rafael morales
a un esqueleto de muchachaHomenaje a Lope de Vega / En esta frente, Dios, en esta frente / hubo un clamor de sangre rumorosa, / y aquí, en esta oquedad, se abrió la rosa / de una fugaz mejil
a unos labios sin amor¿Para qué tanto fuego y tanta loca / plenitud de color y lozanía, / si tan sólo tenéis por compañía / la soledad de vuestra misma boca? / Buscasteis el amor y se hi
apasionada esperanzaPara ti tuve sueños. Yo quería / darlos forma, color, límite exacto, / realidad absoluta, línea, tacto, / felicidad para entregarte un día. / Puse toda mi fe, la vi
ausenciaEstoy solo en el campo. El mundo está vacío / sin ti. Yo palpo, triste, la soledad del cielo…, / dejo mi alma lenta que se la lleve el río, / que un pájaro se lle
besoMi sangre se me puebla de un ardor inefable / y en las manos me laten incomprensibles pájaros, / altas nubes oscuras, atormentados mares, / cuando acerco a tus si
cántico doloroso al cubo de la basuraTu curva humilde, forma silenciosa, / le pone un triste anillo a la basura. / En ti se hizo redonda la ternura, / se hizo redonda, suave y dolorosa. / Cada cosa que
deseoEres como la luz, muchacha mía, / dulcemente templada y transparente; / caricia toda tú, la piel te siente / con plenitud frutal de mediodía. / Eres la gloria tú qu
dolor del hombreLa tristeza es arena de desierto, / sombra de soledad, sombra del aire, / larga ausencia de Dios que nos circula / por el llanto olvidado de la sangre. / Todo está
el toroEs la noble cabeza negra pena, / que en dos furias se encuentra rematada, / donde suena un rumor de sangre airada / y hay un oscuro llanto que no suena. / En su pie
en una tarde de desengaño y penaSoledad, soledad late en mis venas. / Hay un cielo vacío, indiferente, / y es una ausencia et río y sus arenas / que dora el sol lejano del poniente. / Todo está so
gato negro de las deliciasEs hermoso este gato de color de paraguas / mojado por la lluvia. / Miro su desamparo en medio de la calle, / miro su islita negra de terror y de asombro. / Podría
jardínLa tarde gris es un ensueño… Apenas / si se nota la brisa, si se siente / que llueve delicada, suavemente / sobre rosas, claveles y azucenas. / Qué tranquilo el ram
la agonía del toroUna mano de niebla temerosa / llega a tu corazón doliente y fría, / y aprieta lentamente, como haría / el aire más sereno con la rosa. / Su dulce sombra, mansa y si
las amantes viejas¡Ay, carne de destierro, ayer amante, / reseca carne vieja y apagada, / recuerdo ya del tiempo caminante, / desierto de ilusión, rama tronchada, / flor de la ausenc
los no amadosQué soledad del cuerpo; qué soledad del alma; / qué vacío en los ojos; qué vacío en la sangre. / Nadie escucha su pena ni su cálido aliento, / rosa ardiente en el
mirad los locos, altos como ramasMirad los locos, altos como ramas, / llenos de inmensidad y poderío; / mirad los altos cual soberbias llamas, / amenazando al cielo con su brío. / Como harapos ardi
ocasoYo estaba junto a ti. Calladamente / se abrasaba el paisaje en el ocaso / y era de fuego el corazón del mundo / sobre el silencio cálido del campo. / Un no sé qué s
ocaso en el parqueLa tarde iba cayendo. Lentamente, / como se alacia un fruto de dorada / piel sensitiva, silenciosa y pura / la luz palidecía y se mustiaba. / Con tímida ternura se
pasiónTras el engaño de la capa suave, / un encendido toro va burlado / y siente con furor que el trapo alado / se le escapa ligero como un ave. / A sí va mi pasión tras
poema del cuerpo amanteSe ha inundado mi cuerpo de un anhelo constante, / ríos de espesa sombra circulan por mis sienes, / un galopar me lleva, me arrastra no sé a dónde. / Mi carne se
presencia de la esposaQuizá tan suave como mano, acaso / como temblor de rama sensitiva, / como estela de un ala fugitiva / o tenue luz rosada del ocaso, / llega hasta mí, perdida entre
soneto para mi última chaquetaEsta tibia chaqueta rumorosa / que mi cuerpo recoge entre su lana, / se quedará colgada una mañana, / se quedará vacía y silenciosa. / Su delicada tela perezosa / cob
toro de amor y ausenciaTu ausencia está en mi sangre y en mi vida, / hecha forma de toro enamorado, / que embiste por mis huesos desbordado, / buscando por mi pecho la salida. / Y este to
toros en la nocheCuajado de tristeza y de agonía, / el encinar rotundo y soñoliento / hunde su soledad en este viento / amargo de la verde serranía. / Y la noche de hierro, sorda y