo / por la tierra: / golpeando su cuerpo de flor,
oda de amor
Si alguien se pudiera detener a oír el viento mojado del Sur / cuando llega ciego para ponerme a silbar con vehemencia / por sobre el cuello de los álamos, / a ro
panegírico
Cantar. Cante al dichoso día el viento / y a la mañana, el sol llene de luces; / la pintada ala cante acompañando. / La flor repose sobre la hoja. Atento / quedará
poema de la niña velazqueña
Ah, si el pueblo fuera tan pequeño / que todas sus calles pasaran por mi puerta. / Yo deseo tener una ventana / que sea el. centro del mundo, / y una pena / como la d
qué muerte tan larga llevan las flores en tu seno
¡Qué muerte tan larga llevan las flores en tu seno; / tu soledad no es parecida a la de nadie; / tu soledad tiene la boca quebrada y el acero / de los pechos frío
quiero acordarme de una ciudad deshecha junto a sus dos ríos sedientos…
I / Quiero acordarme de una ciudad deshecha junto a sus dos ríos sedientos; / quiero acordarme de la muerte de los jardines, del agua verde que beben las paloma
quisiera llegar por su boca, como por un pueblo desierto
Quisiera llegar por su boca, como por un pueblo desierto, / al centro de su cuerpo; / quisiera despojarme del horizonte, de un escorpión / azul alejado del día; / q
si el olvido es agua y el recuerdo fuego
Si el olvido es agua y el recuerdo fuego, / ¡ay! qué corazón de nieve tan triste tengo. / Si yo te viera con tu perfil perdido entre dos losas, / envueltos los pi
si te vieran subir desnuda
Si te vieran subir desnuda, sola, / sin turbación, queriendo llegar ciega / a la tierra, sujeta, con tu aureola / de jacinto, de llama que se niega. / Sí, si te vie
si yo pudiera verte rama ardida
Si yo pudiera verte rama ardida, / prometida de espejos -flor de celo- / quebrando el aire dulce sin consuelo, / en ámbitos de lumbre despedida. / Espacio estéril,
sí, qué tejado, qué sombra de madera sobre el último día
Sí, qué tejado, qué sombra de madera sobre el último día. / Cantaba el mar en playas de níquel, el mar lleno de sudor, / siempre el mar. / Yo estaba desesperado c
soledades
De ayer estoy hablando, de las flores, / de la fuerte agua, transparente y fría, / del alma, de la luna abierta, ¡oh mía!, / de un ángel dulce y solo en los albor
soneto
Si yo pudiera verte rama ardida, / prometida de espejos -flor de celo- / quebrando el aire dulce sin consuelo, / en ámbitos de lumbre despedida. / Espacio estéril,
tristes memorias…
Tristes memorias / bajan los ríos. / Dejadme a mí / con mi destino; / la flor del aire, / de aire cautivo. / Adónde irá / por el vacío, / su cara sola, / —siempre perdido. / Ad
una rosa para stefan george
Il va parmi ses fleurs; / et les souffles de l'air / Hölderlin / (Similis factus sum pellicano solitudinis) / No es la paciencia de la sangre la que llega a mo
ya no volveré a ti -luna de tierra
Ya no volveré a ti -luna de tierra-; / quédate en tu cielo derrumbado, / con tu piel perdida, mojada en la lluvia. / Con tu soledad llena de espejos, / con tu dolor
yo quisiera ser feliz como un pie desnudo en una playa
Yo quisiera ser feliz como un pie desnudo en una playa; / como un reno frente al mar; / como la cinta llena de muerte de la gorra de los marineros; / como la hoja
yo te he querido bien. nunca lo sabrá el polvo
1 / Yo te he querido bien. Nunca lo sabrá el polvo / de tu cuerpo, / ni tu cama desolada, sin noche entera. / -Tampoco sabe el hielo si la montaña siente, / cuando le