País Poema - Autores

pilar paz pasamar

amantes en la orilla
Me gustaría daros, / amantes en la orilla, / el tronco de algún árbol / donde pudierais todos / grabar las iniciales. / Un álamo o un pino, / o un roble, o algún chopo,
coplillas de un secreto
Nadie lo sabe y lo dice: / sólo tú por mi secreto, / ¿Con qué llave penetraste / por la cárcel de mi sueño? / Teníamos la frontera: / una almohada de por medio / y de p
de tierra adentro a mar, de trecho a trecho
De tierra adentro a mar, de trecho a trecho / desde el invierno hasta el feliz verano, / de la estepa encendida de la mano / a la región volcánica del pecho / va po
el rebelde
A mí la nieve me quema / siendo la nieve tan fría… / ¿Que dentro? Salgo a la calle. / ¿Que fuera? -No, ¿Que de día? / -Yo salgo de noche. ¿Que / de noche? / Y mi alma s
el reclinatorio
¿Quién colocó mentira sobre el suelo / para las descansadas bienvenidas? / ¿Para qué fe sin luz, ansias mullidas / arropan al dolor con terciopelo? / Quien cabalgue
hasta luego
Me vais a perdonar, es ya la hora / de esconderme en el alma. / Una jornada como ésta tiene / demasiada luz. / ¿Cuánta palabra hubo, cuánto vuelo / agobiador formaron
hemos llevado juntos esta pena
Hemos llevado juntos esta pena / como vaso de frágil porcelana. / Nos hemos arropado con el mismo / cobertor de tristeza. Hoy has cabido / dentro de un puño frío y
intermediario ser, anfibio alado
Intermediario ser, anfibio alado. / Amor hecho de raptos y de ausencia, / a otros alimentaste con tu ciencia / desposeyéndome del esperado. / Bien sé cómo eres, aun
la casa
La casa es como un pájaro / prisionero en sí mismo, / que no medirá nunca / la longitud del trino. / Encarcelada ella / que no yo, pues la habito / conociéndola, y pong
la tristeza
No te asustes por mí. No me habías visto / -¿verdad?- nunca tan triste. Ya conoces / mí rostro de dolor; lo llevo oculto / y a veces, sin querer, cubre mi cara. / N
mara
I / ¿Dónde voy yo, Dios mío, / con este peso Tuyo entre los brazos? / ¿Para qué has designado / mi pobreza fuerza a Tu cansancio inmenso? / Si quieres descansar, desc
mundo nuevo
Este es mi mejor mundo / puesto que tú lo habitas / -lo habitamos-, en medio / del llanto y la palabra. / Para estrenarlo, hubimos / de adoptar la esperanza / que, como
no le consientas tanto, que acostumbras
No le consientas tanto, que acostumbras / mal a mi corazón. Exige, hiere. / Niégale a mi pregunta lo que inquiere, / si pide luz, mantenla en las penumbras / del am
por ellos no pasaste. bien se advierte
Por ellos no pasaste. Bien se advierte / que están secos, con sólo la sonrisa. / Van de una cosa a otra tan deprisa / que el agua de la vida se les vierte. / Van de
reprocho a las cosas que le entretienen
(¡Ay, qué grandes debéis ser / que así me lo entretenéis!) / Altas de talle y, bien plantadas. / y cien veces aborrecidas / cuando se espera de esta forma / desespera
retorno
Si un verso olvido nunca me devuelve su cita. / Volver es tan difícil como morir de veras, / por eso son distintas todas las primaveras / y esperamos en vano que
río del olvido
A la sombra del árbol del olvido, / a la orilla de Guad-El-Letheo, / allí hicimos los hoyos para clavar la tienda / y vivir esa tregua que el destino nos daba. / Po
solo me queda el corazón
Solo me queda el corazón. Palabras / ya no me bastan. Sobra el pensamiento. / Solo me queda el corazón, más grande, / cada vez más amargo y más sediento. / Hablo co
unidad
Madre, tu eres ya no tuya sino mía. / Te has ido dando como la luna sobre el agua. / Toda tu claridad se han reflejado / inmensa, sobre mi alma. / Madre, ya no eres
ya me tiene mi dios. me ha señalado
Ya me tiene mi Dios. Me ha señalado / el pecho y la razón con su caricia, / y ya siento el empuje que se inicia / en forma inmaterial. Me he levantado / sedienta de