PAIS POEMA

Libros de ricardo miró

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ricardo miró

a portobelo
Portobelo ilustre, léxico de piedra, / jardín de recuerdos, ciudad noble y fiel: / bajo tus espesas cortinas de yedra / dormita un pasado de eterno laurel. / En tu indiferencia grave y pensativa / no hay un
a un poeta joven, amigo…
A un poeta joven, amigo / No es el verso corcel que se desenfrena / ni vendaval que loco se desata, / ni tampoco rugiente catarata / que suelta al sol la trágica melena. / Es la fuente cantando en la serena
blasón
Apenas soy un pálido felibre, / y canto en claros versos lo que siento. / Ni cóndor, ni león: estoy contento / con saber que soy hombre y que soy libre. / Hasta mi torre de marfil, sagrada, / ni llega el ci
colón simbólico
Por sobre ocho leones que en bélico desplante / sacuden la aspereza de su melena obscura, / al fin de la columna destácase la dura / figura de Cristóbal Colón el navegante. / Tendido el duro índico de bro
el poema del ruiseñor
Desde la rama del ciprés dormido / el dulce ruiseñor canta a la luna / y la invita a bajar hasta su nido. / Ya ves qué casto amor tan sin fortuna…, / y eso que el ruiseñor, en un descuido, / puede llegar vo
en el cielo, velado de improviso…
En el cielo, velado de improviso, / la banda fugitiva se diseña / (Tal mi vida: crepúsculo indeciso, / donde entre un fondo de dolor, diviso / alejarse una tímida cigüeña…) / Míralas… Su fatal melancol
garzas cautivas
En el patio andaluz, adonde apenas / penetra el sol en ondas fugitivas, / inmóviles, calladas, pensativas, / hay, como un par de enormes azucenas, / dos garzas melancólicas, cautivas. / ¡Quién sabe si una n
himno del instituto nacional
Coro / Tranquila a la falda paterna del Ancón / se yergue la mole de un templo del saber, / en donde se funden los hombres que han de ser / cariátides de bronce de nuestra nación. / I / Dos esfinges vigilan l
la canción del marinero
Ya la barca abrió las alas, como un pájaro en la sombra; / se estremece como un águila que el vuelo va a comenzar / y me invita dulcemente… ¿Quién me llama?… ¿Quién me nombra?… / No tengo a nadie en la
la última gaviota
Como una franja temblorosa, rota / del manto de la tarde, en raudo vuelo / se esfuma la bandada por el cielo / buscando, acaso, una ribera ignota. / Detrás, muy lejos, sigue una gaviota / que con creciente
las guacamayas
Las guacamayas pasan como rotos pedazos / de una bandera en alas de violento huracán: / de oro las cabezas, de azul de mar los brazos, / y las colas del rojo trágico de Satán… / La tarde se desploma cayen
melancolía
Hoy lo mismo que ayer… Tal vez mañana / recordarás con pena este pasado, / cuando ya esté tu corazón helado / y cuando tengas la cabeza cana. / Y pensar que yo pude, en tu ventana, / ser el galante trovador
mujer romántica
Ella fue una romántica perdida / que amó los versos y adoró las flores / y que llenó de pájaros cantores / el jardín silencioso de su vida. / Amó una vez, y –candidez divina / que tienen la mujer y la palom
musa panameña
Íbamos bajo la ingrata / sombra de nuestra fortuna, / mientras abría la luna / sus cataratas de plata; / y sobre las alas leves / de la brisa que venía, / una dulce voz decía: / -Yo quiero que tú me lleves / al t
óyeme, corazón. en cada rama…
Óyeme, corazón. En cada rama / del bosque secular se esconde un nido / o una dulce pareja que se ama; / cada una rosa del rosal resume / un corazón, feliz o dolorido, / que de amor en la brisa se consume; / l
paisaje
Apenas si se advierte la plantilla / flotando sobre la onda. Es oro puro / que a ras del mar, de un esmeralda oscuro, / como una cinta luminosa brilla. / Y sobre ese retazo de la orilla / que sin rumbo pare
patria
¡Oh Patria tan pequeña, tendida sobre un Istmo / en donde es más claro el cielo y más brillante el sol, / En mi resuena toda tu música, lo mismo / que el mar en la pequeña celda del caracol! / Revuelvo la
patria de mis amores
Patria que me estremeces dulcemente, / Patria de mis amores, Patria mía: / yo quiero saludarte en este día / en que la Libertad besó tu frente. / Todavía la lengua de Castilla / ensalza a Dios bajo tu limpi
plazo fatal
Hermano: ¡Recuerda que debes partir! / ¿El día?… ¡No importa!… Es fuerza seguir / hacia la celeste cinta del camino. / Prodiga tu ciencia; deja oír tu trino, / reparte tus panes y da de tu vino; / que todos
poema del ruiseñor
Desde la rama del ciprés dormido / el dulce ruiseñor canta a la luna / y la invita a bajar hasta su nido… / Ya ves qué casto amor tan sin fortuna… / Y eso que el ruiseñor, en su descuido / puede llegar vola
soneto del atardecer
Desde que vi tu diáfano pañuelo / mandándome un adiós tengo una pena / tan callada, tan mía, tan serena, / que ya más que una pena es un consuelo. / Miro al azul, y me entristece el cielo; / miro hacia el m
tus ojos
¿El lago?… ¡Nunca!… El lago no pudiera / competir con tus ojos soñadores… / Tus ojos tienen sombras y fulgores: / son dos lagos al tiempo que una hoguera. / ¿El mar?… ¡Tampoco!… El mar tiene ribera / que se
vespertina
Las tardes son iguales hace treinta y seis años: / el mismo sol cansado de tanto caminar / por los cielos profundos y los mismos rebaños / de nubes sonrosadas viajando sobre el mar. / Hay tardes nebulosas
yo estoy enfermo de soledad
Yo estoy enfermo de soledad… / Amo las viejas calles torcidas, / esas callejas desconocidas / que llevan lejos de la ciudad. / Como en la calma hallo el placer, / en vez de necias voces profanas / amo el acen
¡oh patria tan pequeña, tendida sobre un istmo…
¡OhPatriatanpequeña,tendidasobreunIstmo / endondeesmásclaroelcieloymásbrillanteelsol, / Enmiresuenatodatumúsica,lomismo / queelmarenlapequeñaceldadelcaracol! / Revuelvolamiradayavecessientoespanto / cuandon