rafael espejo
aire viciadoCuando nos falta fe para cremar la tarde / sostengo con el índice la llama de una vela; / y a esa luz palpitamos / de sombra en la pared, / pero no nos abriga. / Como
amour fouApaguemos la vela y en silencio / hagamos el amor palpando sombras. / Que crujan de placer nuestros desnudos. / Que las ondas de aliento entrecortado / te rosen el
autorretratoAl final de estos brazos unas manos / para tocar por gusto / o acercarle sustento / a la boca que pía. / Igualmente dos piernas acopladas / al tronco: lo pasean / con s
buenos días, nocheDe buen amar se vuelve / magullado y hambriento, / con sabor en la lengua a carne cruda. / El suelo se amortigua, / los caminos convergen, silba el aire. / Agradecido
de amigaQuien esconde un amor, / quien va celosamente almacenando / entre algodones la semilla nueva, / se desvela hacia adentro, / se desvela / como brilla la luna al mediod
de noche, los domingosDe noche, los domingos son más tristes. / Ayuda la impresión bobalicona / de la distante luna, cuyo velo de flema / irreal se contagia: / las familias se arropan a
el besoUn dedo masculino y corazón / surca las languideces de esos labios / débilmente entreabiertos. / Se siente un leve soplo. / Tras los ojos cerrados / cada cual imagina
el milagroSi me pide Panchita / que desintegre el agua para demostrarle / separaría hidrógeno de oxígeno / con unas pinzas. / No en realidad, pero quizás lo hiciese. / Que me l
la ruedaMientras duermo algún sueño / en la sabana / una presa sucumbe a su depredador. / Aquí es noche. Allí día. / Se despereza el mar a cada ola, / las dunas del desierto
madrigueraDesde las mantas, / como el vaho de un horno, / sube su aliento rancio en la mañana: / huele a barro / el regusto lechoso y fermentado / de su sueño en la boca. / Con h
no me lo expliquesCuando unas aguas se diluyen / en más agua / crece el anonimato del mundo. / También a las hormigas, / mientras portan el grano y lo almacenan, / las atrae esa muda v
nocturnoLa oscuridad del cielo adquiere perspectiva / por los astros que brillan entre nubes dispersas, / y es bello contemplarlo, y peligroso; / el crepitar de leña que
nos han dejado solosA la orilla del mar, / donde el aire se densa porque viene / rumiando idiomas. / Tiembla el cielo en las aguas, / la tarde mece así sus intuiciones. / Y si me abrazas
nunca del todoSaber menos aún, / desabrazarle al yo sus anillos de árbol, / confundir mis ideas con luciérnagas / intrascendentes. / Tenerme cada vez, nunca del todo, / como si fue
principio y fin de la siestaSaciados el estómago y el sexo, / ¿qué queda? / Mullo el vientre calmado de mi amiga, / que entrecierra los ojos / y apenas corresponde: / un roce, como ondas / erizand
regresiónTú quédate, no impidas / esta mano templada. / Muéstrate verdadera y dime, suave, / la lentitud del mundo si vives en la ausencia: / que un tiempo nos buscamos torp
silbaUnas hojas / -mustias, ocres- / fingen ser mariposas / mecidas por un viento / hueco: / vibran, / revolotean. / Me lleva esa deriva, / la frágil suspensión pero serena, / su