País Poema
Autores
ramón lópez velarde
a doña inés de ulloa
a fuerza de quererte…
a la cálida vida que transcurre canora…
a la gracia primitiva de las aldeanas
a la patrona de mi pueblo
a la traición de una hermosa
a las provincianas mártires
a las vírgenes
a mi padre
a mi paso y al azar te desprendiste…
a mi prima águeda
a sara
a un imposible
a una pálida
aguafuerte
al decir que las penas son fugaces…
al volver
alejandrinos eclesiásticos
alma en pena
amada, es primavera….
amanece: se iluminan…
ánima adoratriz
anna pavlowa
antes de echar el ancla en el tesoro…
boca flexible, ávida
canonización
color de cuento
como en la salve
como las esferas
con planta imponderable…
coses en dulce paz, y son divinos…
cuando contigo estoy, dueña del alma
cuando me sobrevenga…
cuaresmal
dama de las eternas palideces…
de tu magnífico traje…
dejad que la alabe
del pueblo natal
del seminario
despilfarras el tiempo
día 13
día trece
disco de newton
domingos de provincia
doy a los cuatro vientos los loores…
el adiós
el ancla
el campanero
el candil
el mendigo (soy el mendigo cósmico y mi inopia es la suma)
el minuto cobarde
el perro de san roque
el piano de genoveva
el retorno maléfico
el son del corazón
el suelo nativo
el sueño de la inocencia
el sueño de los guantes negros
el viejo pozo
ella
elogio a fuensanta
en el piélago veleidoso
en el reinado de la primavera
en estos hiperbólicos minutos…
en la amplitud benigna del contorno…
en la cúspide radiante…
en la plaza de armas
en la quieta impostura virginal de la noche…
en las tinieblas húmedas
en los claros domingos de mi pueblo es costumbre…
en los prados de tu huerto…
en mi pecho feliz
en tu casa desierta
en un jardín
éramos aturdidos mozalbetes…
esta manera de esparcir su aroma…
esta novia del alma con quien soñé en un día…
estos, amada, son sitios vulgares…
eucarística
fábula dística
flor temprana
fragmento
fuensanta, dulce amiga…
fuensanta: las finezas del amado…
fuérame dado remontar el río…
gavota
hambre y sed padezco: siempre me he negado…
he de encomiar en verso sincerista…
hermana, hazme llorar
himeneo
hormigas
hoy como nunca
hoy como nunca, me enamoras y me entristeces
hoy que la indiferencia del siglo me desola…
huérfano quedará mi corazón…
humildemente
idolatría
ingenuas provincianas: cuando mi vida se halle…
introito
jerezanas
jerezanas, paisanas…
la ascensión y la asunción
la bizarra capital de mi estado
la canción del hastío
la doncella verde
la estrofa que danza
la lágrima
la mancha de púrpura
la niña del retrato
la saltapared
la suave patria
la tejedora
la tónica tibieza
la última odalisca
las desterradas
los circos trashumantes…
me despierta una alondra
me estás vedada tú
mejor será no regresar al pueblo…
memorias del circo
mi corazón amerita
mi corazón leal, se amerita en la sombra…
mi corazón retrógrado…
mi madrina invitaba a mi prima águeda…
mi prima águeda
mi villa
mientras muere la tarde
muerta
mujer que recogiste los primeros…
no me condenes
no merecías las loas vulgares…
noches de hotel
nuestras vidas son péndulos
nunca, señor, pensé que el verso mío…
ofrenda romántica
para el zenzontle impávido
para tus dedos ágiles y finos
para tus pies
pobrecilla sonámbula
poema de vejez y de amor
por este sobrio estilo
primer amor, tú vences la distancia…
promesa
pureza
que sea para bien
resígnanse los novios…
rosa mística
rumbo al olvido
se deshojaban las rosas
se distraen las penas en los cuartos de hoteles…
ser una casta pequeñez
si soltera agonizas
si vieras, amiga…
sonámbula y picante…
suiza
sus ventanas
sus ventanas floridas…
te honro en el espanto
tema ii
tenías un rebozo de seda
tenías un rebozo en que lo blanco…
tierra mojada
todo
transmútase mi alma
treinta y tres
tú no eres en mi huerto la pagana…
tu palabra más fútil
tú que prendiste ayer los aurorales…
tu voz profética
tus dientes
tus hombros son como un ara
tus otoños me arrullan
tus ventanas
tus ventanas, con pájaros y flores…
un lacónico grito
una música íntima no cesa…
una viajera
vacaciones
viaje al terruño
y pensar que pudimos
ya brotas de la escena cual guarismo…
ya la provincia toda…
ya no puedo dudar… diste muerte a mi cándida…
yo tuve, en tierra adentro, una novia muy pobre…
¡ay de dios, que tu palabra!…
¡bien hayas oh lejano!…
¡oh vírgenes rebeldes y sumisas!…
¿dónde estará la niña?…
¿imaginas acaso la amargura?…
¿qué elocuencia, desvalida?…
¿qué será lo que espero?