renée ferrer
abandono¿De qué remota lengua desasida / proviene este resabio de abandono? / En cavilosa soledad corono / una imagen de niña estremecida. / ¿De qué lejano olvido, que se anida / en las letales naves del encono, / de
aguaNubes, helechos rumorosos, piedras, / mi cuerpo anticipándose a los goces / en la colcha mullida de la hiedra; / la siesta me sazona con sus roces / y un tumulto de pájaros rehúye / el vasto territorio del
ahora me olvidasY ahora me olvidas. / Fui anónimo guijarro / tramontando tu arena / pétalo / que se fue desprendiendo de tu cerco / un canto sin acordes resonando / en sordas caracolas. / Sí / ahora me olvidas. / Pero cuando entre
andinismoLos labios suben; / laboriosos, escalan las uñas, / las rodillas / -andinistas de fuego-, / ávidos, se demoran en los pozos de sombra / que conceden la luz. / La exploración se adentra / entre el follaje hirsut
bajel del vientoLa complicidad de mi cama / se ha vuelto un campo ingrávido y lejano; / ya no tiene largueros ni pies ni cabecera. / Es una interminable llanura incandescente / donde mi ser se calma. / Desprendida del mund
brindisToma la copa de mi corazón / y bebe. / De su cuenco de sombra / paladea / las centellas airosas que me cruzan, / desde el rojo voltaje de sus nervios, / el sabor de mi centro. / Toma mi corazón, / y sorbe / su rese
cifraCómo el dolor me abre el deseo. / Tenderme a la vera de tu cuerpo / sospechando las ansias, / los temblores, / ornar con flores robadas / el puente de nuestro aliento / intercambiando besos, / trozos de tiempo.
condenaHúmeda y germinada en el deseo, / extraña ante un perfil que desconozco, / cierro puertas, / clausuro el país de la fiebre. / Las personas que amo me ven partir; / se quedan con mi cáscara baldía. / Soy un na
hacia el país de la alegríaSurca el itinerario de la espuma / mi terco corazón desbrujulado; / un esquivo temblor sus velas suma / al luminoso aroma congregado. / Mi acento entre que calla y que te nombra / va alertando al follaje so
insomnioDel vasto territorio del insomnio, / de su ilímite páramo de sombra, / traigo hilachas de ausencia entre los labios, / una huella que me hurta y que te nombra. / ¿Qué distancias de fiebre y desvarío / por l
itinerario del deseoAnoche tuve audiencia con mi cuerpo, / tu fantasma, mis señas personales: / indagué en el desánimo, en el cerco / de mis fiebres. Obsesos arenales / me circundan y crecen hacia adentro. / Me someten sus dun
la sillaCuando salí al jardín entré en un sueño; / imán sin voz, vacío luminoso; / desde tu cuerpo ausente y de mi gozo / la silla me habla cuanto más me empeño / en acallar tu imagen en mis ojos. / Me cercan sus e
marinaCaminar / por las arenas de tu pensamiento, / viajar de polizón en las bodegas de la espera, / y ceder / -a esa espera de ti, / de tu deseo sobreviviente de un cataclismo de espumas. / El horizonte se aposent
naufragioNo sé si es pesadilla o desvarío: / me naufraga tu imagen en los ojos. / En el oleaje frío, / mansamente, zozobran tus despojos, / y tu pupila esquiva / se pierde en mi pasión, a la deriva.
partidaVerte / lejano / para siempre, / para siempre en el suspiro de los pastos / que la brisa arrodilla. / Verte partir / por el zumbido del abejorro / ante un sol dilapidado, / tu sombra llena de luciérnagas / flotando
qué te sucedeQué te sucede corazón: / no te oigo / dar portazos contra sus mejillas; / qué te acontece, / en alcanfor parece / que conservas sanísimo el latido; / qué aséptica desazón saquea / tus cotos candadeados. / Por qué
requisitosMorder / la seda rosa de tu piel / hasta el carozo del deseo / y quedarme con el zumo / entre los labios. / En las llamaradas del leño / seguir / la biografía de un poema / la trémula complicidad / de los acordes. /
resurrecciónDejarlo todo sí / mientras bate el oleaje mi cintura. / Deshecha espuma / baba marrón / semen de los días / arrumbados como trastos de olvido / en un altillo viejo. / Albergue de enmascaradas tentaciones. / Dejar
saborSobre la lengua / la memoria salada de tus ojos / y los zumos del beso. / Sobre los pliegues de la lengua / el desolado gusto de la ausencia, / la candente sazón de nuestro aliento. / Sobre la penumbra de la
temblorTemblando quedó el labio / de roce imperceptible trastornado; / un sabor de tomillo le ha quedado / temblando en el aliento. / Temblando quedó el fuego contenido / por la intensa fragancia; / nada más que de
túTú / diminuto / desde tu estatura solar / peregrinas debajo de mi piel; / subes, desciendes / navegas por mis venas; / vas hundiendo tu huella / en un itinerario sin fronteras. / Te sientas en mis bosques pulmona