PAIS POEMA

Libros de renato leduc

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renato leduc

alusión a los cabellos castaños
Así como fui yo, así como eras tú, / en la penumbra inocua de nuestra juventud / así quisiera ser, / mas ya no puede ser. / Como ya no seremos como fuimos entonces, / cuando límpida el alma trasmutaba en pe
aquí se habla del tiempo perdido que como dice el dicho, los santos lloran
Sabia virtud de conocer el tiempo; / a tiempo amar y desatarse a tiempo; / como dice el refrán: dar tiempo al tiempo… / que de amor y dolor alivia el tiempo. / Aquel amor a quien amé a destiempo / martirizó
aquí se transcribe la copla que mis oídos oyeron
Acre sabor de las tardes / en que fuimos / bizarramente cobardes. / Primer amor… ¿la quisimos?… / Tiempo de ensueños opimos / y de alardes. / Tiempo de aplicar el llanto / como lubricante, así / como el aceite de
dedicatoria
Cada día más, del mundo exorbitado, / en solitario claustro pulo el verso / que he de ofrecerte. / Eludo la estridente paradoja / y la luz inhumana de los cohetes / -digo- tropos que pueden ofenderte. / Que t
égloga iv
Muchacha: Ya sonó el despertador. / Parece / que amanece. / Tu marido no tardará en llegar / y si me encuentra… / Ya -terrones de azúcar- las estrellas / disuélvense en la leche matinal; / ya renace la vida pue
el aula
El maestro de griego nos decía: Las palabras / macularon su antigua pureza. Las palabras / fueron antes más bellas… Las palabras… / Y la voz del maestro se quedaba prendida / de una tela de araña. / Y un mu
estrofas en torno de un amor menguante
Luna impoluta que miré de niño / rodar entre el verdor de la arboleda; / verso primero escrito sin aliño / amor primero del que nada queda. / Sueños de gloria y esperanza incierta, / viajes absurdos de la f
ineludible poema del adiós
Sólo un occiduo sol que disemina / en tintas jaldes la silueta tuya, / extraviada en los riesgos de una esquina, / sin quien a mi fervor la restituya. / Blanco pañuelo / que tremolaste con enhiesto brazo, / s
inútil divagación sobre el retorno
Más adoradas cuanto más nos hieren / van rodando las horas, / van rodando las horas porque quieren. / Yo vivo de lo poco que aún me queda de usted, / su perfume, su acento, / una lágrima suya que mitigó mi
la conversión
Pensamos que ya era tiempo de ser románticos, / y entonces / confeccionamos un paisaje ad-hoc, / saturado del más puro idealismo, / y barnizamos la luna / de melancólico color. / Adquirimos también / una patria
la esquina
Cuánto tiempo esperé contra la esquina / de mi perplejidad un grande amor; / cuánto tiempo esperé y cuando llegó / apenas pude caminar tras él. / La pantalla platónica -la esquina- / nos arroja la sombra to
los buzos diamantistas
I / Una nítida noche, en que la pedrería / sideral deslumbrada, / los buzos diamantistas, en santa cofradía, / descendimos al mar… / Puede ser -nos dijimos- puede ser / que la luz de Saturno, diluyéndose, for
moraleja de todo esto o séase la manera como, a juicio del autor, ha de estarse el hombre de buen vivir y savoir faire
Como el señor, / como el señor del Buen Despacho que era / un amigable y buen componedor / en los tumultos de la primavera. / Como el cine que afoca / a los novios penumbra placentera / mientras chicle permut
otra canción de otoño
Todos cantan a tiempo su canto postrimero. / Con la barba en la mano o de otro modo, / al llegar el invierno, / todos modulan su canción de otoño. / Cuando llora la carne, / cuando el aire es tan puro que n
romance del emigrante
Nublado sol de estas horas / en que no te puedo ver. / Sol azul como tus ojos, / el de ayer. / Postes… alambres… alambres / hasta el infinito y más. / Postes, alambres y pájaros / fatigados de volar. / Luz amaril