rafael guillén
alicatado para una tarde de veranoPara traspasar las hojas, / la luz se pone de lado. / Se despereza el aroma / y hay un sopor que, despacio, / deshilachan las zumbonas / avispas del emparrado. / La paz del jardín se esparce / por el brillo del
anclado en mi tristeza de profetaAnclado en mi tristeza de profeta / sé cuánto ha de valer lo que hoy recibo; / cuánto valdrá después esto que vivo / sujeto a este después que me sujeta. / Mi plenitud en ti quedó incompleta / y espera un n
canto a la esposa iiComo un ángel en traje de faena / descompones la casa amanecida. / Las camas y las mesas se abandonan / sin recato, las faldas levantadas. / ¡Sacude viejos pasos de la alfombra, / que tu amor no es posible
cristal romanoSi este ungüentario de cristal romano / que veinte siglos irisaron, donde / la transparencia envejecida apenas / deja ya ver el soplo que le diera / forma de lágrima y que aún se esconde / en su interi
cristales empañadosSe fue, no tan despacio que no hubiera / un desajuste tenue en la calima / del asfalto, y su falda / parecía más triste en el andar y hubo / como una duda, o tal vez no, y la acera / se fue estrechando al a
de nuevo te esperé en el desconsueloDe nuevo te esperé en el desconsuelo / de la esquina. Por el bullicio oscuro / iban, venían rojos autobuses, / acharolados taxis que, ocupados, / se detenían un segundo antes / del desencanto. La farola dab
donde sonó una risa, en el recintoDonde sonó una risa, en el recinto / del aire, en los pasillos transparentes / del aire donde, un día / sonó una risa azul, tal vez dorada, / queda por siempre un hueco, un lienzo triste, / un muro acribill
el miedo, no. tal vez, alta calinaEl miedo, no. Tal vez, alta calina, / la posibilidad del miedo, el muro / que puede derrumbarse, porque es cierto / que detrás está el mar. / El miedo, no. El miedo tiene rostro, / es exterior, concreto, / co
ella vendrá, saladamente húmedaElla vendrá, saladamente húmeda, / tenuemente velada / por el polvo de agua que liberan / las olas al romper. / Uno por uno, intento / ir forzando los límites. Y espero. / No sé que espero, ni por qué. Es un
escultorEn mis manos tu barro, te moldeo / con ternura. Mi soplo y mi caricia / dieron ser a la curva que te inicia. / Si carne te pensé, viento te veo. / Vaciada ya tu forma, me recreo, / te atesoro. No culpes mi
gesto finalUn hombre está tumbado bajo el cielo. / Se le ha apagado el tacto. Las hormigas / pueden subir el trigo por su cuello. / Esto es lo más terrible de los muertos: / que la vida los cubre y los absorbe. / Porq
la espera y la esperanzaNo es la esperanza, no. Sólo es la espera / lo que fijo me tiene a tu querencia. / tu palpable regreso a mí, evidencia / una ignorada ansia pasajera. / Si mucho es esperarte, aún más fuera / esperanzarte. C
lindo con tu silencio, en la hora fríaLindo con tu silencio, en la hora fría / en que todo está dicho. Palpo ciego / tu encontrado silencio. Parto y llego / de silencio a silencio, día a día. / Cierto estoy de que cierto no podría / entrar en t
miedo un instanteTengo miedo de ti, o de mí. Cabalgo, / cabalgas tú mi piel por los umbrales / sombríos del amor. Y nunca sales / a mi luz, a tu luz. Y nunca salgo. / Tengo un algo de ti. Tienes un algo / de mí por tus dist
poema del noMe decías que no. Por tu mirada / pasaban barcos lentamente. Había / gaviotas en tus ojos, en tus blandos, / oscuros ojos grandes, / donde iba cayendo la amargura / como un anochecer de altas sirenas / en los
poema para la voz de marilyn monroeTu voz. / Sólo tu tibia y sinuosa voz de leche. / Sólo un aliento gutural, silbante, / modulado entre carne, tiernamente / modulado entre almohadas / de incontenible pasmo, bordeando / las simas del gemido, / d
pronuncio amorVengo de no saber de dónde vengo / para decir amor, sencillamente. / Para pensar amor, sobre la frente / sostengo qué sé yo lo que sostengo. / Para no detener lo que detengo / siembro en surcos y versos mi
recachaAquí estaba, sentada / en la recacha, así de así, encogida, / acurrucada al sol / la abuela. / Esto era amor. Aquello. / Un tiempo / de negro y de ¡Señor, lo que se inventa! / ponía en derredor de su pequeño / mo
ser un instanteLa certidumbre llega como un deslumbramiento. / Se existe por instantes de luz. O de tiniebla. / Lo demás son las horas, los telones de fondo, / el gris para el contraste. Lo demás es la nada. / Es un mom
signos en el polvoComo el dedo que pasa / sobre la superficie polvorienta / del mueble abandonado y deja un surco / brillante que acentúa la tristeza / de lo que ya está al margen de la vida, / de lo que sigue vivo y ya no p
tengo marcado un nombreTengo marcado un nombre / no sé por quién, ni donde. Tengo un número / como deben tenerlo las plantas y los pájaros. / Me llaman y respondo. / Me vuelven a llamar desde una cima, / debajo de una roca, en un
un día, con el alba, volvía solitarioUn día, con el alba, volvía solitario / de mis cosas de hombre. Pudo ser hace tiempo. / La claridad nacía del fondo de las calles / como la pena nace del fondo de una copa. / Siempre se vuelve solo. No sé