PAIS POEMA

Libros de rafael alberti

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rafael alberti

a federico garcía lorca
Sal tú, bebiendo campos y ciudades, / en largo ciervo de agua convertido, / hacia el mar de las albas claridades, / del martín-pescador mecido nido; / que yo saldré a esperarte, amortecido, / hecho junco, a
a galopar
Las tierras, las tierras, las tierras de España, / las grandes, las solas, desiertas llanuras. / Galopa, caballo cuatralbo, / jinete del pueblo, / al sol y a la luna. / ¡A galopar, / a galopar, / hasta enterrar
a la línea
A ti, contorno de la gracia humana, / recta, curva, bailable geometría, / delirante en la luz, caligrafía / que diluye la niebla más liviana. / A ti, sumisa cuanto más tirana / misteriosa de flor y astronom
a luis cernuda
Si el aire se dijera un día: / –Estoy cansado, / rendido de mi nombre… Ya no quiero / ni mi inicial para firmar el bucle / del clavel, el rizado de la rosa, / el pliegecillo fino del arroyo, / el gracioso vol
a miss x
¡Ah, Miss X, Miss X: 20 años! / Blusas en las ventanas, / los peluqueros / lloran sin tu melena / –fuego rubio cortado–. / ¡Ah, Miss X, Miss X sin sombrero, / alba sin colorete, / sola, / tan libre, / tú, / en el vie
a niebla, mi perro
«Niebla», tú no comprendes: lo cantan tus orejas, / el tabaco inocente, tonto, de tu mirada, / los largos resplandores que por el monte dejas, / al saltar, rayo tierno de brizna despeinada. / Mira esos pe
a rosa de alberti
Rosa de Alberti allá en el rodapié / del mirador del cielo se entreabría, / pulsadora del aire y prima mía, / al cuello un lazo blanco de moaré. / El barandal del arpa, desde el pie / hasta el bucle en la n
a veces altair gime largo, tendida
A veces Altair gime largo, tendida, / hincada por el viento oscuro que la envuelve, / agitada en su sima / dulce de espumas lentas que la llevan / casi a morir sin voz, para salirse / otra vez de su hondo / m
alguien
Alguien barre / y canta / y barre / (zuecos en la madrugada). / Alguien / dispara las puertas. / ¡Qué miedo, / madre! / (¡Ay, los que en andas del viento, / en un velero a estas horas / vayan arando los mares!) / Algui
amaranta
Rubios, pulidos senos de Amaranta, / por una lengua de lebrel limados. / Pórticos de limones, desviados / por el canal que asciende a tu garganta. / Rojo, un puente de rizos se adelanta / e incendia tus mar
anémona encantada
Anémona encantada / enamorada. / Orquídea despeinada / enamorada. / Flor abierta o cerrada / enamorada. / No me las enseñes más, / que me matarás.
ángel de las bodegas
Fue cuando la flor del vino se moría en penumbra / y dijeron que el mar la salvaría del sueño. / Aquel día bajé a tientas a tu alma encalada y húmeda, / y comprobé que un alma oculta frío y escaleras / y
ángel de luz, ardiendo…
Ángel de luz, ardiendo, / ¡oh, ven!, y con tu espada / incendia los abismos donde yace / mi subterráneo ángel de las nieblas. / ¡Oh espadazo en las sombras! / Chispas múltiples, / clavándose en mi cuerpo, / en
asombro de la estrella ante el destello
Asombro de la estrella ante el destello / de su cardada lumbre en alborozo. / Sueña el melocotón en que su bozo / Al aire pueda amanecer cabello. / Atónito el limón y agriado el cuello, / Sufre en la greña
atentado
Robada por un pez de acero y lona, / tú, sin malló, dormida, / diste con una estrella que, escondida, / rondaba a Barcelona. / ¡Susto en la luz! Teléfonos fundidos. / A los timbres, disparos. / El giratorio i
balada del que nunca fue a granada
Qué lejos por mares, campos y montañas / ya otros soles miran mi cabeza cana. / Nunca vi Granada. / Mi cabeza cana, los años perdidos, / quiero hallar los viejos, borrados caminos. / Nunca fui a Granada. / Da
branquias quisiera tener
Branquias quisiera tener, / porque me quiero casar. / Mi novia vive en el mar / y nunca la puedo ver. / Madruguera, plantadora, / allá en los valles salinos.!Novia mía, labradora / de los huertos submarinos!!
campo de batalla
Nace en las ingles un calor callado, / como un rumor de espuma silencioso. / Su dura mimbre el tulipán precioso / dobla sin agua, vivo y agotado. / Crece en la sangre un desasosegado, / urgente pensamiento
canción 8
Hoy las nubes me trajeron, / volando, el mapa de España. / ¡Qué pequeño sobre el río, / y qué grande sobre el pasto / la sombra que proyectaba! / Se le llenó de caballos / la sombra que proyectaba. / Yo, a caba
canción a altaír
Cuando abre sus piernas Altair / en la mitad del cielo, / fulge en su centro la más bella noche / concentrada de estrellas / que palpitan lloviéndose en mis labios, / mientras aquí en la tierra, / una lejana,
canción de amor
Amor, deja que me vaya, / déjame morir, amor. / Tú eres el mar y la playa. / Amor. / Amor, déjame la vida, / no dejes que muera, amor. / Tú eres mi luz escondida. / Amor. / Amor, déjame quererte. / Abre las fuentes
canto, río, con tus aguas
Canto, río, con tus aguas: / De piedra, los que no lloran. / De piedra, los que no lloran. / De piedra, los que no lloran. / Yo nunca seré de piedra. / Lloraré cuando haga falta. / Lloraré cuando haga falta. /
castigos
Es cuando golfos y bahías de sangre, / coagulados de astros difuntos y vengativos, / inundan los sueños. / Cuando golfos y bahías de sangre / atropellan la navegación de los lechos / y a la diestra del mund
con él
Zarparé, al alba, del Puerto, / hacia Palos de Moguer, / sobre una barca sin remos. / De noche, solo, ¡a la mar! / y con el viento y contigo! / Con tu barba negra tú, / yo barbilampiño.
corrida de toros
De sombra, sol y muerte, volandera / grana zumbando, el ruedo gira herido / por un clarín de sangre azul torera. / Abanicos de aplausos, en bandadas, / descienden, giradores, del tendido, / la ronda a coron
cuba dentro de un piano
Cuando mi madre llevaba un sorbete de fresa por sombrero / y el humo de los barcos aun era humo de habanero. / Mulata vuelta bajera. / Cádiz se adormecía entre fandangos y habaneras / y un lorito al piano
cúbreme, amor, el cielo de la boca
Cúbreme, amor, el cielo de la boca / con esa arrebatada espuma extrema, / que es jazmín del que sabe y del que quema, / brotado en punta de coral de roca. / Alóquemelo, amor, su sal, aloca / Tu lancinante a
desahucio
Ángeles malos o buenos, / que no sé, / te arrojaron en mi alma. / Sola, / sin muebles y sin alcobas, / deshabitada. / De rondón, el viento hiere / las paredes, / las más finas, vítreas láminas. / Humedad. Cadenas.
diálogo entre venus y príapo
Príapo: / …Despierta, sí, cerrada / caverna de coral. Voy por tus breñas, / cabeceante, ciego, perseguido. / Ábrete a mi llamada, / al mismo sueño que en tu gruta sueñas. / Tus rojas furias sueltas me han mor
el aburrimiento
(poema escénico) / Me aburro. / Me aburro. / Me aburro. / ¡Cómo en Roma me aburro! / Más que nunca me aburro. / Estoy muy aburrido. / ¡Qué aburrido estoy! / Quiero decir de todas las maneras / lo aburrido que estoy
el alba denominadora
A embestidas suaves y rosas, la madrugada te iba poniendo nombres: / Sueño equivocado, Ángel sin salida, Mentira de lluvia en bosque. / Al lindero de mi alma, que recuerda los ríos, / indecisa, dudó, in
el ángel ángel
Y el mar fue y le dio un nombre / y un apellido el viento / y las nubes un cuerpo / y un alma el fuego. / La tierra, nada. / Ese reino movible, / colgado de las águilas, / no la conoce. / Nunca escribió su sombra
el ángel avaro
Gentes de las esquinas / de pueblos y naciones que no están en el mapa / comentaban. / ??Ese hombre está muerto / y no lo sabe. / Quiere asaltar la banca, / robar nubes, estrellas, cometas de oro, / comprar lo
el ángel bueno
Un año, ya dormido, / alguien que no esperaba / se paró en mi ventana. / ¡Levántate! Y mis ojos / vieron plumas y espadas. / Atrás montes y mares, / nubes, picos y alas, / los ocasos, las albas. / ‹¡Mírala
el ángel bueno 2
Dentro del pecho se abren / corredores anchos, largos, / que sorben todas las mares. / Vidrieras, / que alumbran todas las calles. / Miradores, / que acercan todas las torres. / Ciudades deshabitadas / se pueblan
el ángel bueno 3
Vino el que yo quería / el que yo llamaba. / No aquel que barre cielos sin defensas. / luceros sin cabañas, / lunas sin patria, / nieves. / Nieves de esas caídas de una mano, / un nombre, / un sueño, / una frente. /
el ángel ceniciento
Precipitadas las luces / por los derrumbos del cielo, / en la barca de las nieblas / bajaste tú, Ceniciento. / Para romper cadenas / y enfrentar a la tierra contra el viento. / Iracundo, ciego. / Para romper ca
el ángel de arena
Seriamente, en tus ojos era la mar dos niños que me espiaban, / temerosos de lazos y palabras duras. / Dos niños de la noche, terribles, expulsados del cielo, / cuya infancia era un robo de barcos y un
el ángel de los números
Vírgenes con escuadras / y compases, velando / las celestes pizarras. / Y el ángel de los números, / pensativo, volando, / del 1 al 2, del 2 / al 3, del 3 al 4. / Tizas frías y esponjas / rayaban y borraban / la lu
el ángel del carbón
Feo, de hollín y fango. / ¡No verte! / Antes, de nieve, áureo, / en trineo por mi alma. / Cuajados pinos. Pendientes. / Y ahora por las cocheras, / de carbón, sucio. / ¡Te lleven! / Por los desvanes de los sueños
el ángel del misterio
Un sueño sin faroles y una humedad de olvidos, / pisados por un nombre y una sombra. / No sé si por un nombre o muchos nombres, / si por una sombra o muchas sombras. / Reveládmelo. / Sé que habitan los pozo
el ángel desconocido
¡Nostalgia de los arcángeles! / Yo era… / Miradme. / Vestido como en el mundo, / ya no se me ven las alas. / Nadie sabe como fui. / No me conocen. / Por las calles, ¿quién se acuerda? / Zapatos son mis sandalias.
el ángel falso
Para que yo anduviera entre los nudos de las raíces / y las viviendas óseas de los gusanos. / Para que yo escuchara los crujidos descompuestos del mundo / y mordiera la luz petrificada de los astros, / al
el ángel superviviente
Acordáos. / La nieve traía gotas de lacre, de plomo derretido / y disimulos de niña que ha dado muerte a un cisne. / Una mano enguantada, la dispersión de la luz y el lento asesinato. / La derrota del cie
el ángel tonto
Ese ángel, / ése que niega el limbo de su fotografía / y hace pájaro muerto / su mano. / Ese ángel que terne que le pidan las alas, / que le besen el pico, / seriamente, / sin contrato. / Si es del cielo y tan to
el bosco
El diablo hocicudo, / ojipelambrudo, / cornicapricudo, / pernicolimbrudo / y rabudo, / zorrea, / pajarea, / mosquicojonea, / humea, / ventea, / peditrompetea / por un embudo. / Amar y danzar, / beber y saltar, / cantar y reí
el cuerpo deshabitado
Yo te arrojé de mi cuerpo, / yo, con un carbón ardiendo. / -Vete. / Madrugada. / La luz, muerta en las esquinas / y en las casas. / Los hombres y las mujeres / ya no estaban. / -Vete. / Quedó mi cuerpo vacío, / negro
el farolero y su novia
?Bien puedes amarme aquí, / que la luna yo encendí, / tú, por ti, sí, tú, por ti. / ?Sí, por mí. / ?Bien puedes besarme aquí, / faro, farol farolera, / la más álgida que vi. / ?Bueno, sí. / ?Bien puedes matarme a
el mar. la mar.
El mar. La mar. / El mar. ¡Solo la mar! / ¿Por qué me trajiste, padre, / a la ciudad? / ¿Por qué me desenterraste / del mar? / En sueños, la marejada / me tira del corazón. / Se lo quisiera llevar. / Padre, ¿por qu
el niño de la palma
¡Qué revuelo! / ¡Aire, que al toro torillo / le pica el pájaro pillo / que no pone el pie en el suelo! / ¡Qué revuelo! / Ángeles con cascabeles / arman la marimorena, / plumas nevando en la arena / rubí de los re
el tonto de rafael
(Autorretrato burlesco) / Por las calles, ¿quién aquél? / ¡El tonto de Rafael! / Tonto llovido del cielo, / del limbo, sin un ochavo. / Mal pollito colipavo, / sin plumas, digo, sin pelo. / ¡Pío-pic!, pica, y a
elegía del niño marinero
Marinerito delgado, / Luis Gonzaga de la mar, / ¡qué fresco era tu pescado, / acabado de pescar! / Te fuiste, marinerito, / en una noche lunada, / ¡tan alegre, tan bonito, / cantando, a la mar salada! / ¡Qué humi
en el día de su muerte a mano armada
Decidme de una vez si no fue alegre todo aquello / 5 x 5 entonces no eran todavía 25 / ni el alba había pensado en la negra existencia de los malos cuchillos. / Yo te juro a la luna no ser cocinero, / tú
galope
Las tierras, las tierras, las tierras de España, / las grandes, las solas, desiertas llanuras. / Galopa, caballo cuatralbo, / jinete del pueblo, / al sol y a la luna. / ¡A galopar, / a galopar, / hasta enterrar
gatos, gatos y gatos
Gatos, gatos y más gatos / me cercaron la alcoba en que dormía. / Pero gato que entraba no salía, / muerto en las trampas de mis diez zapatos. / Cometí al fin tantos asesinatos, / que en toda Roma ningún ga
guerra a la guerra por la guerra. vente
Guerra a la guerra por la guerra. Vente. / Vuelve la espalda. El mar. Abre la boca. / Contra una mina una sirena choca / Y un arcángel se hunde, indiferente. / Tiempo de fuego. Adiós. Urgentemente. / Cierra
háblame del mar marinero
Dicen que hay toros azules / en la primavera del mar. / El sol es el caporal / y las mantillas las nubes, / que las mueve el temporal. / Dicen que hay toros azules / en la primavera del mar. / Háblame del mar,
hace falta estar ciego
Hace falta estar ciego, / tener como metidas en los ojos raspaduras de vidrio, / cal viva, / arena hirviendo, / para no ver la luz que salta en nuestros actos, / que ilumina por dentro nuestra lengua, / nuest
hay peces que se bañan en la arena…
…Hay peces que se bañan en la arena / y ciclistas que corren por las olas. / Yo pienso en mí. Colegio sobre el mar. / Infancia ya en balandro o bicicleta. / Globo libre, el primer balón flotaba / sobre el g
huele a sangre mezclada con espliego
Huele a sangre mezclada con espliego, / Venida entre un olor de resplandores. / A sangre huelen las quemadas flores / Y a súbito ciprés de sangre el fuego. / Del aire baja un repentino riego / De astro y sa
invitación al aire
Te invito, sombra, al aire. / Sombra de veinte siglos, / a la verdad del aire, / del aire, aire, aire. / Sombra que nunca sales / de tu cueva, y al mundo / no devolviste el silbo / que al nacer te dio el aire, /
la maldecida
No quiero, no, que te rías, / ni que te pintes de azul los ojos, / ni que te empolves de arroz la cara, / ni que te pongas la blusa verde, / ni que te pongas la falda grana. / Que quiero verte muy seria, / qu
la niña que se va al mar
¡Qué blanca lleva la falda / la niña que se va al mar! / ¡Ay niña, no te la manche / la tinta del calamar! / ¡Qué blancas tus manos, niña, / que te vas sin suspirar! / ¡Ay niña, no te las manche / la tinta del
la niña rosa, sentada
La niña rosa, sentada. / Sobre su falda, / como una flor, / abierto, un atlas. / ¡Cómo la miraba yo / viajar, desde mi balcón! / Su dedo, blanco velero, / desde las islas Canarias / iba a morir al mar Negro. / ¡Cóm
la novia
Toca la campana / de la catedral, / ¡Y yo sin zapatos / yéndome a casar! / ¿Dónde está mi velo, / mi vestido blanco, / mi flor de azahar? / ¿Donde mi sortija, / mi alfiler dorado, / mi lindo collar? / ¡Date prisa, ma
la paloma
Se equivocó la paloma / se equivocaba. / Por ir al norte, fue al sur / creyó que el trigo era agua, / se equivocaba. / Creyó que el mar era el cielo / que la noche, la mañana, / se equivocaba, / se equivocaba. / Qu
la primavera ha venido
La primavera ha venido / dejando en el olivar / un libro en cada nido. / Vivir leyendo, leyendo / mientras la paz en el mundo / no se nos vaya muriendo. / Paz, paz, paz para leer / un libro abierto en el alba / y
la soledad ii
Vendrá. / Vendrá. / Lo ha escrito. / Ya pasó una semana. / Viene desde muy lejos… / De allá del norte… En tren… / Casi dos mil kilómetros… / Muy lejos… Malos trenes… / Y el calor… Y el polvo / que entra por todas p
la soledad iii
¿Vendrá? / Puede que venga. / Lo dice en esta carta que aquí llevo. / Se está yendo el verano… Y llueve. Las patatas… / ¡cuántas ya se han podrido! / Los tomates se hincharon de tal modo / que rodaron por tie
leñador, no tales el pino…
Leñador, / no tales el pino, / que un hogar / hay dormido / en su copa. / Señora abubilla, / señor gorrión, / hermana mía calandria, / sobrina del ruiseñor; / ave sin cola, / martín-pescador, / parado y triste alcaravá
lloraba recio, golpeando, oscuro
Lloraba recio, golpeando, oscuro, / las humanas paredes sin salida. / Para marcarlo de una sacudida, / Lo esperaba la luz fuera del muro. / Grito en la entraña que lo hincó, futuro, / Desventuradamente y re
lo que dejé por ti
Dejé por ti mis bosques, mi perdida / arboleda, mis perros desvelados, / mis capitales años desterrados / hasta casi el invierno de la vida. / Dejé un temblor, dejé una sacudida, / un resplandor de fuegos n
los ángeles feos
Vosotros habéis sido, / vosotros que dormís en el vaho sin suerte de los pantanos / para que el alba más desgraciada os reanime en una gloria de estiércol, / vosotros habéis sido la causa de ese viaje. /
los ángeles mohosos
Hubo luz que trajo / por hueso una almendra amarga. / Voz que por sonido, / el fleco de la lluvia, / cortado por un hacha. / Alma que por cuerpo, / la funda de aire / de una doble espada. / Venas que por sangre, /
los ángeles mudos
Inmóviles, clavadas, mudas mujeres de los zaguanes / y hombres sin voz, lentos, de las bodegas, / quieren, quisieran, querrían preguntarme. / -¿Cómo tú por aquí y en otra parte? / Querrían hombres y mujer
los ángeles muertos
Buscad, buscadlos: / en el insomnio de las cañerías olvidadas, / en los cauces interrumpidos por el silencio de las basuras. / No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube, / unos ojos perdidos, /
los ángeles sonámbulos
1 / Pensad en aquella hora: / cuando se rebelaron contra un rey en tinieblas / los ojos invisibles de las alcobas. / Lo sabéis, lo sabéis. ¡Dejadme! / Si a lo largo de mí se abren grietas de nieve, / tumbas d
los ángeles vengativos
No, no te conocieron / las almas conocidas. / Sí la mía. / ¿Quién eres tú, dinos, que no te recordamos / ni de la tierra ni del cielo? / Tu sombra, dinos, ¿de qué espacio? / ¿Qué luz la prolongó, habla, / hasta
los dos ángeles
Ángel de luz, ardiendo, / ¡oh, ven!, y con tu espada / incendia los abismos / donde yace / mi subterráneo ángel de las nieblas. / ¡Oh espadazo en las sombras! / Chispas / múltiples, / clavándose en mi cuerpo, / en
luna mía de ayer, hoy de mi olvido
Luna mía de ayer, hoy de mi olvido, / Ven esta noche a mí, baja a la tierra, / Y en vez de ser hoy luna de la guerra, / Sélo tan sólo de mi amor dormido. / Dale en tu luz el reno perseguido / Que por los ye
madrid
Por amiga, por amiga. / Sólo por amiga. / Por amante, por querida. / Sólo por querida. / Por esposa, no. / Sólo por amiga.
madrigal al billete de tranvía
Adonde el viento, impávido, subleva / torres de luz contra la sangre mía, / tú, billete, flor nueva, / cortada en los balcones del tranvía. / Huyes, directa, rectamente liso, / en tu pétalo un nombre y un e
malva-luna de yelo
Las floridas espaldas ya en la nieve, / y los cabellos de marfil al viento. / Agua muerta en la sien, el pensamiento / color halo de luna cuando llueve. / ¡Oh, qué clamor bajo del seno breve, / qué palma al
me aburro…
Poema escénico / Me aburro. / Me aburro. / Me aburro. / ¡Cómo en Roma me aburro! / Más que nunca me aburro. / Estoy muy aburrido. / ¡Qué aburrido estoy! / Quiero decir de todas las maneras / lo aburrido que estoy. /
metamorfosis del clavel
Al alba, se asombró el gallo. / El eco le devolvía / voz de muchacho. / Se halló signos varoniles, / el gallo. / Se asombró el gallo. / Ojos de amor y pelea, / saltó a un naranjo. / Del naranjo, a un limonar; / de
muerte y juicio
1 / (MUERTE) / A un niño, a un solo niño que iba para piedra nocturna, / para ángel indiferente de una escala sin cielo… / Mirad. Conteneos la sangre, los ojos. / A sus pies, él mismo, sin vida. / No aliento
mujer en camisa
Te amo así, sentada, / con los senos cortados y clavados en el filo, / como una transparencia, / del espaldar de la butaca rosa, / con media cara en ángulo, / el cabello entubado de colores, / la camisa caída
nana de la cigüeña
Que no me digan a mí / que el canto de la cigüeña / no es bueno para dormir. / Si la cigüeñita canta / arriba en el campanario, / que no me digan a mí / que no es del cielo su canto.
nocturno
Deja ese sueño. / Envuélvete / desnuda y blanca, en tu sábana. / Te esperan en el jardín / tras las tapias. / Tus padres mueren, dormidos. / Deja ese sueño. / Anda. / Tras las tapias, / te esperan con un cuchillo. /
nocturno (cuando tanto se sufre sin sueño y por la sangre)
Cuando tanto se sufre sin sueño y por la sangre / se escucha que transita solamente la rabia, / que en los tuétanos tiembla despabilado el odio / y en las médulas arde continua la venganza, / las palabras
pamplinas
De lona y níquel, peces de las nubes, / bajan al mar periódicos y cartas. / (Los carteros no creen en las sirenas / ni en el vals de las olas, sí en la muerte. / Y aún hay calvas marchitas a la luna / y llo
paraíso perdido
A través de los siglos, / por la nada del mundo, / yo, sin sueño, buscándote. / Tras de mí, imperceptible, / sin rozarme los hombros, / mi ángel muerto, vigía. / «¿Adónde el Paraíso, / sombra, tú que has estado
paraíso perdido(haikus)
35 / Silencio. Más silencio. / Inmóviles los pulsos / del sinfín de la noche. / 45 / ¡Oh boquete de sombras! / ¡Hervidero del mundo! / ¡Qué confusión de siglos! / 5 / Sola, / sin muebles y sin alcobas, / deshabitada. / 9
pirata
Pirata de mar y cielo, / si no fui ya, lo seré. / Si no robé la aurora de los mares, / si no la robé, / ya la robaré. / Pirata de cielo y mar, / sobre un cazatorpederos, / con seis fuertes marineros, / alternos,
por allí, hondo, una humedad ardiente
Por allí, hondo, una humedad ardiente; / blando, un calor oscuro el que allí hervía; / sofocado anhelar el que se hundía, / doblándose y muriendo largamente. / Labios en labios que no ataca diente; / Lengua
por amiga, por amiga
Por amiga, por amiga. / Por amiga, por amiga. / Sólo por amiga. / Por amante, por querida. / Sólo por querida. / Por esposa, no. / Sólo por amiga.
por la tarde, ya al subir…
Por la tarde, ya al subir; / por la noche, ya al bajar; / yo quiero pisar la nieve / azul del jacarandá. / ¿Es azul, tarde delante? / ¿Es lila, noche detrás? / Yo quiero pisar la nieve / azul del jacarandá. / Si
pregón
Pregón / El mar, la mar / Se equivoco la paloma / A volar / Del barco que yo tuviera / Ja, je, ji, jo, ju / Madrigal de Blanca-nieve / ¡Madre, vísteme! / Nana de la tortuga / Nana del niño malo / La niña que se va al
príapo: despierta, sí, cerrada…
Príapo: / …Despierta, sí, cerrada / caverna de coral. Voy por tus breñas, / cabeceante, ciego, perseguido. / Ábrete a mi llamada, / al mismo sueño que en tu gruta sueñas. / Tus rojas furias sueltas me han mor
que altos los balcones de mi casa!
¡Qué altos / los balcones de mi casa! / Pero no se ve la mar. / ¡Qué bajos! / Sube, sube, balcón mío, / trepa el aire, sin parar: / sé terraza de la mar, / sé torreón de navío. / —¿De quién será la bandera / de esa
retornos de una sombra maldita
¿Será difícil, madre, volver a ti? Feroces / somos tus hijos. Sabes / que no te merecemos quizás, que hoy una sombra / maldita nos desune, nos separa / de tu agobiado corazón, cayendo / atroz, dura, mortal,
retornos del amor ante las antiguas deidades
Soñarte, amor, soñarte como entonces, / ante aquellas dianas desceñidas, / aquellas diosas de robustos pechos / y el viento impune entre las libres piernas. / Tú eras lo mismo, amor. Todas las Gracias. / ig
retornos del amor en la noche triste
Ven, amor mío, ven, en esta noche / sola y triste de Italia. Son tus hombros / fuertes y bellos los que necesito. / Son tus preciosos brazos, la largura / maciza de tus muslos y ese arranque / de pierna, es
retornos del amor en las arenas
Esta mañana, amor, tenemos veinte años. / Van voluntariamente lentas, entrelazándose / nuestras sombras descalzas camino de los huertos / que enfrentan los azules de mar con sus verdores. / Tú todavía ere
retornos del amor en los vividos paisajes
Creemos, amor mío, que aquellos paisajes / se quedaron dormidos o muertos con nosotros / en la edad, en el día en que los habitamos; / que los árboles pierden la memoria / y las noches se van, dando al ol
retornos del amor en una azotea
Poblado estoy de muchas azoteas. / Sobre la mar se tienden las más blancas, / dispuestas a zarpar al sol, llevando / como velas las sábanas tendidas. / Otras dan a los campos, pero hay una / que solo da al
retornos del amor en una noche de verano
A tientas el amor, a ciegas en lo oscuro / tal vez entre las ramas, madura, alguna estrella, / vuelvo a sentirlo, vuelvo, / mojado de la escarcha caliente de la noche, / contra el hoyo de mentas tronchada
retornos del amor recién aparecido
Cuando tu apareciste, / penaba yo en la entraña más profunda / de una cueva sin aire y sin salida. / Braceaba en lo oscuro, agonizando, / oyendo un estertor que aleteaba / como el latir de un ave impercepti
retornos del amor tal como era
Eras en aquel tiempo rubia y grande, / sólida espuma ardiente y levantada / Parecías un cuerpo desprendido / de los centros del sol, abandonado / por un golpe de mar en las arenas. / Todo era fuego en aquel
retornos del ángel de sombra
A veces, amor mío, soy tu ángel de sombra. / Me levanto de no sé qué guaridas, / fulmíneo, entre los dientes / una espada de filos amargos, una triste / espada que tú bien, mi pobre amor, conoces. / Son los
retornos del otoño
Nos dicen: Sed alegres. / Que no escuchen los hombres rodar en vuestros cantos / ni el más leve ruido de una lágrima. / Está bien. Yo quisiera, diariamente lo quiero, / mas hay horas, hay días, hasta mese
rubios, pulidos senos de amaranta…
Rubios, pulidos senos de Amaranta, / por una lengua de lebrel limados. / Pórticos de limones, desviados / por el canal que asciende a tu garganta. / Rojo, un puente de rizos se adelanta / e incendia tus mar
sabes tanto de mí, que yo mismo quisiera
Sabes tanto de mí, que yo mismo quisiera / repetir con tus labios mi propia poesía, / elegir un pasaje de mi vida primera: / un cometa en la playa, peinado por Sofía. / No tengo que esperar ni que decirte
se equivocó la paloma
Se equivocó la paloma. / Se equivocaba. / Por ir al Norte, fue al Sur. / Creyó que el trigo era agua. / Se equivocaba. / Que las estrellas, rocío; / que la calor, la nevada. / Se equivocaba. / Que tu falda era tu
si mi voz muriera en tierra
Si mi voz muriera en tierra / llevadla al nivel del mar / y dejadla en la ribera. / Llevadla al nivel del mar / y nombradla capitana / de un blanco bajel de guerra. / Oh mi voz condecorada / con la insignia mar
siempre es todo ojos…
Siempre es todo ojos. / No te quita los ojos. / Se come las palabras con los ojos. / Es el siete ojos. / Es el cien mil ojos en dos ojos. / El gran mirón / como un botón marrón / y otro botón. / El ojo de la cerr
sixtina
Tú mi vida, esta noche me has borrado / del corazón y hasta del pensamiento, / y tal vez, sin saberlo, me has negado / dándome por perdido ya en el viento. / Más luego, vida, vi cómo llorabas, / entre mis b
sobre la luna inmóvil de un espejo…
Sobre la luna inmóvil de un espejo, / celebra una redonda cofradía / de verdes pinos, tintos de oro viejo, / la transfiguración del rey del día. / La plata blanda, ayuna del reflejo, / muere ya. Del cristal
soneto
Oh tú mi amor, la de subidos senos / en punta de rubíes levantados / los más firmes, pulidos, deseados, / llenos de luz y de penumbra llenos. / Hermosos, dulces, mágicos, serenos / o en la batalla erguidos,
subes del mar, entras del mar ahora
Subes del mar, entras del mar ahora. / Mis labios sueñan ya con tus sabores. / Me beberé tus algas, los licores / de tu más escondida, ardiente flora. / Conmigo no podrá la lenta aurora, / pues me hallará p
tal vez, oh mar, mi voz ya esté cansada
Tal vez, oh mar, mi voz ya esté cansada / y le empiece a faltar aquella transparencia, / aquel arranque igual al tuyo, aquello / que era tan parecido a tu oleaje. / Han pasado los años por mí, sus duras o
te digo adiós, amor, y no estoy triste
Te digo adiós, amor, y no estoy triste. / Gracias, mi amor, por lo que ya me has dado, / un solo beso lento y prolongado / que se truncó en dolor cuando partiste. / No supiste entender, no comprendiste / qu
tirteo
¿Qué tienes, dime, Musa de mis cuarenta años? / -Nostalgias de la tierra, de la mar y del colegio…
traje mío, traje mío
¡Traje mío, traje mío, / nunca te podré vestir, / que al mar no me dejan ir! / ¡Nunca me verás, ciudad, / con mi traje marinero; / guardado está en el ropero, / ni me lo dejan probar! / ¡Mi madre me lo ha encer
trata de no mirar sus monumentos…
«Trata de no mirar sus monumentos, / caminante, si a Roma te encaminas. / Abre cien ojos, clava cien retinas, / esclavo siempre de los pavimentos. / Trata de no mirar tantos portentos, / fuentes, palacios,
tres recuerdos del cielo
Homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer / 1.Prólogo / No habían cumplido años ni la rosa ni el arcángel. / Todo, anterior al balido y al llanto. / Cuando la luz ignoraba todavía / si el mar nacería niño o niña. / C
un papel desvelado en su blancura
Un papel desvelado en su blancura. / La hoja blanca de un álamo intachable. / El revés de un jazmín insobornable. / Una azucena virgen de escritura. / El albo viso de una córnea pura. / La piel del agua imp
ven
Ven, mi amor, en la tarde de Aniene / y siéntate conmigo a ver el viento. / Aunque no estés, mi solo pensamiento / es ver contigo el viento que va y viene. / Tú no te vas, porque mi amor te tiene. / Yo no m
ven. ven. así. te beso
Ven. Ven. Así. Te beso. Te arranco. Te arrebato. Te compruebo en lo oscuro, ardiente oscuridad, abierta, negra, / oculta derramada golondrina, oh tan azul, de negra, palpitante. Oh así, así, ansiado
verás entre meadas y meadas…
Verás entre meadas y meadas, / más meadas de todas las larguras: / unas de perros, otras son de curas / y otra quizá de monjas disfrazadas. / Las verás lentas o precipitadas, / tristes o alegres, dulces, bl
vuela la noche antigua de erecciones
Vuela la noche antigua de erecciones, / Muertas, como las manos, a la aurora. / Un clavel prolongado desmejora, / Hasta empalidecerlos, los limones. / Contra lo oscuro cimbran esquilones, / Y émbolos de una
¡ah, miss x, miss x: 20 años!…
¡Ah, Miss X, Miss X: 20 años! / Blusas en las ventanas, / los peluqueros / lloran sin tu melena / —fuego rubio cortado—. / ¡Ah, Miss X, Miss X sin sombrero, / alba sin colorete, / sola, / tan libre, / tú,
¡amor!, gritó el loro
¡Amor!, gritó el loro / (Nadie le contestó de un chopo al otro). / ¡Amor, amor mío! / (Silencio de pino a pino.) / ¡Amooor! / (Tampoco el río le oyó.) / ¡Me muero! / (Ni el chopo, / ni el pino, / ni el río / fueron a