PAIS POEMA

Libros de rabindranath tagore

Autores

rabindranath tagore

cuando nuestros ojos se encontraron a través del seto
Cuando nuestros ojos se encontraron a través del seto, / pensé que iba a decirle alguna cosa; pero ella se fue. / Y la palabra que yo tenía que decirle se mece día y noche, / como una barca, sobre la ol
el último trato
Una mañana iba yo por la pedregosa carretera, / cuando espada en mano, llegó el Rey en su carroza. / “¡Me vendo!”, grité. el Rey me cogió de la mano y me dijo: / “Soy poderoso, puedo comprarte.” Pero de
en mi cielo al crepúsculo
En mi cielo al crepúsculo eres como una nube / y tu color y forma son como yo los quiero. / Eras mía, eres mía, mujer de labios dulces / y viven en tu vida mis infinitos sueños. / La lámpara de mi alma te
juguetes
¡Qué feliz eres, niño, sentado en el polvo, / divirtiéndote toda la mañana con una ramita rota! / Sonrío al verte jugar con este trocito de madera. / Estoy ocupado haciendo cuentas, / y me paso horas y ho
las flores de la primavera salen
Las flores de la primavera salen, / como el apasionado dolor del amor no dicho; / y con su aliento, vuelve el recuerdo de mis canciones antiguas. / Mi corazón, de improviso, se ha vestido de hojas verde
me dijo bajito: “amor mío, mírame en los ojos”
Me dijo bajito: “Amor mío, mírame en los ojos”. / Le reñí, agria, y le dije: “Vete.” Pero no se fue. / Se vino a mí y me cogía las manos… Yo le dije: “Déjame.” / Pero no se fue. / Puso su mejilla en mi oí
me parece, amor mío
Me parece, amor mío, que antes de rayar el día de la vida / tú estabas en pie bajo una cascada de felices sueños, / llenando con su líquida turbulencia tu sangre. / O, tal vez, tu senda iba por el jardí
no puedo ofrecerte una sola flor
No puedo ofrecerte una sola flor / de todo el tesoro de la primavera, / ni una sola luz de estas nubes de oro. / Pero abre tus puertas y mira; y coge, / entre la flor de tu jardín, / el recuerdo oloroso de
para que yo no te conozca tan pronto
Para que yo no te conozca tan pronto, juegas conmigo. / Me ciegas con tus repentinas risas para que no te vea tus lágrimas… / Conozco, conozco tu arte. ¡Nunca dices lo que quieres decir! / Por miedo a q
perdóname hoy mi impaciencia, amor mío
Perdóname hoy mi impaciencia, amor mío. / Es la lluvia primera del verano, y la arboleda del río / está jubilosa, y los árboles de kadam, en flor, / tientan a los vientos pasajeros con copas de vino de
puse en mi bandeja cuanto tenía
Puse en mi bandeja cuanto tenía, y te lo di. / ¿Qué traeré a tus pies mañana? / Soy como el árbol que, huyendo el verano floreciente, / mira al cielo, levantadas sus ramas desnudas de flores. / Pero ¿no h
regalo de amante
Anoche, en el jardín, te ofrecí el vino espumeante / de mi juventud. Tú te llevaste la copa a los labios, / cerraste los ojos y sonreíste; / y mientras, yo alcé tu velo, solté tus trenzas y traje sobre
soñé que estaba ella sentada a mi cabecera
Soñé que estaba ella sentada a mi cabecera, / y alborotaba tiernamente mi cabello con sus dedos, / suscitando la melodía de su contacto. / La miré a la cara, luchando con mis lágrimas, / hasta que la angu
te amo, sí. ¡perdóname mi amor!
Te amo, sí. ¡Perdóname mi amor! / Pajarito que yerras tu camino, como tú, estoy cazada. / Cuando mi corazón se estremeció de dicha, / perdió su velo y se quedó desnudo. / Cúbrelo tú de piedad, ¡y perdónam
te cojo las manos
Te cojo las manos, y mi corazón, buscándote a ti, / que siempre me eludes tras palabras y silencios, / se hunde en la oscuridad de tus ojos. / Sin embargo, sé que debo estar contento en este amor, / con l