PAIS POEMA

Libros de porfirio barba jacob

Autores

porfirio barba jacob

acuarimántima
I / Vengo a expresar mi desazón suprema / y a perpetuarla en la virtud del canto. / Yo soy Maín, el héroe del poema, / que vio, desde los círculos del día, / regir el mundo una embriaguez y un llanto. / ¡Armo
canción de la hora feliz
Yo tuve ya un dolor tan íntimo y tan fiero, / de tan cruel dominio y trágica opresión, / que a tientas, en las ráfagas de su huracán postrero, / fui hasta la Muerte… Un alba se hizo en mi corazón. / Bien
canción de la vida profunda
El hombre es una cosa vana, variable y ondeante… / MONTAIGNE / Hay días en que somos tan móviles, tan móviles, / como las leves briznas al viento y al azar. / Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
canción del día fugitivo
Como en lo antiguo un día, nuestro día / demos al goce estéril… / Y tú tienes, ¡oh lamma!, ¡oh carne mía!, / toda la melodía del instante / en la blancura azul de tu semblante. / Déjame que circunde / tu fren
canción en la alegría
¡Oh juventud… y el corazón… y Ella, / música en el silencio del palmar! / Brilla en mi cielo temblorosa estrella, / y el corazón, la juventud y Ella / me infunden vago anhelo de cantar. / Junio en sus brazo
canción innominada
Ala bronca, de noche entenebrida, / rozó mi mente, conmovió mi vida / y en vastos huracanes se rompió. / ¡Iba mi esquife azul a la aventura! / ¡Compensé mi dolor con mi locura, / y nadie ha sido más feliz q
carbunclos
No enflorará tu nombre un verso vano / ni entre lo cotidiano irás perdida. / Un varonil silencio. Un goce arcano. / Y por mi pensamiento soberano / hacer más honda y más sensual tu vida. / Ah, cómo en el am
cintia deleitosa
Como una flor arcana, llameando / bajo el turquí del cielo apareció. / Fue su amor mi almohada matutina; / su seno azul, de gota coralina / en el pezón, de noche mi almohada. / Y era esencia tan dulce y reg
desamparo de los crepúsculos
Huyo de aquel dolor que me hizo un día / bajo el misterio incógnito del cielo / sangrar el alma silenciosamente… / ¿A qué desde las áridas riberas / tender la vista al horizonte? -El claro / beso de luz en
el corazón rebosante
El alma traigo ebria de aroma de rosales / y del temblor extraño que dejan los caminos… / A la luz de la luna las vacas maternales / dirigen tras mi sombra sus ojos opalinos. / Pasan con sencillez hacia l
el espejo
¿Mi nombre? Tengo muchos: canción, locura, anhelo. / ¿Mi acción? Vi un ave hender la tarde, hender el cielo… / Busqué su huella y sonreí llorando, / y el tiempo fue mis ímpetus dominando. / ¿La síntesis?
el hijo de mi amor, mi único hijo
El hijo de mi amor, mi único hijo, / lo engendré sin mujer y es hijo mío; / me escribe a la distancia: estoy tan triste; / me faltas tú. Te miro en el esfuerzo / por mí, por ti, por el retorno / del polluel
el poema de las dádivas
Era dulce, pequeña, intranquila, / con los bucles de un bronce de gloria, / con la voz infantil e insinuante / y las manos leves, cándidas e inquietas. / Fingían sus ojos rendidos / al mirar, dos profundas
el rastro en la arena
¿Querellas en el viento? ¿Clamor contra la nube / que sube y sube y la deshace un viento? / ¿Congojas cuando el lirio del día se extenuó? / ¡Si aún vivo yo! Si aún gozo mi lírico momento, / la luz, el aur
elegía de septiembre
¡Oh sol! ¡Oh mar! ¡Oh monte! ¡Oh humildes / animalitos de los campos! Pongo a todas las cosas / por testigos de esta realidad tremenda: He vivido. / Main / Cordero tranquilo, cordero que paces / tu grama y
elegía de un azul imposible
¡Oh sombra vaga, oh sombra de mi primera novia! / Era como el convólvulo la flor de los crepúsculos, / y era como las teresitas: azul crepuscular. / Nuestro amor semejaba paloma de la aldea, / grato a tod
elegía del marino ilusorio
Pensando estoy… Mi pensamiento tiene / ya el ritmo, ya el color, ya el ardimiento / de un mar que alumbran fuegos ponentinos. / A la borda del buque van danzando, / ebrios del mar, los jóvenes marinos. / Pe
elegía platónica
Amo a un joven de insólita pureza, / todo de lumbre cándida investido: / la vida en él un nuevo dios empieza, / y ella en él cobra número y sentido. / Él, en su cotidiano movimiento / por ámbitos de bruma y
en las noches oceánicas
En las noches oceánicas / de los campos de Cuba, / muchachuela rural ha llamado a mi hombría; / tiene las carnes fúlgidas, / tiene los ojos bellos, / desnuda muestra corales vivos / ardiendo en sus mamelias…
futuro
Decid cuando yo muera… (¡y el día esté lejano!) / soberbio y desdeñoso, pródigo y turbulento, / en el vital deliquio por siempre insaciado, / era la llama al viento… / Vagó, sensual y triste, por las isla
la canción de la vida profunda
Hay días en que somos tan móviles, tan móviles, / como las leves briznas al viento y al azar… / Tal vez bajo otro cielo la gloria nos sonría… / La vida es clara, undívaga y abierta como un mar. / Y hay dí
la carne ardiente
En un jardín de aquel país horrendo / hallé a Fantina, de ojos maternales / y desnudeces mórbidas, tejiendo / guirnaldas con las rosas vesperales. / Y cual las agujas túrbidas de un río / que rompe un vient
la estrella de la tarde
Un monte azul, un pájaro viajero, / un roble, una llanura, / un niño, una canción… Y, sin embargo, / nada sabemos hoy, hermano mío. / Bórranse los senderos en la sombra; / el corazón del monte está cerrado;
la gracia incógnita
I / Nube sombría, grávida de noche, / que enluta los oleajes del invierno, / así su frente; cejas enemigas / roban la escasa lumbre a sus ojuelos. / Y es su sonrisa como un alba fúnebre. / Y es su ademán como
lima
Lima es como un lienzo / lleno de colores / que arrulla mis horas / ayunas de amores… / Todas las mañanas nacía de una ojera, / limpiaba las cúpulas con albo pañuelo, / y se dibujaba un poco azulina / sobre el
mi vecina carmen
Esta noche tengo miedo de estar solo… Entre / la sombra, / un fantasma de ultramundo sigue mi paso, / veloz… / Me parece que se acerca, que me palpa, que / me nombra… / Esta noche tengo miedo de estar solo… E
momento
Yo fuerte, yo exaltado, yo anhelante, / opreso en la urna del día, / engreído en mi corazón, / ebrio de mi fantasía, / y la Eternidad adelante… / adelante… / adelante…
no tardaré, no llores
No tardaré. No llores. / Yo para ti he cogido / del áspero romero azules flores; / las aves en su nido; / cristales en las grutas; / las mariposas en su vuelo incierto; / y de los viejos árboles del huerto / la
nocturno
¡Oh!, ¡que gran corazón el corazón del campo / en esta noche azul y pura y reverente, / todo lleno de amor y de piedad sagrada / y fuerza suficiente! / Yo le escucho latir y comprendo mi vida: / me parece t
nueva canción de la vida profunda
Te me vas, torcaza rendida, juventud dulce, / dulcemente desfallecida: ¡te me vas! / Tiembla en tus embriagueces el dolor de la vida. / -¿Y nada más? / -Y un poco más… / La mujer y la gloria, con puños tern
nuevas estancias
El aire es tierno, lácteo, da dulzura. / Miro en la luz vernal arder las rosas / y gozo de su efímera ventura… / ¡Cuántas no se abrirán, aun más hermosas! / Estos que vi de niños, han trocado / en ardor sus
retrato de un joven
Pintad un hombre joven… con palabras leales / y puras; con palabras de ensueño y de emoción: / que haya en la estrofa el ritmo de los golpes cordiales / y en la rima el encanto móvil de la ilusión. / Dest
sabiduría
Nada a las fuerzas próvidas demando, / pues mi propia virtud he comprendido. / Me basta oír el perennal ruido / que en la concha marina está sonando. / Y un lecho duro y un ensueño blando; / y ante la luz,
segunda canción delirante
Tralarí lará larí / tralará larí lará… / Al amor el alma, vaso de ternuras; / al carmín del día, la alondra solar; / luz de estrellas claras a las liras puras, / armonium e incienso al altar… / Ya mi afán ext
segunda canción sin motivo
Con mi ensueño de brumas, con tu claro rubí, / ¡oh tarde!, estoy en ti y estás en mí, / por milagrosa e íntima fusión… / Antes del gran silencio de las estrellas, di: / ¿de qué divina mente formamos la il