raúl zurita
a las inmaculadas llanuras (1)i. Dejemos pasar el infinito del Desierto de Atacama / ii. Dejemos pasar la esterilidad de estos desiertos / Para que desde las piernas abiertas de mi madre se / levante una Plegaria que se cruce con el
anteparaíso iii (fragmento)Allá va la que fue mi amor, qué más podría decirle / si ya ni mis gemidos conmueven / a la que ayer arrastraba su espalda por las piedras. / Pero hasta las cenizas recuerdan cuando no era / nadie y aún es
aún abandonados floreceríanAbandonados no verían las llanuras sino sólo un vocear recorriendo los / valles alucinante creciendo como si un chillido les partiera hecho añicos / sobre sus pastos / i. Porque un crío era Chile chilla
canto a su amor desaparecidoAhora Zurita —me largó—ya que de puro verso y desgarro te pudiste / entrar aquí, en nuestras pesadillas; ¿tú puedes decirme dónde está mi / hijo? / —A la Paisa / —A las Madres de la Plaza de Mayo / —A la Ag
como pastizales malditosDe duelo los pastos de Chile / Tu madre nunca se perdonaría / por esos pastizales malditos / De duelo hasta el viento crepitaba sobre los quemados pastos de estas / llanuras desplegadas fantasmales secánd
diálogo de chileVerás un mar de piedras / Verás margaritas en el mar / Verás un Dios de hambre / Verás el hambre / Verás figuras como flores / Verás un desierto / Verás el mar en el desierto / Verás tu odio / Verás un país de se
el ascenso del pacíficoSe encumbró entonces el océano / y nuestras pupilas miraban el portento / sin todavía creerlo / Escuchamos de nuevo las rompientes, las / infinidades de islas / subiendo igual que estrellas sobre el cielo / A
el desierto de atacama (iii)i. Los desiertos de atacama son azules / ii. Los desiertos de atacama no son azules ya ya dime / lo que quieras / iii. Los desiertos de atacama no son azules porque por / allá no voló el espíritu de J.Cri
el primer canto de los ríosAy ése es el amor que hemos llorado tanto … se / largan los ríos que se aman … partiendo / Cauce abajo … arrojándose sobre las praderas / que lloraban mirándose … Nosotros somos las / montañas que lloraro
el verdor de la madrugadaIrredentos Chile entero lloraba los amarillos pastos que se iban perdien- / do en plena noche sin luz con todas estas llanuras clamando los nuevos / pastos de la madrugada / i. Y qué si redimidos nosotr
guárdame en tiAmor mío: guárdame entonces en ti / en los torrentes más secretos / que tus ríos levantan / y cuando ya de nosotros / sólo que de algo como una orilla / tenme también en ti / guárdame en ti como la interrogac
inscripción 178Te hablan ahora las rompientes de tu vida / Te cuentan de las falsas Itacas, / del naufragio en costas remotas / de tu cansancio doblándote hacia las olas / Te dicen que más allá está el final / de la tierr
las playas de chile (i)No eran esos los chilenos destinos que / lloraron alejándose toda la playa se / iba haciendo una pura llaga en sus ojos / No eran esas playas que encontraron sino más bien el clarear del ciclo / frente a
los nuevos pueblosY era tu cara el borde de estos cielos, / el manto mío de las estrellas. / Al mirar hacia arriba no vi nada / sino tu permanencia, las pinturas / de tu rostro, la deriva de tus antepasados / inundando las a
zuritaComo en un sueño, cuando todo estaba perdido / Zurita me dijo que iba a amainar / porque en lo más profundo de la noche / había visto una estrella. Entonces / acurrucado contra el fondo de tablas del bote